La muerte de Francisco Franco en noviembre de 1975 constituyó uno de los acontecimientos más trascendentales de la historia contemporánea de España. Durante los días de su enfermedad, fallecimiento y posterior despedida, millones de españoles siguieron con atención las noticias sobre el estado de salud del Jefe del Estado y participaron de diversas formas en las muestras de afecto, oración y homenaje que se produjeron en todo el país.
En ese contexto, Carmen Polo de Franco quiso dirigir una carta pública de agradecimiento a los españoles. En ella expresó su emoción por el apoyo recibido durante los difíciles momentos vividos por su familia y destacó las numerosas manifestaciones de cariño que acompañaron los últimos días de Francisco Franco y los actos celebrados tras su fallecimiento.
El documento constituye un testimonio personal y humano de aquellos días, reflejando tanto el dolor de la pérdida como el reconocimiento hacia quienes participaron en las muestras de respeto y afecto hacia quien había dirigido España durante casi cuatro décadas.
CARTA DE CARMEN A LOS ESPAÑOLES
Espero con esta carta de gratitud a los españoles llegar a expresaros todo el agradecimiento que me brota desde lo más hondo de mi corazón por la forma en que nos habéis acompañado, a su familia y a mí, durante la larga agonía de mi esposo (Q.E.P.D.). Sé que habéis abrigado las mismas esperanzas que tuvimos en varias ocasiones, así como habéis vivido la incertidumbre y la zozobra cuando se desvanecían.
Gracias por las oraciones, por tan entrañables muestras de afecto, por aquellas largas velas delante de la Fe y de la Paz, arrancadas a vuestro descanso; a vuestras ocupaciones; gracias por vuestras lágrimas y vuestro dolor. Y gracias, en fin, por el postrero homenaje delante de su cuerpo sin vida, después de horas y horas de espera en aquellas interminables colas. Lo he sentido profunda y emocionadamente por el cariño que le habéis manifestado, y espero que me perdonaréis si os digo que me he sentido también orgullosa de haber sido su esposa. No tuvo otro norte en su vida que el de su Patria y tratar de que todos sintieran el mismo orgullo que él sentía de ser español.
Su último escrito, cuando ya sentía que se le acercaba la muerte, es fiel reflejo del Francisco Franco que yo he conocido siempre.
Ha muerto como quiso vivir: como católico y con el nombre de Jesús en los labios. Vosotros le habéis recompensado con vuestro cariño y dolor.
Por esta adhesión unánime, por todo cuanto hicisteis y estáis haciendo para honrar su memoria, quiero emocionadamente expresaros mi agradecimiento, el de mis hijos y el de mis nietos y bisnietos.
Carmen Polo de Franco
La carta de Carmen Polo permanece como uno de los documentos más significativos de los días posteriores al fallecimiento de Francisco Franco. Más allá de su dimensión personal, el texto refleja el clima emocional vivido por una parte importante de la sociedad española durante aquellos acontecimientos y la profunda huella que la figura de Franco había dejado en millones de personas.
A través de sus palabras, Carmen Polo agradeció las oraciones, los homenajes, las muestras de afecto y el acompañamiento recibido por su familia, destacando especialmente la conducta de quienes acudieron a despedir al Jefe del Estado durante las largas jornadas de duelo.
Décadas después, este documento sigue formando parte del conjunto de testimonios históricos que ayudan a comprender cómo fueron vividos aquellos momentos por sus protagonistas y por numerosos españoles que participaron en la despedida de una de las figuras más influyentes de la historia contemporánea de España.
