En 1975 nació en España la organización conocida como Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre, más conocida por sus siglas GRAPO. El grupo se constituyó como el brazo armado del Partido Comunista de España (reconstituido), una formación de inspiración marxista-leninista y maoísta que rechazaba tanto el régimen franquista como el proceso de reforma política que comenzaba a perfilarse en el país.
Los orígenes del GRAPO se encuentran en la Organización de Marxistas-Leninistas de España (OMLE), un movimiento surgido durante la década de 1960 entre sectores de la extrema izquierda que defendían la revolución armada como vía para la transformación política y social. En 1975, tras la reorganización de este movimiento y la creación del Partido Comunista de España (reconstituido), se decidió impulsar una estructura armada destinada a desarrollar acciones violentas contra las instituciones del Estado.
El nombre de la organización hacía referencia al 1 de octubre de 1975, fecha elegida como símbolo de su lucha política y revolucionaria. Sus primeras acciones armadas comenzaron durante los últimos meses del franquismo y se intensificaron durante los primeros años de la Transición democrática, un periodo en el que España afrontaba profundos cambios políticos e institucionales.
A lo largo de su trayectoria, el GRAPO llevó a cabo atentados, secuestros, asesinatos y acciones con explosivos dirigidas contra miembros de las fuerzas de seguridad, representantes institucionales, empresarios y otros objetivos considerados por la organización como símbolos del Estado y del sistema político vigente. Entre sus actuaciones más conocidas figuran los secuestros de Antonio María de Oriol y Urquijo y del teniente general Emilio Villaescusa, así como diversos atentados que tuvieron una gran repercusión social y política.
La actividad del grupo se prolongó durante varias décadas, aunque fue perdiendo capacidad operativa y apoyo social debido a la acción policial y judicial y al rechazo mayoritario de la sociedad española hacia la violencia terrorista. Las fuerzas de seguridad llevaron a cabo numerosas operaciones contra la organización, que quedó prácticamente desarticulada durante los primeros años del siglo XXI.
Los GRAPO fueron responsables de decenas de asesinatos y atentados a lo largo de su historia y constituyen uno de los principales ejemplos del terrorismo de extrema izquierda en la España contemporánea. Su trayectoria forma parte del complejo contexto político y social que acompañó a la Transición y a la consolidación de la democracia española.
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