INTRODUCCIÓN
El 16 de septiembre de 1962, durante una visita oficial a la ciudad de León, Francisco Franco recibió la Medalla de Oro de la ciudad y de la provincia, una de las máximas distinciones otorgadas por las instituciones locales. El acto tuvo lugar en el Palacio Provincial, desde cuyo balcón el jefe del Estado dirigió unas palabras a los leoneses congregados en la plaza.
En su intervención, Franco agradeció el reconocimiento recibido y destacó el entusiasmo y la unidad mostrados por la población. Al mismo tiempo, enmarcó el momento dentro del contexto de desarrollo económico que España experimentaba en aquellos años, caracterizados por la puesta en marcha de políticas de modernización y crecimiento impulsadas durante la década de 1960.
El discurso también hace referencia al papel de Castilla y León dentro de ese proceso de transformación, subrayando las posibilidades económicas de la región y su contribución al conjunto de la nación.
Pronunciadas desde el balcón del Palacio Provincial de León, el 16 de septiembre de 1962.
Leoneses y españoles todos:
Acabo de recibir de manos de vuestro Alcalde y de vuestro Presidente de la Diputación las Medallas de Oro especiales que constituyen el recuerdo de este día de plenitud. Sin embargo, esta afirmación de fe, esta unidad vuestra, este entusiasmo, no necesitan de recuerdos, porque éste es imborrable.
España se encuentra en pleno progreso. León, lugar privilegiado por la Naturaleza, que la ha colocado entre los brazos de seis ríos, recibe las primicias de esta obra nacional del levantamiento de Castilla, de grandeza de estas tierras, un día olvidadas, y que van a constituir un emporio de riqueza y uno de los sostenes más firmes de la Patria.
Yo quiero preveniros de que no seáis mesiánicos. Esto no es la obra de un hombre, sino el resultado de una política, de un Régimen, de un sistema, y, por tanto, para que esto perdure en el tiempo y fructifique, es necesario que nos mantengamos unidos, como un solo hombre y como un solo hombre defendamos los Principios del Movimiento Nacional, que constituyen la grandeza de nuestra Patria.
Sé que así los haréis, porque lo mismo que a punta de bayoneta arrancasteis la victoria y custodiasteis el Movimiento, hoy, con vuestro trabajo, con vuestro fecundo esfuerzo y lealtad demostráis ser una firme realidad.
Gracias a todos por vuestro esfuerzo, por vuestra colaboración y vuestra lealtad.
¡Arriba España!
