La juventud en los discursos de Franco: formación ideológica, Frente de Juventudes y transmisión de los valores del Movimiento Nacional durante la dictadura.
468. El pueblo, la juventud y el Ejército
Nunca estuvo un pueblo más unido a su Ejército, ni jamás ha sido éste más cabal representación del pueblo en armas; en los frentes, fraternalmente luchan y mueren, sin distinción de clases ni procedencias, los soldados españoles; muchachos de ilustre cuna se acuestan al lado del hijo de humildes labradores; abogados, médicos e ingenieros alternan en las trincheras con obreros y empleados. La guerra une y da cohesión a los que un sistema político había artificialmente separado. Esta es la España futura, la que construye esta juventud, que aprende en la trinchera y en los frentes la hermandad de los hombres en la hora de la verdad, del valor y de la disciplina.
469. Hermosa trilogía: sacrificio, servicio, hermandad
Sacrificio, Servicio, Hermandad, trilogía hermosa, lema para nuestras juventudes; juventud que a través de la Historia fueron jalonando los grandes acontecimientos de la vida de España.
En nuestras grandes afirmaciones, en nuestro grande despertar del pueblo, han sido siempre las juventudes universitarias y escolares las que formaron la base y dieron la pauta en el camino de la gloria. En 1808 fue la juventud española universitaria la que, incorporándose a nuestros guerrilleros, dio a la Patria aquellas jornadas de gloria. En el Año Triunfal que terminamos fueron también los estudiantes, escolares, con sus títulos de Bachiller, los que se encuadraron en nuestro glorioso Ejército Nacional. Nunca fue un Ejército más fiel reflejo de un patriotismo tan exaltado como el de nuestro pueblo. Nunca pudo un pueblo considerarse mejor representado por sus institutos armados, llenos del mismo patriotismo.
470. Unidad de las juventudes
Es necesario que la unidad y la solidaridad de las juventudes de España sea predicada por el ejemplo; que el espíritu de sacrificio y de heroísmo sustituya al de egoísmo y materialismo, que son sus antitéticos.
471. Afanes juveniles
Nuestro Movimiento marcha firme, pleno de ansias juveniles, que quieren decir: fe, heroísmo, generosidad, justicia, espíritu de servicio.
472. Un viento juvenil
Un viento juvenil sacude a nuestra Patria y a la vuestra, un sentido estricto de la justicia alumbra nuestros caminos, un común espíritu viril nos mantiene frente a las dificultades, un sentido de rebeldía oponemos ambos contra la decadencia, revelando una nueva potencia creadora y ese querer con ahínco que es siempre poder.
473. Promesa de una juventud
En estos Campamentos salpicados por el solar español, se siente el corazón ensanchado por la promesa de una juventud que surgió a la vida bajo los clarines de nuestra guerra en este duro parto de la Historia con el que se alumbra el amanecer de nuestra Patria.
El Movimiento Nacional vino a unir y a estrechar los lazos entre los hombres y las tierras de España. No es una cosa que caduque ni que pueda terminarse, no es el capricho de una persona ni la decisión de un sector; es el destino de una generación, es una necesidad histórica, un imperativo de nuestro tiempo, la decisión de un pueblo en rebeldía que no quiso morir, las fuerzas del espíritu triunfando sobre el materialismo, las divisiones y las luchas intestinas que nos deshacían.
474. Frente de Juventudes
Esta es la gran trascendencia de la obra del Frente de Juventudes: llevar un espíritu nuevo a las ciudades y a los campos, en el taller como en la fábrica, en los medios laborales como en los técnicos e intelectuales. Los que a través de las becas alcanzáis puestos superiores en la escala social en todas partes tenéis que ser paladines del nuevo espíritu nacional, de la unidad entre los hombres y las tierras de España, de la fidelidad a nuestro destino histórico, del buen espíritu de trabajo y del buen rendimiento, porque sólo así puede ser realidad la España grande que soñaron nuestros Caídos.
