Carlos Arias Navarro es elegido nuevo presidente del gobierno tras la muerte de Carrero Blanco, víctima de un atentado terrorista. Arias no pertenecía al círculo del régimen, carecía de carisma personal y se había mantenido al margen de las polémicas políticas de los últimos meses. Reunió a los dos sectores del franquismo, inmovilistas y aperturistas, sin poder ejercer un liderazgo firme sobre ellos. Su gobierno careció de una línea política coherente, basculando entre la apertura y el inmovilismo.

