Franco ante Madrid en 1936: el avance de las tropas sublevadas y la resistencia republicana que impidió la conquista de la capital.
La imposibilidad de Franco de tomar Madrid en 1936 no puede explicarse por una sola causa. El avance inicial de las tropas sublevadas fue considerable, pero el ejército que llegó a las puertas de la capital era todavía relativamente reducido y se encontraba sometido a una enorme presión en otros frentes.
La decisión de desviarse hacia Toledo para liberar el Alcázar permitió a la República disponer de un tiempo precioso para reorganizar su defensa. Durante esas semanas se produjo además una profunda transformación del bando republicano: se creó el Ejército Popular, se organizaron las primeras Brigadas Mixtas, se estableció una estructura de mando más centralizada y comenzó a llegar armamento soviético.
Cuando comenzó el asalto a Madrid en noviembre, las tropas de Franco contaban con una importante ventaja en experiencia y calidad de sus unidades, pero no disponían de efectivos suficientes para imponerse a una ciudad cuya defensa había sido reforzada. Frente a ellas se encontraba una resistencia republicana cada vez mejor organizada y dirigida por militares como José Miaja, mientras la ayuda soviética proporcionaba tanques, aviones y armamento que modificaron considerablemente el equilibrio militar.
La defensa de Madrid se convirtió así en uno de los primeros grandes fracasos estratégicos de los sublevados. Al no conseguir conquistar la capital mediante un ataque directo, Franco intentó posteriormente aislarla mediante las ofensivas de La Coruña, el Jarama y Guadalajara, pero ninguna consiguió provocar su caída.
En definitiva, Madrid no cayó porque la rapidez del avance inicial de Franco no pudo mantenerse ante una defensa republicana que tuvo tiempo para reorganizarse, recibir ayuda exterior y convertir la capital en una posición fortificada y decididamente defendida. La resistencia de Madrid supuso además un importante triunfo político y propagandístico para la República y marcó un punto de inflexión en la Guerra Civil, que pasó de la expectativa de una rápida victoria de los sublevados a convertirse en una guerra larga y de enorme desgaste.
1. El problema inicial: el golpe no había conseguido apoderarse de España
El punto de partida es fundamental. La sublevación militar de julio de 1936 no consiguió controlar rápidamente todo el territorio español.
El plan de Mola se parecía más a un pronunciamiento tradicional que a un golpe de Estado moderno perfectamente coordinado. Se esperaba que la rebelión comenzara en Marruecos y que las distintas guarniciones peninsulares se sumaran rápidamente. Sin embargo, el Ejército estaba profundamente dividido y la sublevación triunfó en unas zonas y fracasó en otras.
Por tanto, lo que inicialmente debía ser un golpe rápido se transformó en una guerra civil prolongada. Madrid adquirió desde el principio una importancia decisiva: quien consiguiera dominar la capital tendría una enorme ventaja política y militar.
2. La marcha del Ejército de África hacia Madrid
Las tropas de Franco disponían de una ventaja cualitativa muy importante: el Ejército de África, compuesto por la Legión y los Regulares, era la fuerza militar más experimentada y eficaz de los sublevados.
A partir de agosto de 1936, las columnas dirigidas por Yagüe avanzaron desde Andalucía por Extremadura.
La ruta elegida no era la más directa hacia Madrid, pero tenía ventajas militares:
- permitía consolidar el territorio occidental;
- protegía el flanco izquierdo gracias a Portugal;
- permitía enlazar con las fuerzas de Mola;
- y evitaba algunas posiciones republicanas más fuertes.
El avance fue inicialmente extraordinariamente rápido.
Los nacionales conquistaron sucesivamente importantes localidades, entre ellas Badajoz, Mérida y Talavera de la Reina.
Sin embargo, precisamente el éxito inicial ocultaba un problema que se haría decisivo: las tropas avanzaban más deprisa de lo que podían ser reemplazadas y abastecidas.
Según el autor, la vanguardia de Franco disponía solamente de unos 9.000-10.000 hombres en determinados momentos, además de una capacidad de transporte y fuego limitada. Scribd
3. Talavera: el avance empieza a ralentizarse
El 3 de septiembre los nacionales tomaron Talavera de la Reina, situada aproximadamente a 120 kilómetros de Madrid.
Hasta ese momento, la resistencia republicana había sido relativamente débil. Pero la situación comenzó a cambiar.
Los republicanos empezaron a enviar más milicianos al frente y aumentaron los contraataques.
