El 9 de septiembre de 1931, el filósofo y ensayista español José Ortega y Gasset publicó en el diario Crisol el artículo titulado «Un aldabonazo», del que surgió la célebre frase «No es esto, no es esto», convertida con el paso del tiempo en una de las expresiones políticas más conocidas de la España del siglo XX.
Ortega y Gasset había sido uno de los intelectuales que apoyaron el cambio político que condujo a la proclamación de la Segunda República en abril de 1931. Junto con otros destacados pensadores y figuras públicas, consideraba que el nuevo régimen ofrecía una oportunidad para modernizar el país, fortalecer las instituciones democráticas y superar algunos de los problemas estructurales que habían marcado la historia española contemporánea.
Sin embargo, apenas unos meses después del inicio de la experiencia republicana, el filósofo comenzó a mostrar su preocupación por el clima de confrontación política y social que percibía en el país. En su artículo, Ortega expresó su descontento con determinadas decisiones y actitudes que, a su juicio, se estaban alejando del proyecto de convivencia y regeneración nacional que muchos habían esperado de la República.
La frase «No es esto, no es esto» resumía precisamente esa decepción. Con ella, el pensador quería transmitir que el desarrollo político que estaba observando no coincidía con las expectativas que habían acompañado al nacimiento del nuevo sistema político. Aunque la expresión se popularizó de forma independiente, en realidad formaba parte de una reflexión más amplia sobre la necesidad de construir instituciones sólidas y evitar la deriva hacia la polarización y el enfrentamiento entre sectores de la sociedad.
Con el paso de las décadas, la frase trascendió el contexto concreto en el que fue pronunciada y pasó a utilizarse de forma habitual para expresar desacuerdo con la evolución de un proyecto inicialmente apoyado o compartido. Su capacidad para resumir una sensación de desencanto político explica que continúe siendo citada en debates públicos y análisis históricos.
El artículo de Ortega y Gasset constituye hoy un importante testimonio del clima político e intelectual de los primeros meses de la Segunda República y refleja el papel que los intelectuales desempeñaron en la vida pública española durante aquel periodo.
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