475. Crisis moral del Mundo
La muestra más elocuente de la catástrofe moral que al mundo anega la tenéis en el mal terrible de la delincuencia infantil, que en las naciones que se tienen por más prósperas se acusan en proporciones espantosas, consecuencia inmediata del libertinaje en que cayó la sociedad moderna y de las leyes laicas y materialistas, que, destruyendo la familia y abandonando la formación religiosa y patriótica de la juventud, la han entregado indefensa a la corrupción y al mal.
476. La juventud y el Movimiento
El Frente de Juventudes ha sido para nosotros el instrumento más perfecto para enraizar el Movimiento en el futuro. Era necesario cuidar de la juventud, trabajar con la juventud y evitar que en ella pudiera retoñar la flor aquella de la disidencia y de la división. Había que educar nuestros futuros hombres en un sentimiento común de servicio y sacrificio por la grandeza de la Patria, había que coger la cera virgen de nuestra juventud para moldear con ella los hombres nuevos; había que suprimir en España todas aquellas diferencias sociales, no las jerárquicas, sino las materiales que rebajan a unos y supervaloran a otros, levantándolos sobre la peana de un señorismo cerril; habíamos de convertirnos todos en trabajadores de una empresa común, elevando y dignificando a las clases más modestas y creando el ambiente que nos permitiera hacer en España una justicia social.
477. Las nuevas generaciones
En esta batalla cotidiana que juntos hemos de librar por afianzar la grandeza y el futuro de nuestra Nación hemos de tener muy presente que han llegado a su mayoría de edad unas generaciones que no vivieron la angustia de los tiempos anteriores al 18 de julio de 1936, que no han visto lo que fue el desmoronamiento de una nación, la vuelta a los tiempos de la anarquía más primitiva, los de la justicia por la mano, la inseguridad general, la quema sistemática de templos, el asalto a las propiedades, la persecución de la fe y de las personas piadosas, la destrucción de las cosechas y la anarquía social; el desgarro de la unidad nacional y el asesinato y asalto a los hogares sembrado con el terror policiaco por los propios hombres de gobierno.
478. La juventud, gran esperanza
No en vano la juventud constituye la gran esperanza de nuestro futuro, y precisamente por patriótica, generosa y sencilla, su ardorosa buena fe le lleva siempre a reaccionar con espíritu vehemente frente a las desgracias de la Patria, y es necesario que esté despierta para que la malicia no pueda en esto, como en tantas otras cosas, el lograr sorprender su ingenua buena fe. Sobre todo, cuando el enemigo acecha y todavía flota en el ambiente aquellos viejos tópicos con que la propaganda revolucionaria vino minando nuestra institución secular. Arrojando culpas contra las personas se pretendía responsabilizarlas en las desgracias acumuladas sobre la Patria por la conspiración revolucionaria, a la vez que se le totalizaba en la cuenta de la vieja institución.
479. Las nuevas generaciones y el resurgimiento de la nación
Desde luego, estoy muy satisfecho. Es importantísima la parte que las nuevas generaciones vienen teniendo en el resurgimiento de la nación. La juventud de la Cruzada, que dio muestras de tanto heroísmo y tantos sacrificios, es la generación de los hombres maduros de hoy, que capitanean en España la mayoría de las empresas, desde las fábricas a los modestos talleres; desde la gran explotación agrícola a la pequeña granja campesina, y los que confeccionan los planes y creaciones para el futuro. El que las cosas de fuera impresionen muchas veces a una juventud ansiosa de novedades, no podemos evitarlo, como tampoco que haya espíritus débiles, de poca personalidad, que, sin duda, se dejan influir; pero son una minoría, una gota de agua en un océano; esa minoría que, como las olas, la curiosidad los lleva y la realidad los trae. Hoy a la juventud no se la puede juzgar por las piruetas de unos pequeños grupos que padecen un sarampión juvenil. La juventud comprende a toda el área nacional: la del estudio, del campo, de la ciudad, del comercio y de la industria, que aunque suene menos porque no alborota, es la más numerosa, fecunda y generosa.