El dato resulta muy significativo:
- en unos 30 días, las tropas habían avanzado unos 425 kilómetros;
- pero necesitaron otros 18 días para recorrer los 43 kilómetros hasta Maqueda.
Es decir, la velocidad de avance cayó drásticamente.
La razón era que el Ejército de África comenzaba a sufrir desgaste, mientras la resistencia republicana aumentaba.
Aquí aparece uno de los elementos fundamentales de todo el capítulo:
Franco estaba acercándose a Madrid, pero cada kilómetro que avanzaba le costaba más hombres y tiempo.
4. El gran dilema de Maqueda: ¿Madrid o Toledo?
El 21 de septiembre, las tropas llegaron a Maqueda.
Allí apareció una bifurcación estratégica fundamental:
- continuar directamente hacia Madrid;
- desviarse hacia Toledo, donde los defensores del Alcázar llevaban dos meses resistiendo.
La decisión de Franco fue dirigirse a Toledo.
Esta es probablemente la decisión más discutida de todo el capítulo.
Desde una perspectiva estrictamente militar, avanzar inmediatamente hacia Madrid parecía la opción más lógica. Las defensas republicanas todavía no estaban completamente organizadas y la capital se encontraba mucho más vulnerable que semanas después.
El coronel Juan Yagüe defendía continuar directamente hacia Madrid.
Franco, sin embargo, decidió liberar el Alcázar.
5. ¿Por qué Franco eligió Toledo?
El autor no acepta una explicación excesivamente sencilla.
Una interpretación tradicional sostiene que Franco cometió un enorme error por razones propagandísticas: habría preferido obtener la gloria de liberar el Alcázar antes que conquistar Madrid.
Pero Payne plantea una explicación más compleja.
Las tropas de Franco estaban muy desgastadas. Habían recorrido cientos de kilómetros y combatido continuamente.
Lanzarse directamente contra Madrid podía dejar sus flancos expuestos y producir una situación peligrosa.
Además, el Alcázar se había convertido en un símbolo internacional de la resistencia de los sublevados.
La defensa de los sitiados había adquirido una enorme repercusión propagandística.
Por tanto, Franco podía pensar que necesitaba consolidar su situación antes de lanzarse contra la capital.
La decisión tuvo, sin embargo, una consecuencia evidente: concedió tiempo precioso a los republicanos para organizar la defensa de Madrid.
El propio capítulo señala que historiadores posteriores han considerado que aquel retraso pudo haber sido decisivo.
6. La liberación del Alcázar
El 27 de septiembre de 1936, las tropas de Franco liberaron el Alcázar de Toledo.
La operación tuvo una importancia militar relativamente limitada, pero una importancia propagandística enorme.
El Alcázar se convirtió en uno de los grandes mitos de la propaganda de los sublevados.
Franco consiguió además reforzar extraordinariamente su prestigio.
Al día siguiente, la Junta de Defensa ratificó plenamente sus poderes.
Pero hay una cuestión importante que el autor no oculta: mientras la liberación del Alcázar se presentaba como una gran gesta, en Toledo estaba produciéndose una represión masiva, con la ejecución de cientos de izquierdistas.
Por tanto, el episodio tuvo dos dimensiones muy diferentes:
militarmente, el retraso permitió reorganizar la defensa republicana;
políticamente y propagandísticamente, convirtió a Franco en una figura todavía más poderosa dentro del bando sublevado.
7. Franco recibe el mando supremo
El episodio del Alcázar coincidió con otro acontecimiento decisivo: la elección de Franco como jefe del mando único.
Mola había sido el principal organizador de la conspiración, pero Franco tenía varias ventajas:
- controlaba las tropas de África;
- había conseguido importantes éxitos militares;
- tenía gran prestigio entre los militares;
- mantenía buenas relaciones con Alemania e Italia;
- y su prestigio internacional estaba creciendo.
Franco fue elegido para ejercer el mando supremo.
El proceso culminó el 1 de octubre de 1936, cuando pasó a ser Jefe del Gobierno del Estado español y Generalísimo.
Por tanto, el retraso de Toledo tuvo una consecuencia política paradójica: mientras Franco perdía tiempo para la conquista de Madrid, ganaba poder dentro de la España sublevada.
8. La segunda oportunidad perdida para tomar Madrid
Tras la liberación del Alcázar, las tropas de Franco reanudaron la marcha.
