En mayo de 1935, Francisco Franco es nombrado Jefe del Estado Mayor Central del Ejército, el máximo cargo técnico-militar de las Fuerzas Armadas durante la Segunda República. Desde esta posición impulsa reformas organizativas y refuerza su influencia dentro del estamento militar, consolidándose como uno de los generales más destacados y respetados del país en un contexto político cada vez más inestable.

