El 27 de agosto de 1953 el entonces ministro español de Asuntos Exteriores, Alberto Martín Artajo, Fernando María Castiella, su embajador en el Vaticano y monseñor Domenico Tardini, prosecretario de Estado para Asuntos Extraordinarios, firmaron un Concordato al que sucesivos acuerdos y las transformaciones políticas operadas en España vaciaron luego de contenido.

