« ¿Has hecho tu donativo a Auxilio Social? Hoy que tienes tu sustento asegurado, ayuda a Auxilio Social con tu donativo que él asegura el sustento a otros más necesitados».[1]
En octubre de 1936 se pone en marcha en Valladolid el organismo denominado Auxilio de Invierno, inspirado en el Winterhilsfwerk alemán, con la intención de ayudar sin discriminación ideológica de ningún tipo a los desfavorecidos y desamparados de la ciudad y de manera especial a los niños afectados por la guerra. La inspiradora, impulsora y fundadora del servicio es Mercedes Sanz-Bachiller Izquierdo (Madrid, 1911-2007), la viuda de Onésimo Redondo Ortega (Quintanilla de Abajo1905-Labajos, 1936), con la ayuda del que será más tarde su segundo esposo el antiguo miembro de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS) Javier Martínez de Bedoya y Martínez-Carande (Bilbao, 1914-Madrid, 1991)[2]. Auxilio de Invierno pasa a denominarse Auxilio Social en abril de 1937, cuando se convierte en un programa más ambicioso y de mayor duración.
Es imposible entender Auxilio Social sin acercarnos aunque sea de manera superficial a la figura de Mercedes Sanz-Bachiller. Nace el 17 de julio de 1911 en Madrid casi por casualidad, durante un desplazamiento por negocios de la familia, pasando su infancia en el pueblo vallisoletano de Montemayor de Pilila. Queda huérfana de padre a los tres años y de madre a los catorce. Estudia en el internado de las Dominicas Francesas en Valladolid. En 1929 conoce a Onésimo Redondo, licenciado en Derecho y activista político, con el que contrae matrimonio el 11 de febrero de 1931 en una capilla del Palacio Arzobispal de Valladolid.
Tras la Sanjurjada[3] huyen a Portugal, donde residen entre agosto de 1932 y noviembre de 1933, y donde nace Onésimo, su primogénito. Onésimo Redondo fallece en acción de guerra en el término segoviano de Labajos el 24 de julio de 1936, y al conocer la noticia Mercedes pierde el hijo que esperaban –había nacido ya un niño muerto a los pocos meses de contraer matrimonio- y se ve obligada a conservarlo en su vientre por prescripción médica. Queda viuda con 25 años y tres hijos, Mercedes, Pilar y Onésimo[4]. Se le ofrece un estanco para que pueda mantener económicamente a su familia pero también para que abandone el activismo social y político y deje de ser un personaje rebelde, independiente e incómodo, pero rechaza el ofrecimiento. En octubre de 1937 es nombrada miembro del I Consejo Nacional de FET y de las JONS, donde permanece hasta 1942.
El 3 de noviembre de 1939 contrae segundas nupcias con un antiguo amigo y colaborador de su primer marido, el escritor y falangista Javier Martínez de Bedoya y Martínez-Carande, con quien tiene una hija, Ana María, el 22 de agosto de 1940. Martínez de Bedoya era el autor del diseño del logotipo de Auxilio Social. El 9 de mayo de 1940, Mercedes es cesada como delegada nacional de Auxilio Social y el organismo queda bajo el control absoluto de la Sección Femenina de FET y de las JONS (1934-1977). Mercedes se convierte en consejera del Instituto Nacional de Previsión, donde tiene una destacada labor como ponente del estudio del Proyecto de Ley sobre el régimen especial agrario de la Seguridad Social. También ejerce como jefa de la Obra Sindical de Previsión Social entre 1941 y 1974, es procuradora en Cortes entre el 16 de marzo de 1943 y el 15 de noviembre de 1967 y defiende siempre la participación de la mujer en política. Mercedes Sanz-Bachiller fallece en Madrid el 11 agosto de 2007.
Tras el final de la Segunda Guerra Mundial se descubre que Javier Martínez de Bedoya y Martínez-Carande, que estuvo un tiempo destinado como agregado de prensa en la embajada española en Lisboa, formó parte de una organización que facilitó numerosos pasaportes españoles a judíos sefardíes que pudieron así salvar su vida.