El hecho es que la Patria grande, fuerte y generosa que venimos creando es a esas generaciones a las que más va a beneficiar.
480. La base de partida y las promociones nuevas
Nuestra generación está llamada a entregar pronto la antorcha a las generaciones que nos siguen, y es necesario que nosotros grabemos en el ánimo de las promociones nuevas estas lecciones de la Historia que no pueden olvidarse, que conozcan cuál ha sido la base de que partimos y cómo esta generación ha dado a su Patria todo cuanto le ha podido dar. Y ha hecho más aún: ha cambiado el rumbo de la vida de España y ha cambiado sus horizontes y sus ilusiones, demostrando que aquel ambiente que reinaba cuando nosotros llegamos a los cuarteles, aquel concepto pesimista adueñado de la nación, en que hasta se dudaba de las epopeyas más gloriosas de nuestra Historia, hicimos que se viniera abajo en nuestra Cruzada de Liberación, que por sus epopeyas y heroísmos causó la admiración de propios y extraños: demostramos que España y los hombres de España estaban en forma y, por lo menos, a la misma altura que pudieron estar en los tiempos más gloriosos y mejores de nuestra larga Historia.
Lo que a España le faltaba era unidad y dirección, era querer tener voluntad, lo que un día llamamos «voluntad de imperio», y que era sencillamente voluntad de ser, de conquistar el puesto que a la nación le correspondía, el puesto debido a nuestra Patria.
481. Los estudiantes y el Ejército español
Siempre en la Historia fueron los hombres y las clases intelectuales los que encuadraron la sociedad, unas veces para el bien y algunas para el mal; pero en los momentos álgidos de la Patria, en los momentos de prueba, lo mismo que en el año 1808 por aquellos alumnos y estudiantes toledanos que formaron la base de la oficialidad del Ejército español en la guerra de la Independencia, sucedió en nuestra Cruzada, en que, necesitando encuadrar a la masa de la nación para combatir, fueron igualmente los estudiantes españoles, los hombres más preparados intelectualmente, los que en poco tiempo, se puede decir que en plazo más que de meses, de días, recibieron la instrucción de alféreces provisionales para encuadrar el Ejército de la Victoria.
482. La juventud y el ánimo español
Se rejuvenece nuestro ánimo al contacto con la juventud, y remontándonos allá muy lejos, cuando nosotros también galopábamos en el loco caballo de la ilusión, también a nosotros nos contaban, pero no reflejos de victoria, sino dolores de impotencia, males de decadencia. Nacimos a la vida bajo otro signo: el negro pesimismo de los hombres del 98. Pero nuestro espíritu se rebelaba, no aceptábamos la decadencia de nuestra Patria, no nos resignábamos a ser distintos de aquellas generaciones de españoles que nos precedieron, que trocando el arado o el azadón por el remo o por la espada, pasearon orgullosos nuestras banderas por el mundo.
483. El Movimiento y la juventud española
Pero el tiempo vuela y es todavía en un ayer casi inmediato cuando, con la Cruzada, llegaban los jóvenes a nuestras filas e ingresaron más tarde en las Escuelas de Formación de Alféreces Provisionales, hoy en edad madura y que ocupan ya plazas de gobernadores, alcaldes y otros puestos directivos. Fue en otro ayer más próximo cuando se abrió el Frente de Juventudes, y ya han alcanzado altos puestos de responsabilidad jóvenes formados y salidos de vuestras filas. En esa gran olimpiada que es la vida, las generaciones se suceden y se van pasando de una a otra la antorcha con el fuego sagrado de la Patria, que no puede extinguirse y que por aportaciones sucesivas su llama se va haciendo más grande y más brillante. Un puesto de honor es el de ser portador de la antorcha, pero a ella hay que ir con el corazón limpio, lleno de ilusiones, con fe en la carrera y afanes de llegar para entregarla con más brillo y más gloria.
