El 25 de julio de 1938 comenzó la Batalla del Ebro, la mayor y más decisiva de la Guerra Civil española. El enfrentamiento, que se prolongó durante varios meses, supuso un enorme desgaste humano y material para ambos bandos. La victoria final de las fuerzas franquistas marcó el declive definitivo del ejército republicano y allanó el camino hacia el final de la guerra.