El 30 de octubre de 1936 se inaugura en la calle Angustias de Valladolid el primer comedor de Auxilio Social, al que pronto siguen otros siete, que atiende a cien niños y niñas huérfanos de guerra de ambos bandos de entre tres y doce años de edad. Esto se financia en un principio con aportaciones voluntarias pero el impresionante crecimiento de Auxilio Social en los meses siguientes hace imprescindible encontrar otras formas de financiación como la Ficha Azul, un sistema de suscripción mensual. El dinero que se recaudaba por toda España e incluso en el extranjero para Auxilio Social era ingresado en una cuenta del Banco de España a nombre del Fondo de Protección Benéfico Social.
El nuevo organismo extiende enseguida su actuación por el resto de zonas de España donde se van imponiendo los nacionales y adopta de manera definitiva el nombre de Auxilio Social, instalando además a partir del 19 de diciembre de 1936 las llamadas Cocinas de Hermandad, que se encargan de proporcionar platos cocinados a adultos desempleados y a ancianos por todo el territorio nacional. Las Cocinas de Hermandad funcionan en la calle, no existe una sala ni un comedor, así que los que reciben la comida han de ir a sus casas a consumirla, lo que ayudó a paliar los efectos de los llamados pobres vergonzantes, aquellos que no querían acudir o no deseaban ser vistos en un comedor de Auxilio Social, que era en el fondo un organismo de beneficencia.
Estas Cocinas de Hermandad sirven dos comidas al día, y para poder obtenerlas se establecen algunos criterios que irán variando con el tiempo y ante los problemas causados por la enorme demanda. En el caso de personas que cuenten con un empleo, han de percibir un salario inferior a la quinta parte del sueldo oficial más bajo de la localidad, pero ante las dificultades para aplicar correctamente este criterio se pasa a solicitar un certificado de pobreza expedido por el ayuntamiento correspondiente y más tarde un informe de idoneidad expedido por el propio Auxilio Social tras el estudio individual de cada caso. Hacia el final de la guerra, Auxilio Social cuenta con 2.487 comedores y 158 Cocinas de Hermandad repartidas por toda España. Las Cocinas de Hermandad serán sustituidas más tarde por los Puestos de Reparto en Frío.
«Son pobres que no quieren serlo, ni demostrarlo, ni padecerlo ni, por supuesto, integrarse en el mundo de la pobreza».[5]
Tras el Decreto de Unificación de abril de 1937, Auxilio de Invierno pasa a denominarse Auxilio Social y se integra en la Sección Femenina de FET y de las JONS, aumentando sus competencias a través del Auxilio Social al Enfermo, Fomento del Trabajo Familiar, Obra del Hogar Nacional Sindicalista, Defensa de la Vejez, Departamento Central de Auxilio de Invierno, Obra Nacional Sindicalista de Protección a la Madre y al Niño, Departamento Central de Hogares de Aprendizaje y Albergues Escolares, y el Rectorado Central de Enseñanza Media y Universitaria. Las cuestiones relacionadas con la asistencia psiquiátrica dentro de Auxilio Social son ejercidas por el psiquiatra y falangista Jesús Ercilla Ortega (Valladolid, 1907-Madrid, 1984), cofundador de las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica (JCAH) y de las JONS.
Especialmente tras la guerra, Auxilio Social diversifica sus actividades; abre centros de acogida para huérfanos y madres solteras, comedores exclusivos para mujeres embarazadas, casas cuna infantiles y escolares, centros de alimentación infantil, guarderías, jardines maternales y colonias infantiles, colonias de recuperación y descanso para madres trabajadoras, hogares profesionales y de estudios superiores además de residencias masculinas y femeninas para jóvenes sin hogar. Se lucha además en dos importantes frentes, contra el aborto y contra el abandono de los recién nacidos.
«La lucha contra esta terrible plaga es de tipo científico y de tipo social. De tipo científico porque existe un gran número de abortos espontáneos y no deseados por la mujer. Mucha más importancia supone, como se comprenderá, la lucha social contra el aborto criminal. La necesidad que asignábamos anteriormente al establecimiento de los Hogares de Embarazadas era precisamente teniendo en cuenta la posible hospitalización, con asistencia religiosa, moral y médica, de embarazadas solteras que, sin esta protección, caen fácilmente en la tentación del aborto criminal, con todas sus consecuencias».[6]
Por medio del Decreto de 17 de mayo de 1940 por el que se dictan nuevas normas a Auxilio Social[7] se intentan definir de manera más clara las competencias y responsabilidades del organismo una vez terminada la Guerra Civil. Auxilio Social se convierte además ya de pleno derecho en una entidad oficial del régimen con funciones y responsabilidades determinadas.
