Fotomontaje histórico sobre Franco, el Movimiento Nacional y la simbología política de la España franquista.
125. Auténtico Movimiento y no partido
Yerran los que maliciosamente pretenden considerarnos un partido, cuando constituimos un auténtico Movimiento Nacional en constante marcha y perfeccionamiento, que no se anquilosa en la rigidez cadavérica de los partidos. Movimiento que marcha con sus banderas desplegadas paralelamente a las necesidades de la nación.
126. Movimiento y no partido
Se equivocan los que hablan algunas veces del partido. Nosotros no tenemos partido. Nosotros somos un Movimiento, como el Tradicionalismo y la Falange quisieron ser nunca partidos, aunque para la lucha aparecieran como tales; somos un Movimiento que hemos cogido de todos los ideales españoles y de nuestras tradiciones aquello que nos es común, aquello que nos une y no lo que nos divide. Y sobre eso hemos levantado nuestro Movimiento; un Movimiento que no está hermético ni tiene escalafones; un Movimiento abierto a todos los españoles de buena fe que quieran militar en el servicio político de la nación. No negamos a nadie un puesto, abrimos los brazos a todos y sentimos dolor cuando algunos equivocados o apegados a viejos errores permanecen en casa y no prestan su brazo e inteligencia al esfuerzo común de levantar a España.
127. Falange es un Movimiento y no es un partido
Sabéis que la Falange es un Movimiento, que no es un partido, y que por ser un Movimiento al servicio de la Patria aspira a la unidad de los hombres y de las tierras de España. No constituimos una organización hermética; somos una comunidad en espíritu de servicio, con las puertas abiertas a la colaboración de los españoles, con los corazones dispuestos a acoger en ella todas las inquietudes de la Patria, todas las ansias de nuestros hermanos, los anhelos de los que sufren y de los que padecen hambre o sed de justicia. Somos la proyección en el tiempo de una revolución; no de una revolución que pasa, sino de una revolución que perdura y que marcha. Para que esta revolución no pueda malograrse y pueda llenar nuestra misión, tenemos que mantener siempre el espíritu tenso y soldado. Antonio: «Mitad monjes y mitad soldados». Y esto no quiere decir el vestirnos con un uniforme o un ropaje determinado, sino que hay que tener la sobriedad y la renunciación del monje y la disciplina y las virtudes del soldado.
128. Diferencia entre Movimiento y partido
Un Movimiento no puede estancarse ni detenerse; ha de estar en periódica renovación. Una política nacional que merezca este nombre necesita mirar al futuro, señalarse metas ambiciosas y movilizar los medios todos para alcanzarlas. Un Movimiento ha de propugnar y esforzarse sin descanso por que se realicen, hasta el extremo límite que las circunstancias y los medios disponibles realmente permitan, cuantas aspiraciones están contenidas en su entendimiento del bien de la persona y de la sociedad. Aquí radica, en última instancia, la diferencia sustancial entre partido y Movimiento, entre adscripción a un programa y la fe operante ordenada a un quehacer nacional, entre una etiqueta política y un modo de ser y de actuar.
129. El desastre histórico de los partidos políticos. Política nacional de unidad y no partido único
Se confunde fuera de España la política nacional de unidad con la que llaman de partido único. Si la política de partidos lleva a España en un siglo a tres guerras civiles y al estado gravísimo de que la sacamos, es natural que busque sus soluciones políticas por otras causas fuera de los artificios de los partidos, que nosotros hemos conducido por el camino tradicional de las organizaciones naturales de la Familia, el Municipio y el Sindicato. Con ello hemos superado los años más difíciles de nuestra vida: hemos liquidado una guerra interna, nos hemos librado de una guerra universal, hemos alcanzado veinte años de paz ininterrumpida. Sin apenas medios hemos hecho resurgir a la nación y creado unas ilusiones y un espíritu de resurgimiento. Y hemos elevado considerablemente el nivel de vida de la nación. Como usted comprenderá, nos va demasiado bien para pensar en un suicidio colectivo.
Por otra parte, no es imperativo de la democracia que ésta haya de practicarse a través de los partidos artificiales tipo siglo pasado. Lo que a unos pueblos puede irles bien, a otros, como nosotros, está demostrado nos era fatal.
Suele en las grandes crisis políticas de las naciones acudirse al tópico de los Gobiernos de unión nacional, en que se pretende unir temporalmente a las cabezas, dejando divorciados los cuerpos. Y así sale ello. Nosotros somos más sinceros: unimos los cuerpos en lo que nos es común para poder marchar más lejos bajo una dirección y una cabeza.
130. El Movimiento no es un partido
Esta es la tarea del Movimiento, la inquietud del Movimiento. No constituye el Movimiento un partido; el Movimiento es la obra de todos los españoles que quieran engrandecer a su Patria.
