Ilustración alegórica del poema «Francisco Franco, capitán de amaneceres», con imágenes del general, símbolos de la España franquista y una reproducción del texto poético atribuido en la imagen a C. Iturrino.
El poema que presentamos bajo el título «Francisco Franco, capitán de amaneceres» constituye una muestra de la poesía de exaltación política que circuló en España durante la Guerra Civil y los primeros años del franquismo. La composición recurre a imágenes de amaneceres, espadas, victorias, águilas y cruces para construir una representación heroica del general Francisco Franco, presentado como guía militar y figura destinada a conducir los designios de España.
A lo largo de sus versos aparecen referencias a la Patria, la tradición, la religión y la aspiración imperial, elementos característicos de una parte de la retórica nacionalista del momento. Expresiones como «capitán de amaneceres», «Condestable de Castilla» y «príncipe de las Españas» muestran el tono solemne y grandilocuente con el que el autor ensalza al protagonista.
Más allá de su contenido encomiástico, el poema ofrece un testimonio de interés para estudiar cómo la literatura podía utilizarse como instrumento de adhesión política, construcción simbólica del liderazgo y difusión de determinados ideales nacionales. Su lectura permite aproximarse tanto al lenguaje poético de la época como al contexto ideológico en el que estas composiciones fueron creadas y difundidas.
General, tu juventud
es un ramo de esperanzas,
eres, el gonfalonero
de las milicias de España.
¡Capitán de amaneceres
y vértice de la raza!
Condestable de Castilla
unánimes te proclaman
los que a flor de labio llevan
un himno y una plegaria:
la oración para los muertos;
la canción para la Patria.
Ante lo futuro erguido
como guía de vanguardia
disparas hacia los cielos
cinco flechas de tu aljaba,
esas cinco flechas rojas
que por mares y montañas
orientan rumbos de Imperio
sobre riberas lejanas.
En la tradición te afirmas
cuando a lo incierto te lanzas:
por eso emprendes caminos
de aventura y de inconstancia
con pie seguro, y henchida
de certidumbres el alma.
No se quebrará tu fe,
no se quebrará tu espada.
tus empresas serán siempre
por el triunfo enarboladas.
No encuentran los ojos límite
allí donde tú señalas,
porque a tu mandato, todos
los horizontes se ensanchan
y lo infinito y lo eterno
son estadios de tus ansias.
En tu nombre se abren paso
con olímpicas audacias
entre las olas, las hélices;
entre las nubes, las alas.
Por ti retornan los siglos
de las cruces y las águilas,
aquellos en los que el mundo
nuestras quillas circundaban
y era el sol, de nuestro cielo,
una inextinguible lámpara
sin ocasos, sin tramontos,
sin despedidas de llamas.
Sobre pavés de victoria
tus soldados te levantan
iando a tu caudillaje
el presente y el mañana.
Regirá paz tu cayado
como tu acero batallas,
y ajustarás con tus leyes
la victoria de tus armas.
Un sólo afán, una norma,
una lengua y una Patria,
un culto y una justicia
y un príncipe, tú, jararca
por nuestro pueblo elegido
forjarán la nueva España.
Será signo de tu vida
la simbólica balanza
que siempre con el fiel recto
sostiene tu diestra magna
mientras se cierran tus ojos
al halago y a la dádiva.
¡Sólo los menesterosos
podrán recoger tus lágrimas!
Eres, el tan esperado
pastor de la grey hispana,
predestinado a vestir
el airón y la dalmática,
y desde una humilde cuna
llegar en un dorado Alcázar
para hacer de tundras, prados,
ejércitos, de mesnadas,
legisladores, de obreros,
y próceres, de las parias.
¡Tu ley regirá el Imperio
que ha conquistado tu espada!
No más miseria y dolor,
ni cobardías villanas,
ni humillarse ante la fuerza,
ni rendirse a la amenaza.
A precio de sangre y vidas
sólo se compra una Patria;
laurel a quien la defiende,
hierro y fuego a quien la ultraja.
Sobre tu plinto marcial
la mano en alto, te aclaman
los que antes por las esposas
la tuvieron sujetada.
¡Rompe para siempre hierros
de esclavitud y de infamia
Francisco Franco, caudillo
de las cruces y las águilas,
capitán de amaneceres
y vértice de la raza,
Condestable de Castilla;
príncipe de las Españas!