«Artículo primero. — Auxilio Social, integrado en la Falange Española Tradicionalista y de las J. O. N. S., es una entidad oficial encargada de cumplir, bajo el protectorado del Estado y por delegación de él, las funciones benéficas y sociales que el presente Decreto determina.
Artículo segundo. — En el ejercicio de su competencia funcional, puede Auxilio Social:
a) Prestar asistencias benéficas en favor de los indigentes, con el fin de proporcionarles los medios indispensables a la vida (alimento, vestido, albergue) y los cuidados sociales complementarios.
b) Proporcionar iguales auxilios a las personas que por consecuencia de circunstancias de carácter general y extraordinario (inundaciones, pérdidas de cosecha, guerra, etc.) se hallen en situación temporal de indigencia o privadas de sus medios normales de vida.
c) Fundar establecimientos donde se atienda a la subsistencia y formación educativa de los huérfanos pobres, de ambos sexos, y edad inferior a la de dieciocho años, debiendo cuidar preferentemente de los que deban su orfandad a causa derivada de la Revolución y de la guerra.
d) Crear instituciones de asistencia a las embarazadas y parturientas, ejerciendo una actividad coordinada y complementaria de la que desplieguen las demás entidades públicas revestidas con facultades de actuación en la materia.
e) Prestar a los niños los cuidados asistenciales de naturaleza no estrictamente sanitaria, que tiendan a facilitarles su pleno desenvolvimiento físico y moral.
f) Conceder a los convalecientes, por medio de instituciones adecuadas, los medios que les aseguren un total restablecimiento y la reincorporación a sus actividades normales; así como también proporcionar a las personas en estado de debilidad o agotamiento orgánico las asistencias convenientes para evitarles ulteriores situaciones de enfermedad.
g) Cooperar con las Autoridades públicas, en el modo y forma que las disposiciones reglamentarias señalen, en la formación, de los censos de las personas asistibles en los Establecimientos benéficos o asistenciales, en la recaudación de los recursos benéficos, en la observancia del funcionamiento de las entidades benéficas privadas, y los demás cometidos de naturaleza análoga.
h) Atender otras necesidades benéficas que el Estado le encomiende por acto de delegación especial».[8]
Desde Auxilio Social se pone en marcha un Censo Nacional de Agricultores con la intención de crear un seguro agrario que ayude a los campesinos a mejorar su nivel de vida y afrontar no sólo las circunstancias habituales de su oficio sino también otras cuestiones como las pérdidas relacionadas con las acciones de los maquis.
Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, Auxilio Social se encarga de gestionar la llegada de unos 4.000 niños procedentes en su mayoría de Alemania y de otros países europeos que han quedado huérfanos o desamparados.
| Año | Comedores Infantiles | Cocinas de Hermandad |
| 1936 | 1 | 0 |
| 1937 | 711 | 150 |
| 1938 | 1.265 | 293 |
| 1939 | 2.847 | 1.561 |
| 1940 | 2.254 | 1.355 |
| 1941 | 2.373 | 1.522 |
| 1942 | 2.163 | 1.262 |
| 1943 | 2.026 | 1.180 |
| 1944 | 1.673 | 1.152 |
| 1945 | 1.350 | 812 |
| 1946 | 1.340 | 817 |
| 1947 | 844 | 522 |
| 1963 | 224 | 116 |
| 1964 | 63 | 38 |
| Fuente: Archivo General de la Administración (AGA) | ||
Entre finales de la década de los sesenta y principios de los setenta fueron cerrando definitivamente tanto los Comedores Infantiles como las Cocinas de Hermandad, convirtiéndose muchos de los locales en centros para la tercera edad, escuelas de educación especial, dependencias municipales o acogiendo otros muchos usos.
El Decreto 378 de 7 de octubre de 1937[9] establece el Servicio Social de la Mujer (SSM), una iniciativa personal de Mercedes Sanz-Bachiller ante la imposibilidad de atender las numerosas actividades de Auxilio Social tan sólo con personal voluntario, obligatorio para toda la población femenina soltera de entre 17 y 35 años de edad[10], con la intención de «aplicar las aptitudes femeninas en alivio de los dolores producidos en la presente lucha y de las angustias sociales de la postguerra, a la vez que valerse de la capacidad de la mujer para afirmar el nuevo clima de hermandad que propugnan los veintiséis puntos programáticos».
