El juramento de fidelidad a Dios y a la Patria, representado mediante símbolos religiosos, militares y nacionales, junto al poema Sí, juramos, publicado por Emilio Romero en 1978.
«¿Juráis por Dios y sobre los santos evangelios cumplir y hacer cumplir las leyes fundamentales del reino y derramar hasta la última gota de vuestra sangre en defensa de la Patria?». Esta solemne fórmula reúne algunos de los elementos centrales de la cultura política de la España franquista: la religión católica, la lealtad a las instituciones del régimen, el cumplimiento de sus leyes y la disposición a defender la nación hasta el sacrificio personal.
El poema Sí, juramos, de Emilio Romero, publicado en 1978, desarrolla una visión patriótica de España a través de una sucesión de compromisos expresados en primera persona del plural. La unidad nacional, la tradición, la historia, la justicia, la libertad y la defensa de la identidad española aparecen entre sus principales temas. Su lectura permite aproximarse al lenguaje político y simbólico de una época de profundas transformaciones, cuando España atravesaba la transición. Analizar este juramento y el texto que lo acompaña ayuda a comprender cómo se entrelazaban la fe, la idea de Patria y la legitimidad política en aquel contexto histórico.
¡Sí, juramos!
La Patria unida y la bandera al viento,
nuestro mapa en la tierra,
este sitio, y no otro, bajo el cielo;
el rojo y gualda de nuestra bandera;
una Nación, una Patria, un Pueblo.
¡Sí, juramos!
El destino común de nuestra raza,
su deslumbrante historia,
ese relato atroz, que es la Gran Marcha
de la que todos siempre hacen memoria,
cuanto más mundo, unos cuantos, fundaran.
¡Sí, juramos!
Las vides, los pinares, y el trigo,
y el aceite y la naranja,
y las nieves perpetuas, y el estribo
con Europa, y dos mares, y África;
siendo brisa, plataforma y camino.
¡Sí, juramos!
No dejarnos vender por servidores
de intereses de fuera,
no postrarse ante dudosos santones,
o al impulso de un Fulano cualquiera.
No perder ni identidad, ni blasones.
¡Sí, juramos!
No dividirnos en pequeñas patrias,
en tribus regionales,
en regresión a las antiguas razas,
a las viejas razones ancestrales.
Nos une a todos, solamente, España.
¡Sí, juramos!
Barrer de nuestro suelo a los agentes
de los colonizadores,
limpiar de nuestra compañía la aparente
cordialidad de tantos opresores;
quitar de nuestro lado mala gente.
¡Sí, juramos!
Amar de España su historia y su destino,
sus hombres, sus mujeres,
su tradición. Su futuro, su estilo,
sus muertos, todos sus aconteceres;
eso que ha sido su gloria y su martirio.
¡Sí, juramos!
No traicionarnos como muertos de hambre,
tampoco desdecirnos,
alta la frente, buen talante,
ni orgullosos, ni soberbios, ni mínimos;
abierto el corazón, y buen semblante.
¡Sí, juramos!
que no hay pueblo mejor que nuestro pueblo,
ni Patria más hermosa,
ni hay credo mejor que nuestro credo.
solamente, o tal vez, por una cosa;
porque es más luminoso, y más azul, el cielo.
¡Sí, juramos!
La libertad, la Patria, y la Justicia,
nuestro solar fecundo,
el arte, la cultura y la milicia,
nuestra huella gloriosa por el mundo,
y del viejo humanismo su noticia.
¡Sí, juramos!
no perecer bajo ninguna bota,
no sucumbir bajo ningún tirano,
no jurar ante Dios su Ley en vano,
no aceptar una España pobre y rota.
Y si por nuestra culpa vence la derrota
que Dios nos deje siempre de su mano.
Si así lo hicieseis que Dios os lo premie, y si no os lo demande.
Emilio Romero
Publicado en 1978