Decía José Antonio que en el servicio de la Patria debíamos ser mitad monjes y mitad soldados. Virtudes y disciplina. Creer y servir. Devoción de monje y nobleza de soldado. Así fueron los héroes de nuestra Cruzada, los caídos de nuestra Falange y los muertos de nuestro Requeté.
Con estas lecciones, ¡cuántas son vuestras obligaciones y deberes cuando en vuestra formación hemos puesto toda nuestra complacencia! El futuro de nuestro Movimiento está en vosotros. No temáis que antes que la antorcha pase a vuestras manos nadie pueda detener nuestra Revolución Nacionalsindicalista. Son muchos millones de interesados en esta gran empresa, contra la que nada pueden los débiles, los cucos o los timoratos. El sol de la Victoria ha salido definitivamente para España.
484. Responsabilidad de las nuevas generaciones
De lo que España puede ser mañana serán responsables las nuevas generaciones, que deben pensar cómo lo que ahora tenemos es el fruto de un gran esfuerzo, el producto de una grave convulsión, la herencia de una larga, brillante y orgullosa historia. Recordad de dónde partimos y pensemos en dónde pudimos caer.
485. Tarea de toda una generación. La juventud y el reto de los tiempos nuevos
Yo quisiera por ello aprovechar esta ocasión para invitar a todos los españoles a aportar sus conocimientos, su preparación y espíritu de sacrificio a esta gran labor que puede ser la tarea de toda una generación.
Si aunamos el esfuerzo intelectual de todas nuestras Asociaciones, Corporaciones, Sindicatos, Cooperativas, Universidades y Órganos consultivos de la nación conseguiremos dar un paso cada día que nos aproxime a una sociedad más justa. Si la juventud española, consciente de su grave responsabilidad a esta hora, acepta el reto de los tiempos nuevos y con sinceridad y autenticidad se dedica a organizar la gran tarea de transformar a España, la revolución nacional que nosotros iniciamos en condiciones precarias podrá completarse en un plazo de tiempo no excesivamente largo, y de ese modo, al final del período, el país, asentado sobre unas bases sociológicas más firmes, habrá encontrado definitivamente una permanente estabilidad de estructuras políticas, asegurando la paz, el bienestar y la felicidad de todos los españoles.
486. La generosidad y nobleza de la juventud
Por haber tenido durante toda mi vida una acción de mando sobre la juventud soy testigo de excepción de su generosidad y de su nobleza, y he podido comprobar la influencia que sobre su conducta ha tenido siempre la buena formación.
La atención que durante estos veinticinco años les hemos dedicado y la lealtad con que nos acompañaron en la guerra y después de ella nos permiten mirar con plena confianza el futuro. Yo puedo asegurar, como los hombres de mi generación, si son sinceros, que las nuevas generaciones masculinas evidentemente son más sensatas y virtuosas que lo fue la nuestra. Que lo que podemos llamar desvíos de la juventud son escasísimos y más superficiales que de fondo. No olvidemos, por otra parte, que para ser caballo hay que pasar por potro.
Tarea para estas nuevas generaciones es la de continuar y perfeccionar la obra de engrandecimiento de la Patria y perseverar en la transformación económico-social de nuestro país.
487. El relevo generacional
Es importante puntualizar que en todos los estamentos de la sociedad española se ha producido un inevitable relevo físico de generaciones, que ha llevado a puestos de madurez y responsabilidad a hombres que, pese a no haber vivido nuestra Cruzada, son fieles a las motivaciones ideológicas de aquélla; sin que pueda desfigurar este conjunto, que se pone de relieve en todas las ocasiones, el que haya algunos que se dejen deslumbrar por las fórmulas viejas de la actualidad política de fuera, confiando torpemente en que puedan ofrecerles mejores posibilidades.
