El 9 de marzo de 1938, en plena Guerra Civil, Franco promulgó el Fuero del Trabajo, una de las primeras leyes fundamentales del nuevo régimen. Inspirado en modelos corporativistas europeos, regulaba las relaciones laborales, prohibía los sindicatos libres y sentaba las bases del sistema sindical vertical, consolidando el carácter autoritario y centralizado del Estado franquista.