La idea de la implantación del SSM es de Mercedes Sanz-Bachiller y nace con el apoyo entusiasta del camisa vieja Dionisio Ridruejo Jiménez (El Burgo de Osma, 1912-Madrid, 1975) y según el proyecto elaborado por el falangista, periodista y psiquiatra Jesús Ercilla Ortega, el pediatra zamorano Cipriano Pérez-Arapiles Delgado (Villalpando, 1909-¿?)[11] y el propio Martínez de Bedoya. No se contemplan sanciones a las mujeres que no realicen el SSM, pero es imprescindible presentar el justificante de haberlo completado y superado con éxito para acceder a la función pública, obtener cualquier título profesional, aspirar a determinados empleos, obtener el permiso de conducir o tramitar el pasaporte; pese a ello se desarrolló entre las mujeres españolas la habitual picaresca para librarse del SSM, que nunca fue demasiado popular entre sus destinatarias.
Se consideran eximentes para no realizar el SSM padecer enfermedades o defectos físicos que imposibiliten para el servicio, ser la mayor de ocho hermanos, ser hija o hermana de caído, estar casada, ser viuda con hijos a su cargo, ser la hija mayor de padre viudo o de madre viuda, haber participado en servicios similares durante la Guerra Civil o tener una jornada laboral que no permita por combinación con el Servicio las necesarias horas de descanso. Están exentas de realizar el SSM, entre otras, las religiosas, las empleadas del hogar, las trabajadoras del campo y las artistas.
El SSM tiene una duración de seis meses y se recomienda la entidad de Auxilio Social para su realización. Desde el Decreto sobre funciones de la Sección Femenina de Falange Española Tradicionalista y de las JONS[12], el SSM pasa a depender de la Sección Femenina de FET y de las JONS. A partir de los Decretos de 17[13] y 21[14] de mayo de 1940, la formación se divide en tres meses de formación teórica moral, doméstica y social más tres meses de prestación no remunerada.
«El “Servicio Social” es afirmado con un sentido puro de deber nacional. No se sanciona el incumplimiento del mismo con ninguna medida punitiva, porque ha de bastar señalar el deber para asegurarse la firme colaboración de las mujeres de España, llenas siempre de generosidad y de espíritu de sacrificio. Sólo en el caso de que las llamadas al “Servicio Social”, es decir, las mujeres de 17 a 35 años, pretendan el ejercicio en funciones públicas, desempeño de plazas en la Administración o la obtención de títulos profesionales, se hará preciso justificar haber cumplido aquel servicio, ya que el Estado debe de esgrimir su legítimo derecho de utilizar solamente a los españoles que cumplen espontáneos y exactos todos los deberes inherentes a tal condición».[15]
También se dieron algunos casos de corrupción, mala gestión y administración desleal en un organismo que manejaba un importante presupuesto y por el que pasaban diariamente toneladas de víveres y artículos de primera necesidad. El abogado gallego y camisa vieja Juan Bautista Pérez de Cabo (Carballiño, 1895-Alicante, 1941) es delegado de Auxilio Social en Valencia y a su vez miembro de la ilegal Falange Española Auténtica, organización clandestina formada por falangistas opuestos a la línea política del franquismo y a la deriva capitalista y burguesa del régimen. Pérez de Cabo es detenido, acusado de estraperlo, condenado a muerte y fusilado en Alicante el 5 de noviembre de 1941.
El Decreto de 9 de febrero de 1944 por el que se reforma el Servicio Social de la Mujer[16] extiende la obligatoriedad del SSM a algunos grupos de mujeres que estaban exentas, como las obreras y el personal subalterno asalariado. Se amplía la necesidad de haber realizado el Servicio para obtener las licencias de caza o pesca y pertenecer a entidades deportivas, culturales, de recreo o artísticas. El Servicio Social de la Mujer desaparece por medio del Real Decreto 1914/1978, de 19 de mayo, por el que se suprime el Servicio Social de la Mujer[17], sobreviviendo en más de un año a la Sección Femenina de FET y de las JONS y al propio Movimiento Nacional[18].