Si es cierta la influencia y proyección que lo exterior imprime a lo nacional, tenemos que considerar, no sólo la conveniencia y los imperativos internos, sino también aquellos que se dibujan ya en el exterior para el futuro. Es necesario hacer resaltar que, en el mundo exterior, el hombre de nuestro tiempo vive una aguda crisis de valores, y que su repertorio de ideas, por viejas y materialistas, carece de la vigencia necesaria para producir un verdadero impacto en una sociedad que se enfrenta con problemas de muy distinta índole.
488. El nuevo Estado y la formación de la juventud. El verdadero camino de la revolución
Constituye una parte de la acción política de un nuevo Estado la formación completa de su juventud. El preparar estas minorías inasequibles al desaliento, a fin de que puedan ir sustituyendo a las generaciones anteriores para la gran obra de transformación de España.
La revolución es cambiar un orden y un estado de cosas. Puede hacerse por dos procedimientos: por la violencia, con toda clase de convulsiones, de miseria y de anarquía, o por la evolución dirigida y la formación de los hombres. Nosotros hemos seguido este último camino, nuestra juventud está tan fresca o más que los primeros días, y mucho más porque contamos con las generaciones de los jóvenes que han pasado por estos Campamentos del Frente de Juventudes; con todos los jóvenes que se educan en nuestra Patria; con los que despiertan al trabajo en los talleres y en los Centros de Formación Profesional, los que van conociendo una España mejor, a los que tenemos constantemente que recordarles la España que dejamos. Y eso es que galopamos, esto es, que marchamos.
489. Los nuevos cauces del mundo y el ímpetu juvenil
El mundo marcha por cauces nuevos, se impone el espíritu juvenil que les empuja, y nosotros nos hemos adelantado a los demás veinticinco años. Ello representa que no nos sorprenden los acontecimientos. Vivimos cara al mañana, lo mismo que aquí vivimos cara al mar. Y la cara al mañana es pensar que los vientos que vienen son verdaderamente sociales. Y en este camino hemos emprendido una marcha que a nosotros, en nuestra ambición, nos parece pequeña; pero, sin embargo, tiene unas cifras que son indiscutibles: dos mil quinientos millones de pesetas en el Fondo para promover igualdad de oportunidades en Educación, la multiplicación de los teléfonos por cinco, en pocos años; la carencia casi por completo de población penal, reducida hoy a la tercera parte de lo que era hace treinta años; la matriculación y fabricación de automóviles a un ritmo impresionante, que representa el nivel de vida que vamos consiguiendo. Esto es lo que explica estas cifras y tantas más que pudiéramos citar, y ello significa que marchamos en vanguardia.
490. La competición olímpica del trabajo y los ideales de la juventud
Conservad siempre vivo este entusiasmo en el esfuerzo, estas ideas que aquí recibís, y pensad que tenemos que ser apóstoles de una idea. Nuestra política no es una política de partidos, es una política de integración de todos los hombres en la Patria, es la política de la formación de los hombres que ejemplarmente realiza el Frente de Juventudes. Y nada más sino felicitar a los que en esta competición olímpica del trabajo, en el orden internacional, vienen conquistando galardones importantes, que son trascendentes, porque así como las naciones poderosas económicamente tienen todo hecho y la propia industria forma sus hombres, nosotros, para crear nuestra industria, hemos de forjar antes a nuestros hombres. Necesitamos las Escuelas de Formación Acelerada, necesitamos dedicarnos por entero a nuestra labor, plenamente, para recuperar el tiempo perdido. Todo ello nos impulsa a apreciar más el mérito de estos muchachos, que han sabido ganar sus galardones en naciones extranjeras. Yo les felicito, como también a todos los apóstoles de la formación de la juventud española, ya que, gracias a su esfuerzo, podemos contemplar con optimismo el presente y el futuro de una Patria mejor.
