Recreación artística del poema de José María Pemán dedicado a la figura de Francisco Franco, representativo de la poesía patriótica y la simbología política de la España franquista.
La poesía ha desempeñado a lo largo de la historia un papel que va más allá de la expresión artística: también ha servido para transmitir ideales, representar figuras públicas y reflejar las tensiones políticas y sociales de cada época. Durante la Guerra Civil española, los versos, las canciones y los textos de carácter patriótico se convirtieron en instrumentos de movilización colectiva y en vehículos de identificación con los distintos bandos enfrentados.
«Vamos a ver al General», de José María Pemán, es una composición que refleja ese uso de la literatura como expresión de adhesión política y exaltación de una figura militar. A través de imágenes de desfiles, multitudes, banderas y símbolos religiosos, el poema construye una escena de entusiasmo popular en torno a Francisco Franco, presentado como encarnación de un ideal nacional. Su lenguaje combina referencias a la tradición española, la religión, la identidad colectiva y la promesa de una España definida por la claridad, el orden y la grandeza.
Los versos dibujan una multitud que se reúne para contemplar al general, mientras las voces del poema contraponen la visión de España que defienden sus protagonistas a otras ideas políticas, aludiendo expresamente al proletariado y a la libertad. Estas referencias permiten apreciar cómo la composición no se limita a describir una parada militar, sino que transmite una interpretación ideológica de la sociedad y del conflicto que dividía al país.
El poema resulta especialmente interesante por la manera en que combina un tono cercano y popular con expresiones solemnes y grandilocuentes. La presencia de niños, mujeres, símbolos religiosos y referencias a la vida cotidiana contribuye a presentar la escena como una manifestación colectiva que une a distintas generaciones bajo una misma identidad nacional.
Leer hoy «Vamos a ver al General» permite acercarse a una parte de la cultura política y literaria vinculada al franquismo y comprender cómo la poesía contribuyó a construir imágenes públicas de sus dirigentes. Su valor histórico y literario reside tanto en sus recursos expresivos como en la visión de España que transmite, una perspectiva que conviene situar en el contexto de la Guerra Civil y de las profundas divisiones ideológicas de aquella época.
En el desfile luminoso,
en la parada militar,
niños, mujeres a codazos:
¡Vamos a ver al General!
Esta es España: ésta es la tierra
de la exactísima verdad. ¡!
Tierra de bulto y de perfiles,
de las palmeras sobre el mar.
Todos, las ansias y los sueños
y la emoción y el ideal,
ha de tener fisonomía
y exactitud y realidad.
Nuestro Dios tiene sangre a chorros
y cabellera de verdad.
Nuestra María Dolorosa,
llanto de cera y de cristal.
Y nuestra guerra y nuestro sueño,
nuestra epopeya y nuestro afán,
tiene una careta conocida
y una sonrisa popular.
¡Que luchen ellos, los que vienen
de la infinita soledad,
de las estepas solitarias,
por un nublado y vago afán:
Que griten ellos vagamente:
¡Cinco palabras que resumen
todo un noble ingenio y noble afán…
Proletariado! ¡Libertad!
Nosotros somos la progenie
de la infinita claridad.
de las palmeras sobre el cielo
y de las velas sobre el mar.
Nuestro grito es ¡Franco! ¡Franco!
Dios y España nuestro afán.
Nuestra guerra tiene un fondo
latino, de claridad:
exactitud, nuestro lema,
perfiles nuestro ideal,
y nuestro Caudillo un rostro
bañado de humanidad.
Hermanos todos, españoles,
los de la gran curiosidad:
los de los “pasos” y los Cristos
y las Marías “de verdad”.
Estas no son vagas ideas,
ni estos son sueños sin cuajar.
Estos son rostros, manos, pechos:
¡Estos son hombres de verdad!
¡Los forjadores de un imperio!
¡La encarnación de un ideal!
Llegar hermanos a esta hojas
con infantil curiosidad,
como en la gloria del desfile
o la “parada” militar.
Exigid paso con los codos
entre la masa popular.
Espabilad los ojos, llenos
de un hambre inmensa de verdad.
Hermanos, todos, españoles:
¡Vamos a ver al General!


