Los acuerdos con el Vaticano y los Estados Unidos sirvieron para conseguir la aceptación de España en los foros internacionales.
El presidente Harry Truman, baptista y masón, no tenía simpatía alguna por Franco por su persecución de estos dos grupos; pero el anticomunismo de la guerra fría forzó a la Administración de Truman a respaldar el régimen de Franco, lo que llevó al acuerdo sobre las bases en 1953, firmado ya por Eisenhower.
El apoyo estadounidense también facilitó el ingreso de España en la Organización Mundial de Salud, la UNESCO y la OIT, y al fin, en 1955, en las Naciones Unidas. Dos años más tarde entra en la ONU.