El 3 de octubre, se encontraban aproximadamente a 70 kilómetros de Madrid.
Pero ahora aparecía un problema enorme.
La vanguardia disponía de unos 14.000 hombres.
Franco no podía concentrar todas sus fuerzas sobre Madrid porque los sublevados tenían que combatir también en otros frentes.
El autor destaca así una contradicción:
Franco tenía tropas de mucha mayor calidad que las republicanas, pero no tenía suficientes tropas para utilizarlas de manera decisiva contra una gran ciudad.
Además, mientras tanto, la República estaba empezando a reorganizarse.
9. La reorganización del Ejército republicano
Este es uno de los aspectos más importantes de las páginas centrales.
Durante las primeras semanas de la guerra, la zona republicana había sufrido una enorme desorganización militar.
Existían:
- milicias de partidos;
- unidades sindicales;
- restos del Ejército regular;
- grupos revolucionarios;
- estructuras militares improvisadas.
La situación comenzó a cambiar durante agosto y septiembre.
El Gobierno impulsó la creación de un auténtico Ejército Popular.
Los comunistas fueron especialmente insistentes en la necesidad de crear una fuerza militar centralizada y disciplinada.
Incluso sectores anarquistas terminaron aceptando la necesidad de una mayor organización.
El objetivo era pasar de una multitud de milicias relativamente autónomas a un ejército capaz de combatir coordinadamente.
Ese proceso todavía estaba incompleto cuando comenzó la batalla de Madrid, pero había avanzado lo suficiente para resultar decisivo.
10. El Gobierno de Largo Caballero
El 5 de septiembre de 1936 se formó el Gobierno de Largo Caballero.
Era un Gobierno revolucionario y de concentración de las fuerzas del Frente Popular.
Participaban socialistas, republicanos y comunistas; posteriormente se incorporaron representantes del PNV y la CNT.
Su primera gran tarea fue precisamente coordinar el esfuerzo militar.
Largo Caballero pretendía convertir la revolución que se había producido en la retaguardia republicana en una estructura estatal organizada.
Se inició así un proceso de reconstrucción del Estado republicano.
El nuevo Gobierno creó instituciones militares, administrativas y judiciales destinadas a recuperar el control que los comités revolucionarios habían ejercido durante las primeras semanas.
11. El Ejército Popular frente a las milicias
El autor destaca una diferencia fundamental.
Las milicias revolucionarias podían mostrar un enorme valor individual, pero tenían graves deficiencias:
- poca disciplina;
- escasa coordinación;
- problemas de mando;
- falta de preparación militar;
- dificultad para realizar operaciones ofensivas complejas.
El Ejército Popular intentó solucionar esos problemas.
La diferencia se hizo evidente durante la defensa de Madrid.
Las tropas republicanas todavía no eran equivalentes a las fuerzas profesionales de Franco, pero ya eran capaces de defender posiciones organizadas con mucha mayor eficacia.
12. La intervención soviética cambia el equilibrio
A finales de octubre comenzaron a llegar cantidades importantes de armamento soviético.
Llegaron:
- tanques T-26;
- aviones;
- armas;
- municiones;
- asesores militares.
También comenzaron a llegar las Brigadas Internacionales.
Esto alteró significativamente el equilibrio militar.
Los republicanos empezaron a disponer de una potencia de fuego mucho mayor.
El T-26, por ejemplo, era superior a muchos de los blindados ligeros disponibles para los sublevados.
Pero el capítulo señala también una limitación republicana importante: tener mejores armas no significaba automáticamente saber utilizarlas bien.
Los primeros ataques con tanques soviéticos fracasaron en parte porque la infantería y los carros no estaban suficientemente coordinados.
13. El Gobierno abandona Madrid
Cuando las tropas de Franco se acercaron a la capital, el Gobierno republicano tomó una decisión dramática.
El 6 de noviembre de 1936, el Gobierno se trasladó a Valencia.
Madrid quedó bajo la responsabilidad de la Junta de Defensa de Madrid, dirigida por el general José Miaja.
Esta decisión podía interpretarse como una huida.
Sin embargo, la creación de la Junta permitió organizar la defensa de la ciudad.
Miaja desempeñó un papel fundamental, junto con el entonces teniente coronel Vicente Rojo.
La defensa se convirtió además en una cuestión moral y propagandística.
El lema:
«¡No pasarán!»
se convirtió en el símbolo de la resistencia.
14. La enorme importancia de la moral
Este es otro de los argumentos esenciales de Payne.
