Tras años de aislamiento internacional por su cercanía al fascismo, España consiguió finalmente entrar en la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Este ingreso marcó un gran paso en la aceptación internacional del régimen franquista, otorgándole reconocimiento diplomático pleno y facilitando acuerdos políticos y económicos con otros países.
La entrada en la ONU significó el fin definitivo del cerco exterior que pesaba sobre España desde la Segunda Guerra Mundial. Supondría una apertura progresiva al comercio, a la política internacional y a nuevos apoyos estratégicos.
