La promulgación del Fuero del Trabajo el 9 de marzo de 1938 constituyó uno de los hitos legislativos más importantes de los primeros años del régimen encabezado por Francisco Franco. Aprobado en plena Guerra Civil española, el texto se convirtió en una de las denominadas Leyes Fundamentales del Estado y sentó las bases del modelo laboral y social que se desarrollaría durante las décadas siguientes.
El Fuero del Trabajo nació con el propósito de establecer un marco jurídico para las relaciones entre empresarios y trabajadores, sustituyendo el sistema sindical y laboral existente durante la Segunda República por un nuevo modelo inspirado en los principios del sindicalismo vertical y de la organización corporativa de la economía.
Entre sus disposiciones figuraban el reconocimiento del trabajo como un deber y un derecho, la protección de la familia como núcleo básico de la sociedad y la intervención del Estado en la regulación de las relaciones laborales. El texto también contemplaba medidas relacionadas con la limitación de la jornada laboral, el descanso semanal, las vacaciones retribuidas y determinadas prestaciones sociales destinadas a los trabajadores y sus familias.
El nuevo sistema establecía la integración de empresarios y trabajadores dentro de una misma organización sindical de carácter vertical, supervisada por el Estado y estructurada por ramas de actividad económica. Este modelo eliminaba la existencia de sindicatos independientes y la negociación colectiva en los términos en que había funcionado durante etapas anteriores.
Desde el punto de vista político e ideológico, el Fuero del Trabajo reflejaba influencias procedentes de diversas corrientes del pensamiento social católico, del corporativismo y de determinados modelos laborales existentes en otros países europeos durante el periodo de entreguerras. Su redacción fue impulsada por dirigentes vinculados a Falange Española Tradicionalista y de las JONS y contó con el respaldo de las autoridades del nuevo Estado.
A lo largo de las décadas posteriores, numerosas disposiciones laborales españolas se desarrollaron a partir de los principios recogidos en el Fuero del Trabajo, aunque el sistema experimentó sucesivas modificaciones y adaptaciones conforme evolucionaban las circunstancias económicas y sociales del país.
La promulgación de esta norma supuso el inicio de la configuración institucional del modelo laboral del franquismo y constituyó uno de los pilares jurídicos sobre los que se asentó el régimen durante buena parte del siglo XX.
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