El 1 de octubre de 1975 tuvo lugar en la Plaza de Oriente de Madrid una gran concentración de apoyo a Francisco Franco, considerada una de las últimas grandes movilizaciones públicas organizadas en respaldo al régimen franquista. El acto se celebró apenas unos días después de las ejecuciones de cinco miembros de ETA y del FRAP el 27 de septiembre y en medio de una intensa polémica internacional sobre la situación política española.
Durante aquellos días, numerosos gobiernos europeos y latinoamericanos, así como organizaciones internacionales y movimientos sociales, habían expresado su rechazo a las ejecuciones y a la aplicación de la pena de muerte en España. Las protestas y las críticas diplomáticas provocaron la retirada temporal de algunos embajadores y generaron una notable tensión en las relaciones exteriores del país.
En respuesta a este clima de presión internacional, el régimen promovió una gran concentración ciudadana en la Plaza de Oriente, frente al Palacio Real de Madrid, con el objetivo de mostrar respaldo popular al jefe del Estado y reivindicar la soberanía española frente a las críticas procedentes del exterior. Miles de personas acudieron al acto portando banderas nacionales y símbolos vinculados al régimen.
Francisco Franco, que entonces contaba con ochenta y dos años y sufría ya importantes problemas de salud, apareció en el balcón del Palacio Real acompañado por diversas autoridades y miembros del Gobierno. Desde allí dirigió unas palabras a los asistentes en las que denunció lo que calificó como campañas internacionales de desprestigio contra España y defendió la actuación de las instituciones del Estado.
El discurso pronunciado aquel día es recordado como una de las últimas grandes intervenciones públicas del jefe del Estado y como uno de los símbolos del final de una etapa histórica. Apenas siete semanas después, el 20 de noviembre de 1975, Francisco Franco fallecería en Madrid, poniendo fin a casi cuatro décadas de régimen franquista.
La concentración del 1 de octubre tuvo una gran repercusión mediática y política y fue interpretada de diferentes maneras por la sociedad española y por los observadores internacionales. Para unos representó la demostración de la capacidad de movilización del régimen en sus últimos momentos; para otros simbolizó el cierre definitivo de una etapa política que se encontraba próxima a concluir.
La gran manifestación de apoyo a Franco del 1 de octubre de 1975 constituye uno de los acontecimientos más representativos de los últimos meses del franquismo y refleja el clima político y social existente en España en vísperas del inicio de la Transición democrática.
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