491. A las nuevas generaciones. La antorcha encendida del resurgimiento
Para la generación de españoles que han llegado a la madurez junto a nosotros poco habría que decirles que no sepan y que no hayan vivido; en cambio, para la joven generación el recuerdo veraz, la panorámica retrospectiva de una historia recentísima de treinta años atrás serán la lección y el ejemplo que les legarán sus mayores. Y no sólo para que lo imiten en la historia por venir, en las encrucijadas que acechan en el tiempo, sino para que lo superen. Esta es nuestra confianza en una juventud que ha nacido y crecido en la paz española. Sin duda habrán de ser mejores que nosotros, como nosotros tratamos de serlo respecto a nuestros mayores. Si queremos que España deje cada vez más atrás las causas del caos político y económico, del desamparo social y cultural, del desastre moral en que se había metido, del envilecimiento y la pobreza a que una larga etapa de decadencia la habían llevado, hemos de continuar con fe la obra emprendida, entregándonos de generación en generación la antorcha encendida del resurgimiento.
492. Responsabilidad de las juventudes ante el futuro nacional
Esto exige que cada uno de nosotros asuma su responsabilidad de modo pleno y con todas sus consecuencias: los jóvenes, que van a ser los mayores beneficiarios, deben estudiar y trabajar seriamente; el profesor debe ser consciente de su trascendental responsabilidad ante el futuro de la Patria; los productores, sacar el máximo partido de los medios de producción que les están confiados; el empresario, recordar que la empresa no es exclusiva para su beneficio, sino medio de creación económica y de justicia social. Los que ejercemos funciones públicas tenemos una grandísima obligación de productividad, de ejemplaridad y de justicia. En estos años plenos de oportunidades debemos todos aprovecharlas al máximo para el bien común.
493. Confianza en las nuevas generaciones. Ante el legado de heroísmos y sacrificios
Para las tareas que ahora comienzan quiero expresar de modo rotundo mi confianza en las nuevas generaciones españolas, que han tenido, por vez primera, ocasión de influir en decisiones de rango histórico. No nos ha pasado inadvertida su presencia entusiasta en la jornada del reciente referéndum. Por ley de vida, el cuerpo electoral estaba formado esta vez, en gran parte, por quienes alcanzaron la mayoría de edad en estos largos lustros de paz. Su actitud ante las urnas es, por tanto, plenamente representativa de una nueva España, curada de todas las antiguas heridas de las divisiones y con una actitud naturalmente abierta hacia el mañana. Si a las generaciones del 18 de julio correspondieron las hazañas heroicas del sacrificio, que no debemos olvidar nunca, ni las razones que lo hicieron inevitable ni la abnegación con que aquellos españoles supieron aceptarlo, a las generaciones de la paz, ganada por el esfuerzo de los combatientes, les corresponderá la edificación de un futuro mejor e irreversible. Sólo ellas podrán alcanzar las más altas metas del esfuerzo emprendido; pero sólo podrán hacerlo contando, como lo han hecho, con la unidad forjada desde una firme base de partida, que es lo que nosotros les hemos ofrecido.
494. La juventud española ante los próximos y decisivos años
Los años que llegan van a ser decisivos para la conquista de la gran empresa, y yo creo firmemente que en esta acción que se va a emprender para la ambiciosa consecución de nuestra obra histórica, la juventud española será, a la hora del esfuerzo, de la energía y de la entrega, digna sucesora de la juventud que regó con su sangre, en cualquiera que haya sido su campo, los cimientos de esta España nueva, siguiendo como hasta hoy poniendo por encima de todo nuestra unidad y vocación de servicio. Y así podremos confiar en que vendrán muchos años de paz, de progreso y de justicia para nuestra Patria. Nuestra verdad se va abriendo camino en el mundo de modo impresionante, y el tiempo seguirá colaborando con nosotros. Pensemos cómo la Providencia seguirá velando por España si nos hacemos dignos con el esfuerzo y el cumplimiento de los deberes que a cada uno correspondan.
495. Formación de las nuevas generaciones en el espíritu de servicio
Es para mí una satisfacción recibiros y felicitaros por vuestras actividades y vuestros éxitos, y aplaudir esta unión de los muchachos de España, este abrazo entre todos y vuestro espíritu de servicio para la grandeza de la Patria. Nuestra fe está en las generaciones futuras que se están formando.
