Francisco Franco en la Academia General Militar de Zaragoza. Sus apuntes personales reflejan sus ideas sobre el Ejército, la política española y las responsabilidades de mando.
Es interesante leer lo que el propio Franco, muy a posteriori, escribía refiriéndose a su pensamiento en los años que dirigió la Academia en Zaragoza, palabras recogidas en el folleto de sus «Apuntes» personales publicados en 1987 por la Fundación Nacional Francisco Franco y recopilados por el catedrático Luis Suárez Fernández. Dice así:
«General = Madrid. Academia General – Comunismo.
»Desde que se me hizo general a los treinta y tres años se me colocó en vías de grandes responsabilidades para el futuro. Papel de los capitanes generales en la vida política española, pese a un deseo muy extendido de permanecer apartados de banderías. El fracaso del sistema político arrastraba a situaciones de crisis constantes de autoridad que exigía la intervención del Ejército, lo que los políticos intentaban evitar atrayendo a su partido a los espadones, trayectoria del siglo XIX.
»Pese a la repulsa que en lo político se presentaba por la degeneración del sistema de partidos, estaba, por mi edad y prestigio, llamado a trascendentes servicios a la nación, por lo que procuré prepararme analizando la historia política contemporánea, estudiando la evolución de los intereses políticos, el derecho y la economía política y discurriendo sobre los problemas nacionales. Este estudio me llevaba a rebelarme ante los mitos políticos que no resistían un profundo análisis, pero que en (pura) pereza mental eran aceptados por los más…»
Creo que Franco sigue siendo totalmente sincero en estos apuntes escritos muchos años después, que no hay esa intención del autor que prepara su autobiografía y trata de justificar su trayectoria o de demostrar clarividencia «a toro pasado». El general, de 1928 a 1931, pensaba así, se veía capitán general, se veía llamado a grandes responsabilidades y a trascendentes servicios.

