En octubre de 1934 estalla la Revolución de Asturias, una insurrección obrera contra el Gobierno de la Segunda República. Francisco Franco, aunque no actúa directamente en el frente, desempeña un papel clave como asesor militar, coordinando la respuesta del Ejército desde Madrid. La represión, llevada a cabo principalmente por tropas africanas, pone fin al levantamiento tras dos semanas de combates y refuerza el prestigio militar de Franco entre los sectores conservadores.

