Recopilación de láminas de José Luis Díez dedicadas a Francisco Franco, con retratos, ilustraciones históricas y composiciones acompañadas de poemas y textos conmemorativos.
Las láminas de José Luis Díez constituyen el punto de partida de esta galería fotográfica, concebida para reunir y mostrar al lector el conjunto de sus obras. Cada lámina ofrece la oportunidad de detenerse en los detalles, apreciar el cuidado de la composición y descubrir el trabajo que hay detrás de cada creación.
Esta recopilación nace también con la voluntad de rendir homenaje a su autor, reconociendo el valor de su dedicación y el interés de una obra que merece ser contemplada en su conjunto. A través de las imágenes, el visitante podrá recorrer las distintas láminas, observar sus particularidades y disfrutar de una colección presentada como testimonio visual de su labor artística.
Más que una simple sucesión de fotografías, esta galería pretende ser un espacio de reconocimiento y conservación, una manera de acercar las obras de José Luis Díez a quienes ya las conocen y de despertar la curiosidad de quienes las descubren por primera vez.
José Luis Díez Jiménez fue siempre, desde su más tierna infancia hasta su fallecimiento, un dechado de virtudes espirituales y patrióticas sin parangón. Como San Pablo, podemos afirmar que combatió bien su combate y que mantuvo siempre la Fe, por lo que confiamos en que ahora haya recibido ya el premio tan merecido.
Hijo de una familia cien por cien católica y española, su hermano Antonio murió en trágicas circunstancias siendo Alférez Provisional a tan sólo dos meses del final de nuestra Cruzada Nacional (AQUÍ); hermano por el que siempre mantuvo José Luis la debida admiración.
Su joven pero intensa espiritualidad le impulsó a ser sacerdote. Pero al ver el páramo clerical en que se estaba convirtiendo ya España ingresó en un seminario en Francia. Durante su estancia en él, y vistiendo siempre de sotana, se dedicó en sus ratos libres a hacer apostolado espiritual y patriótico entre los frentepopulistas que aún quedaban por allí convenciendo a varios de que regresaran a España donde nada tenían que temer en contra de las falsedades que seguían vertiendo sobre ellos el asesino en serie Carrillo y sus secuaces; llegó a pagar a uno de ellos su operación de amputación de una pierna y luego el pasaje para la Patria. Cuando observó que las cosas en el seminario galo tomaban el mismo mal derrotero que en el de los españoles –le prohibieron rezar el Rosario–, cogió las maletas, regresó a España y se casó con la novia que había dejado aquí; gran mujer con la que tuvo cuatro hijos hoy tan católicos y patriotas como él.
José Luis Díez Jiménez cultivó durante toda su vida una profunda espiritualidad, piedad e intensa vida de oración y penitencia. Fue un católico de los pies a la cabeza, a machamartillo. Por ello, también fue un activísimo propagandista católico, en realidad un gran evangelizador. Donde quiera que fue siempre llevó a Jesús y a la Santísima Virgen en el alma, en la mente, en el corazón y en la boca. Jamás pecó de respeto humano ante nadie. Miembro de numerosas organizaciones católica a lo largo de su vida, fue alma de la Unidad Católica de España, editando además personalmente su revista Siempre P´lante que confeccionaba en su totalidad.
Fue además, y como es lógico, un gran patriota. Miembro y dirigente de Fuerza Nueva sufrió sendos intentos de atentado contra su vida y bienes de parte de los «demócratas de toda la vida».
El año pasado, al mudarse de casa y no tener sitio en la nueva para ubicarlo como siempre había estado en el jardín de la que dejaba, donó al bar-restaurante Una, Grande y Libre propiedad de Chen Xiangwei, un magnífico busto del Caudillo en bronce –que compró en su día al Ayuntamiento de Boadilla poco antes de que lo fueran a destruir– y un escudo del águila policromado también de bronce que hoy adornan destacando entre otros muchos objetos el citado bar.
En fin, todo lo que se diga de José Luis Díez Jiménez es poco; no hay palabras. Rogamos pues a nuestros seguidores que, como él hubiera querido, sobre todo recen por su alma y como él nos transmitió antes de su muerte que su obra se conozca. Disfruten de las láminas y relean los articulos de esta web en los que se extraen párrafos de su libro: Buscando a Franco:


































