La España mejor que nosotros esperamos ha de ser realizada progresivamente, y para ello es necesario formar a las generaciones juveniles, dentro de la virtud y del espíritu de servicio que las caracteriza.
496. Diálogo con la juventud
Yo creo en la juventud, en la juventud que es noble, generosa y justa. Lo que hay que hacer es abrir el diálogo, porque hay en ella muchas cosas aprovechables; pero no hay que dejarnos vencer por el pesimismo ni por los agentes extranjeros.
497. Los conflictos generacionales y la rebeldía estudiantil
—El tiempo que estamos viviendo es un tiempo de confusión, de inestabilidad y de violencia. ¿A qué atribuye Su Excelencia la presente colisión de generaciones, la rebeldía estudiantil, la crisis de obediencia y, en general, la protesta contra el tipo de civilización de sociedad que predomina en Occidente?
—Siempre han existido conflictos generacionales, si bien los de esta hora adquieren mayor extensión y resonancia por surgir en una sociedad de masas y en una etapa de desarrollo de intercomunicaciones que generalizan los problemas e inquietudes. Por ello las causas de una situación prácticamente universal han de ser necesariamente múltiples: la materialización del sentido de la vida, el fracaso e inoperancia de los sistemas políticos, la inquietud general por el progreso y desarrollo, las dificultades que se oponen a la consolidación social de los jóvenes, el perfeccionamiento de las tácticas de subversión con la profesionalización de los agitadores, la falta de fe y, por consiguiente, de ejemplaridad en muchos de los que tienen responsabilidad de dirección, son destacables, entre otras muchas.
498. El corazón de la Patria en la juventud
Es para mí una satisfacción el encontrarme ante la juventud. Soy un testigo especial de su generosidad y de su nobleza. En mi largo peregrinar por los campos y tierras de España siempre he encontrado el corazón de la patria en la juventud, en su generosidad, nobleza y autenticidad. Por eso os agradezco, a todos los que os dedicáis a la tarea de guiar a esta juventud, de conducirla a través de este mundo trastornado, todos los esfuerzos, lealtad y espíritu de servicio que ponéis en la labor.
Yo guardo gran gratitud a la juventud. Se puede decir que la juventud me hizo a mí, porque de la juventud, combatiendo en los campos de batalla, he recibido con generosidad su impulso y apoyo. Nunca ha faltado en estos embates la juventud. Por ello considero que es la firme esperanza de España la continuidad de esta obra, la disciplina y, sobre todo, que sean auténticos, que cuesta trabajo algunas veces, pero que es una gloria.
499. La juventud en vanguardia. Los mimetismos extranjeros fueron causa fundamental de nuestra decadencia
Corresponde a la juventud un puesto de vanguardia en la construcción de una España más justa y más solidaria. Durante estos treinta años de paz han participado en esta ingente labor de resurgimiento patrio generaciones sucesivas que en cada etapa han entregado el caudal generoso de sus ilusiones y esperanzas; sin que puedan desfigurarlo esas pequeñas algaradas estudiantiles que, obedeciendo a consignas comunistas, fomentan en el mundo sus agentes. Basta el conocer esta dependencia y la vida regalada que llevan los alborotadores para que se produzca la saludable reacción de los más. ¿Qué representaría, por otra parte, el grupo de alborotadores en el conjunto de nuestra juventud trabajadora y estudiosa?
Tengo la seguridad de que las nuevas generaciones sabrán también aportar su entusiasmo a la permanente tarea del engrandecimiento de España.
La juventud debe tener conciencia de que los mimetismos extranjerizantes fueron causa fundamental de nuestra decadencia. Cada país es obra de su propio genio creador, y lo verdaderamente audaz, propio de los jóvenes, es ser fieles a nosotros mismos y crear y crecer desde la propia raíz de nuestro ser nacional.
