El Cara al Sol y su legado histórico protagonizan la polémica por el acto celebrado en el Congreso de los Diputados.
La polémica suscitada en el Congreso de los Diputados en torno al himno falangista Cara al Sol vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la memoria histórica, los símbolos del pasado y su utilización en el enfrentamiento político actual. En este artículo, el autor cuestiona lo que considera una burla institucional hacia una composición profundamente vinculada a la historia de la Falange y de la España del siglo XX. A través de un recorrido por sus orígenes, sus autores y su trayectoria histórica, plantea una crítica contundente al tratamiento que determinados sectores políticos dispensan a este himno y reivindica su permanencia en la memoria histórica.
Podrán organizarse actos parlamentarios, ironizar sobre las canciones del pasado o intentar relegar determinados símbolos históricos al olvido, pero la historia de España no desaparece por decreto ni se reescribe mediante gestos de desprecio institucional. El Cara al Sol, con toda la controversia histórica y política que representa, forma parte de un capítulo de nuestro pasado que merece ser conocido y estudiado sin manipulaciones ni caricaturas. Frente a la utilización partidista de la memoria, el autor cierra su alegato con una frase cargada de simbolismo: «Volverá a reír la Primavera…».
Un servidor no ha militado en la Falange, ni tampoco perteneció al Frente de Juventudes u organización similar durante el régimen de Franco (un edén comparado con el actual lodazal de corrupción institucional). Pero conozco bien la historia de la Falange, por lo que voy a comentar algunas precisiones sobre el Cara al Sol, el himno por antonomasia de la Falange y cántico oficial del régimen de Franco, junto con el legendario Oriamendi y el himno de la Legión. Curiosamente, el himno falangista fue cantado por aquellos prebostes socialistas del pasado reciente, como Felipe González, instructor del Frente de Juventudes (me han dicho gentes del sur…), Alfonso Guerra (profesor de la Universidad Laboral de Sevilla)… o incluso por José Bono, miembro de la Guardia de Franco (lo más “azul” del régimen), quien un día decidió dejar de ser “Bueno” para ser “Malo” o mejor dicho “me Molo”. No en vano, dejó de ser calvo para tener pelambrera artificial, dejó su santo matrimonio por el homosexualismo (dicen?), dejó también de ser un mediocre parlamentario para convertirse en milloneti, gracias a sátrapas, como los habidos en Marruecos y Centroamérica; en fin, dejó de ser socialista para convertirse en “sociata”…
El Cara al Sol, por su elocuencia humanística, fue el cántico preferido de la guerra y de la paz. Lo crearon los poetas falangistas en 1935, pero fue adoptado, por unanimidad y espontaneidad, por toda la España de Franco. Era el cántico de los soldados, en las batallas y en el descanso guerrero; el que cantaban en las trincheras y así orientaban a los soldados republicanos para huir de su infierno.. Era el cántico de los marineros, como bien lo exhibieron mientras el crucero Baleares se iba a pique .. Era el cántico de las chicas del Auxilio Social, cuando socorrían a los desvalidos y huérfanos de todas clases e ideologías… Era el cántico de los labradores, recogiendo las mieses y fue el cántico de millares de gargantas que acudieron, en toda España, a los funerales por José Antonio (uno de sus creadores) en 1938, cuando fue conocida en la España de Franco su alevosa muerte. Muerte ordenada y consentida por un auténtico sociata, es decir un socialista encanallado: Francisco Largo Caballero, quien había colaborado oficialmente con el padre de José Antonio apenas unos años antes…
música… Pues bien, unos imbéciles, siquiera sean presidentes de las Cortes (aficionados al alcohol y fiestas ilegales en tiempo de recogimiento obligatorio) pretenden ridicularizar el Cara al Sol, cuando basta una sola de sus estrofas para retratar la ignorancia y bellaquería de los sociatas de hoy en día. Ni siquiera en las tierras nevadas de Rusia fueron tan cobardes y miserables, cuando los soldados de la División Azul entonaban esta canción antes de entrar en combate: el enemigo era comunista pero caballeroso. Los sociatas pueden ser lo primero, pero nunca lo segundo.
Los sociatas de Sánchez han llenado un país como España de corrupción, inmoralidad y muerte, pudiendo terminar con la sociedad española, pero jamás podrán asesinar el Cara al Sol, pues la heroicidad siempre se impondrá a la chabacanería.
Y escuchad miserables: Volverá a reír la Primavera…
