INTRODUCCIÓN
En los últimos tiempos, la Fundación Nacional Francisco Franco afirma estar atravesando una situación especialmente compleja, marcada por críticas, presiones institucionales y dificultades para desarrollar sus actividades con normalidad. Según expone la propia organización, estos obstáculos no solo afectan a su funcionamiento interno, sino que también plantean, en su opinión, un debate más amplio sobre la libertad de expresión, la interpretación histórica y el papel de las asociaciones en la sociedad española.
En este contexto, la fundación lanza un llamamiento a sus miembros, simpatizantes y a todas aquellas personas que puedan sentirse interpeladas por su causa, solicitando apoyo para poder continuar con su labor.
Basta con asomarse a la prensa diaria, a la prensa oficialista —apesebrada o subvencionada— al servicio del gobierno, para darse cuenta del ataque inmisericorde al que está siendo sometida la Fundación Nacional Francisco Franco, con el objeto de acallar su voz, su presencia y actividades a lo largo de toda nuestra geografía nacional.
Primero fue hurgando durante más de un año en nuestra web para tratar de encontrar el mínimo indicio que relacionase nuestra fundación con el “menoscabo o humillación a las víctimas del franquismo”. Como no han encontrado manifestación alguna, porque si algo persigue la fundación en este campo es precisamente la reconciliación de las dos viejas Españas, tratan ahora de argumentar la falta “de interés general” que persigue la FNFF. Como si el estudio documental de esos cuarenta años de historia careciese de interés para los historiadores e investigadores.
Y muchos de Vds. se preguntan —y algunos nos preguntan—: ¿Y qué hace la FNFF frente a tales ataques? Pues mire, desde la más estricta legalidad, continuar con nuestra labor de difusión a pesar de críticas y amenazas, como puede comprobar a través de nuestra página web y nuestros boletines de difusión semestral.
Pero no solo eso. Hemos continuado realizando actos organizados por la propia fundación o en colaboración con otras instituciones afines de la vida social española, en numerosas localidades de nuestra geografía. Últimamente se viene repitiendo el patrón ante estas actividades. Una vez conocida una reunión en particular, presionan desde todos los frentes posibles a organizadores o entidades que proporcionan el local para celebrarlas. En la generalidad de los casos, tales entidades se achantan, lo que nos deja ante la alternativa de suspenderlas u optar por mantenerlas recurriendo a otros procedimientos.
Y eso hemos tenido que hacer: hemos recurrido a las catacumbas, reprogramando los actos previstos en lugares distintos, comunicándolo de palabra entre aquellas personas que nos consta que están interesadas en escucharnos. Personas como Vd. y como yo que no se pliegan a presiones ni amenazas. Y haciendo buenas aquellas palabras premonitorias del Caudillo: “Ellos lo tienen todo, pero nosotros tenemos la razón”. Nos hacemos fuertes: EL ALCAZAR NO SE RINDE.
Pero no solo eso. En este titánico esfuerzo que nos exige el seguir vivos y firmes en nuestro propósito, nos hemos visto obligados a defender la obra de Francisco Franco ante atropellos como la retirada de la estatua dedicada al Comandante Franco por su defensa de Melilla y otros monumentos.
En particular, hemos ido de la mano de la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos y de la propia comunidad que regenta la Fundación del Valle en defensa de la finalidad religiosa y del espíritu de reconciliación que representa. Asimismo, hemos continuado con la presentación de alegaciones y recursos contra las disposiciones administrativas emanadas del gobierno. Con magros resultados a veces, es cierto, pero también lo es que desde la administración nos han perseguido con todos los medios a su alcance hasta que se han convencido de que no hay otra manera de acallar nuestra voz que poniéndonos frente a los tribunales de justicia.
Tal es la inquina y el despropósito que, recientemente, el Ministro de Cultura Ernest Urtasun difundió a bombo y platillo una resolución mediante la que instaba a los tribunales a la extinción de la FNFF, alegando los mismos argumentos que vienen desplegando desde el principio, sin tener en cuenta ninguna de las alegaciones presentadas por la fundación. Antes bien, negándonos la posibilidad de adaptar los estatutos de la fundación a la legalidad vigente.
Ni siquiera nos concede la posibilidad de recurrir, y el plazo para hacerlo, como corresponde a cualquier actuación administrativa y más ante una decisión de tal calado. ¿Se lo puede creer? No hacen más que pisotear el Estado de Derecho. Nuestra labor, pues, excede a la defensa y difusión de la figura y obra de Francisco Franco. Es una lucha por la libertad de expresión, pura y llanamente.
Todas nuestras actuaciones tienen un coste: apoyo económico a las delegaciones provinciales para la organización de sus actos, reuniones de delegados para mejor coordinar nuestra labor o asesoramiento legal. Abogados y procuradores cuando nos hemos tenido que personar ante tribunales.
Se trata de una pelea desigual: DAVID CONTRA GOLIAT. La Fundación, con sus magros recursos, contra un inmisericorde gobierno con los suyos, que son inagotables, ya que dedican una parte sustancial de ellos a luchas ideológicas más propias del siglo pasado.
Puedo asegurarle que los miembros del Patronato que sustenta la fundación han cumplido su parte y han hecho un importante esfuerzo económico para asegurar la pervivencia de la fundación. Pero, junto con las otras dos fuentes de ingresos —las cuotas de los afiliados y benefactores, y las ventas de artículos del bazar—, apenas dan para cubrir los gastos corrientes de la fundación, que, como ya sabe, no recibe ayuda alguna de fondos oficiales.
Por eso, una vez más comparecemos ante Vd. y recurrimos a su generosidad. Todos los miembros de la fundación hemos de hacer un esfuerzo económico en estos momentos. En la provincia de Madrid quiero canalizar esta campaña de micromecenazgo a través del Coordinador General. En el resto de provincias, a través de las delegaciones provinciales, para que cada uno, en el ámbito territorial que bien conoce, se involucre y haga llegar a todos los afiliados de la provincia esta necesidad.
Pero no solo pido eso. Contando con su disposición y coraje, le pido que contacte incluso con aquellas personas (empresarios, profesionales liberales o particulares) que, aun no perteneciendo a la fundación, considere Vd. que pueden colaborar a este honroso fin.
La forma de contribuir a este esfuerzo puntual y solidario que os pedimos es bien sencilla: hacer las aportaciones económicas a la cuenta de Bankinter de la Fundación Nacional Francisco Franco:
IBAN: ES47 0128 0010 9105 0002 0601
CONCEPTO: Apoyo a la fundación, seguido del nombre y apellidos
Cantidad: La que cada donante considere
En la seguridad de que comprende Vd. el motivo de esta llamada, la confianza en su compromiso y esperanza en los resultados, le envío mi abrazo fraternal, en la memoria de nuestro titular, Francisco Franco.
¡VIVA FRANCO! ¡ARRIBA ESPAÑA!
Fdo. Juan Chicharro Ortega
Presidente Ejecutivo de la Fundación
CONCLUSIÓN
El mensaje transmitido concluye con una apelación directa a la colaboración y al compromiso individual como vía para sostener la actividad de la fundación en un entorno que consideran adverso. Más allá de las posiciones ideológicas, el texto plantea una reflexión sobre los límites del debate público, el papel de las instituciones y la capacidad de las organizaciones civiles para mantenerse activas.
En definitiva, se presenta como una llamada a la implicación —económica y personal— de quienes deseen contribuir a la continuidad de su proyecto, enmarcado por la propia fundación como una defensa de sus principios y de su espacio dentro de la sociedad.