500. La juventud estudiosa y la responsabilidad del futuro nacional
Sois la flor de la intelectualidad española y vais a ser los responsables del futuro de España, y no dudamos de vuestro amor a la Patria y de vuestro buen sentido. Muchas gracias por vuestra colaboración.
501. Integración de las nuevas generaciones
Es necesario que el carácter de nuestro esfuerzo sea comprendido por las nuevas generaciones, que progresivamente se van integrando en la tarea nacional, y las cuales recogerán los mayores beneficios de los empeños actuales. Nuestro Sistema se basa en la exaltación de la disciplina, de la laboriosidad, del estudio y de la colaboración entre todos los españoles, pues éste es el camino si queremos de verdad llegar a poseer un país más próspero, más justo, más culto y más poderoso. Y esto sólo puede realizarse en la más rotunda afirmación de nuestra unidad y continuidad. Nuestro Movimiento Nacional ha demostrado siempre su operatividad, ofreciendo en cada ocasión la respuesta adecuada a las cuestiones que una sociedad viva plantea continuamente. La política verdadera no consiste en hacer inexistentes los problemas, sino en la serena capacidad de abordarlos y resolverlos.
502. Esperanza en la Juventud
Albergo la convicción de que nuestras juventudes sabrán seguir aportando su entusiasmo a la permanente tarea de engrandecimiento de España. La juventud debe tener conciencia de que los mimetismos extranjerizantes, el afán de copia que sustituía a una verdadera creación, fueron causa fundamental de nuestra pasada decadencia. Cada país es obra de su propio genio creador, y lo verdaderamente audaz, propio de la generosidad de los jóvenes, es el esfuerzo de ser fieles a ellos mismos y crear desde esa fidelidad, con propia raíz, el edificio de nuestro engrandecimiento nacional.
Es a esas juventudes, que hoy tienen presencia mayoritaria en el censo nacional, a quienes corresponde recoger la antorcha del relevo. Lo cual implica una grave responsabilidad al mismo tiempo que una honrosa e irrenunciable carga. Es indudable, por otra parte, que nuestros esfuerzos por conseguir una Patria mejor van encaminados fundamentalmente a esas nuevas generaciones que han tenido la fortuna de nacer en la paz tan duramente conseguida por sus mayores. No en vano la juventud constituye la gran esperanza de nuestro futuro nacional, y de ahí que su generosidad natural, su lógica vehemencia, se vean acechadas por quienes pretenden torcer los designios de continuidad en progresiva perfección que exige nuestro pueblo.
503. Mensaje de estímulo a la juventud española
Por esto a las generaciones jóvenes deseo enviarles, junto a mi saludo, un mensaje de exigencia. Si aspiráis a ser mejores que vuestros padres y a lograr más altas metas, vuestros conocimientos habrán de ser también más profundos, vuestras jornadas universitarias impregnadas de un mayor rigor, vuestra preparación más completa, y esto nunca podrá lograrse más que con el trabajo continuo y metódico de profesores y alumnos en un mismo quehacer y con un mismo ideal. De vosotros depende que la Universidad pueda marchar a la vanguardia de nuestro progreso. Estamos viviendo la más grande de las transformaciones que jamás hubo en la Historia, y sólo la acción común de todos hará posible alcanzar las altas ambiciones que nos hemos trazado para superar injustificados desfases y ponernos, tanto en lo material como en lo espiritual, a la altura que exige nuestra Historia y nuestro propio decoro.
En el orden espiritual importa que una vez más recapitulemos sobre la necesidad de que el pueblo se mantenga fiel a las esencias de la Patria, a cuyo servicio se ofrendaron los mejores, haciendo posible con su sacrificio estos treinta y cinco años de paz y de progreso.
504. A los niños de la operación «Plus Ultra»
Yo felicito a todos cuantos han contribuido a la exaltación de las virtudes de estos niños, que son un ejemplo firme para toda la juventud. Gracias, muchas gracias.
