Como consecuencia directa de la grave herida sufrida en combate en El Biutz el 29 de junio de 1916, Francisco Franco recibe la segunda Cruz de primera clase de María Cristina, una de las condecoraciones militares más prestigiosas de la época. Este reconocimiento consolida su prestigio dentro del Ejército y refuerza su proyección como oficial destacado por su valor personal en acciones de guerra.