Los republicanos partían de una posición aparentemente muy desfavorable.
Sin embargo, defender Madrid era completamente distinto de combatir en campo abierto.
En campo abierto, las tropas profesionales de Franco tenían una enorme ventaja.
En una ciudad:
- podían utilizar edificios;
- podían construir posiciones defensivas;
- conocían el terreno;
- podían recibir refuerzos;
- podían combatir desde posiciones preparadas.
Además, Madrid se convirtió en un símbolo.
La población entendió que la defensa de la capital tenía un significado mucho mayor que el puramente militar.
La moral aumentó.
Esto permitió que unidades que anteriormente habían demostrado poca eficacia comenzaran a combatir mucho mejor.
15. El asalto de noviembre fracasa
El ataque comenzó el 6-7 de noviembre.
Franco esperaba que la ciudad pudiera caer rápidamente.
Pero las tropas sublevadas se encontraron con una resistencia mucho mayor de la prevista.
En determinado momento consiguieron cruzar el Manzanares y penetrar en la Ciudad Universitaria, pero no pudieron continuar.
El problema fundamental volvió a ser el mismo:
Franco no tenía suficientes tropas para explotar los avances conseguidos.
La calidad de sus soldados era superior, pero la cantidad era insuficiente.
Los republicanos, en cambio, podían introducir nuevos efectivos constantemente.
16. La importancia de la preparación defensiva
Vicente Rojo desempeñó un papel fundamental en la organización de la defensa.
Los republicanos consiguieron crear una defensa mucho más sistemática.
También recibieron ayuda de las Brigadas Internacionales.
La llegada de estas unidades tuvo un efecto militar, pero también psicológico.
Su aparición en Madrid demostró a la población que la República no estaba sola.
Los primeros voluntarios internacionales desfilaron por Madrid y contribuyeron enormemente a elevar la moral.
17. Un episodio decisivo: los planes del ataque
Uno de los episodios más interesantes es el descubrimiento de los planes de ataque nacionales.
Los republicanos consiguieron hacerse con información sobre la operación prevista.
Eso permitió reforzar determinados sectores amenazados.
La defensa de Madrid demostró así que los republicanos habían dejado de ser simplemente una colección de milicias improvisadas.
Estaban desarrollando inteligencia militar, organización, mando y coordinación.
18. La defensa de Madrid sorprende a Franco
Durante noviembre quedó claro que Madrid no iba a caer rápidamente.
Las tropas de Franco sufrieron numerosas bajas.
Para el 23 de noviembre, algunas de las unidades de élite de su vanguardia habían sufrido aproximadamente un 30 % de bajas y estaban agotadas.
Esto tuvo una consecuencia estratégica enorme.
La idea inicial de una guerra corta desapareció.
La guerra iba a ser larga.
19. Los intentos de rodear Madrid
Franco comprendió que el ataque frontal no funcionaba.
Entonces cambió de estrategia.
En lugar de intentar conquistar directamente Madrid, empezó a buscar formas de aislarla y cortar sus comunicaciones.
De ahí surgieron las operaciones posteriores:
- Carretera de La Coruña.
- Jarama, en febrero de 1937.
- Guadalajara, en marzo de 1937.
La idea era rodear la capital y cortar sus comunicaciones con otras zonas republicanas.
20. La batalla del Jarama
En febrero de 1937 comenzó la ofensiva del Jarama.
El objetivo era cortar la carretera que comunicaba Madrid con Valencia.
Los nacionales consiguieron avances importantes y ocuparon posiciones estratégicas.
Pero volvieron a encontrarse con el mismo problema: no tenían suficientes tropas para transformar sus avances tácticos en una victoria decisiva.
Las tropas republicanas resistieron y contraatacaron.
El resultado fue un enorme desgaste de ambos bandos sin conseguir el objetivo fundamental de aislar Madrid.
21. Guadalajara: el fracaso italiano
En marzo de 1937 llegó un nuevo intento.
Esta vez participaron fuerzas italianas del Corpo Truppe Volontarie (CTV), apoyadas por tropas españolas.
La ofensiva comenzó con éxito.
Pero varios factores jugaron en su contra:
- el mal tiempo;
- dificultades logísticas;
- problemas de coordinación;
- resistencia republicana;
- empleo eficaz de los tanques soviéticos;
- y una reacción republicana mucho más organizada.
La ofensiva terminó fracasando.
Los republicanos obtuvieron una importante victoria propagandística.
Guadalajara se convirtió en un símbolo internacional del fracaso del fascismo italiano.
22. Las cinco causas fundamentales del fracaso
El propio autor resume finalmente el fracaso de Franco en cinco grandes factores:
1. Reorganización militar republicana
La República consiguió crear las primeras unidades realmente eficaces del Ejército Popular.
2. Ventaja defensiva
Madrid era una gran ciudad y las tropas republicanas combatían desde posiciones fortificadas.
3. Armamento soviético
La llegada masiva de armas, tanques y aviones aumentó considerablemente la potencia de fuego republicana.
4. Buen liderazgo defensivo
Miaja y otros mandos, especialmente Vicente Rojo, consiguieron organizar una resistencia mucho más eficaz de lo esperado.
5. Escasez de tropas de Franco
Esta fue probablemente la limitación material más importante.
Las unidades de élite de Franco eran mejores, pero eran demasiado pocas para conquistar y mantener una ciudad como Madrid.
El autor llega a una conclusión muy clara: Madrid probablemente sólo habría caído si la moral de sus defensores se hubiera hundido completamente.
23. La gran consecuencia: la guerra deja de ser corta
Este es, en mi opinión, el punto más importante de todo el capítulo.
La batalla de Madrid significó el final de la expectativa de una victoria rápida de los sublevados.
Antes de Madrid, la guerra podía parecer una sucesión de victorias nacionales que terminaría rápidamente.
Después de Madrid, quedó demostrado que:
la República podía resistir.
Y si podía resistir en Madrid, la guerra podía prolongarse durante meses o incluso años.
Esto obligó a Franco a modificar su estrategia.
Ya no podía limitarse a marchar sobre Madrid.
Tenía que conquistar progresivamente el territorio republicano.
24. La paradoja de Franco
Franco obtuvo importantes éxitos políticos precisamente durante el período en el que fracasó militarmente ante Madrid.
El desvío hacia Toledo:
Militarmente:
- retrasó el avance;
- permitió reorganizar la defensa republicana;
- dio tiempo para que llegaran armas soviéticas;
- contribuyó a que Madrid fuese mucho más difícil de conquistar.
Políticamente:
- convirtió a Franco en el mando supremo;
- reforzó enormemente su prestigio;
- le permitió consolidar su liderazgo;
- y convirtió el Alcázar en un gran símbolo propagandístico.
Por tanto, el fracaso de Madrid no significó el fracaso de Franco como dirigente del bando sublevado.
Al contrario: mientras no conseguía tomar la capital, consolidaba su poder político.
CONCLUSIÓN GENERAL
La respuesta a la pregunta «¿Por qué Franco no pudo tomar Madrid en 1936?» no puede reducirse a decir que cometió el error de detenerse en Toledo.
El retraso de Toledo fue importante, porque permitió a la República ganar un tiempo precioso. Pero cuando Franco reanudó su avance, ya se enfrentaba a una situación militar diferente.
La República había comenzado a reorganizar sus fuerzas, había creado el Ejército Popular, había recibido armamento soviético y contaba con una defensa cada vez mejor organizada. Además, Madrid proporcionaba unas condiciones extraordinariamente favorables para la defensa.
Franco, por su parte, disponía de tropas de gran calidad y experiencia, pero demasiado escasas para conquistar una ciudad de las dimensiones de Madrid. Sus unidades de élite fueron desgastándose y las operaciones posteriores demostraron que tampoco era sencillo aislar la capital.
El Jarama no consiguió cortar definitivamente las comunicaciones con Valencia y Guadalajara terminó en una importante derrota para las fuerzas italianas.
Así, entre noviembre de 1936 y marzo de 1937, Madrid se convirtió en el gran punto de inflexión de la guerra.
La consecuencia fundamental fue que la Guerra Civil dejó de ser una campaña rápida para convertirse en una guerra larga de desgaste y conquista territorial.
Y esa es probablemente la idea central que conviene conservar para el trabajo que estás preparando:
Franco no pudo tomar Madrid en 1936 porque la superioridad cualitativa de sus tropas no compensaba su insuficiente número frente a una capital cuya defensa se estaba reorganizando rápidamente y que recibió una importante ayuda militar soviética. El retraso de Toledo contribuyó a que los republicanos tuvieran tiempo para preparar esa defensa, pero el fracaso fue el resultado de un conjunto de factores militares, políticos, logísticos y morales.