En el verano de 1938 se fusionan Auxilio Social de Vanguardia y Beneficencia de Guerra, un organismo del Ministerio del Interior, para crear Auxilio a Poblaciones Liberadas, un servicio que suministra víveres y ropas de abrigo a la población civil de las ciudades que van siendo conquistadas por las tropas nacionales y que tiene su primera actuación importante tras la toma de Bilbao, cuando seis camiones del Ejército del Norte reparten 400.000 raciones de comida entre la población civil en la capital vizcaína y los pueblos de alrededor. El 17 de mayo de 1940, Auxilio Social se convierte en una entidad oficial del régimen, con personalidad jurídica propia, y como Delegación Nacional de FET y de las JONS.
«Auxilio Social no solamente proporcionaba asistencia alimentaria, también se encargaba de cubrir –aunque de forma secundaria y marginal- las urgencias de los refugiados procedentes de la zona republicana. El avance de las tropas nacionalistas y el consecuente aumento de las necesidades de acogimiento hizo inevitable la implantación en cada provincia de oficinas para refugiados. El problema se evidencia cuando las operaciones militares se trasladan al Frente Norte. Tras la caída de Vizcaya, en agosto de 1937, se crea el Servicio de Auxilio a los Refugiados. La Orden de creación establecía dos formas de ayuda para los ‘nacionales’ que retornaban a sus provincias de origen: una alimentaria a través de comedores de refugiados, y otra de abono de alquileres, electricidad, carbón, ropa, anticipos en metálico y dormitorios comunes para los que carecían de familia o estaban de paso, hasta que estos adquirieran un trabajo para garantizar su manumisión. Los refugiados eran trasladados a sus provincias natales después de comprobar sus datos biográficos. Si carecían de hogar se les dirigía ‘hacia aquellas poblaciones donde los problemas de residencia estén menos agudizados’. Se les buscaba alojamiento, billetes de ferrocarril, becas en los colegios para los niños, asistencia médica; la comida se resolvía mediante las Cocinas de Hermandad y los Comedores Infantiles». (Martínez Pereda, 2017, p. 141).
La Iglesia se muestra desde el principio recelosa y desconfiada hacia las actividades de Auxilio Social, que funciona desde su nacimiento como una entidad laica aunque esto derivará con el paso del tiempo hacia la colaboración con los programas oficiales de evangelización de la sociedad. Desde el verano de 1937 existe en Auxilio Social, impuesta por la Iglesia, la figura del Asesor de Cuestiones Morales y Religiosas, que recae en el sacerdote y profesor nacido en la localidad vallisoletana de Villabrágima Andrés María Mateo, autor de Religión y milicia[19]. Éste pone en marcha una red de asesores –eran ya 160 sacerdotes en 1944- en todas las delegaciones provinciales.
«El Estado español no es un Estado liberal, y no es un Estado liberal porque no deja en libertad a los poderosos para explotar a los débiles. No es un Estado liberal que sea indiferente a la situación angustiosa y de miseria en que ha vivido el agro español durante siglos; no es un Estado liberal que se inhiba de las necesidades de los productores, de las necesidades de las todos».[20]
Los asesores morales se convierten en un eficaz elemento de información y control por parte de la Iglesia, que además crea su propia versión de Auxilio Social a través de la fundación de Cáritas Diocesana como evolución del Secretariado Nacional de Caridad en 1947. Sustituye a Andrés María Mateo en 1939 el sacerdote Pedro Cantero Cuadrado[21] (Carrión de los Condes, 1902-Madrid, 1978).
«La Asesoría también ejercía una intervención censora sobre Auxilio. En julio de 1939 había conseguido que la producción escrita por la Delegación Nacional sobre cuestiones dogmático-morales, las locuciones en radio, los folletos y carteles, los guiones de conferencias y discursos, las publicaciones dedicadas a la formación de los funcionarios de la organización y las lecturas de los asistidos, niños o adultos, fuesen envidos a la Asesoría antes de pasar a imprenta, para comprobar si tenían algún contenido contrario a la fe y las buenas costumbres». (Martínez Pereda, 2017, pp. 173-174).
Habrá entendimiento normal y frecuente con las entidades de base, como las juntas parroquiales de beneficencia, pero los desencuentros, conflictos y litigios entre las jerarquías de Auxilio Social y de la Iglesia acerca de las competencias y las áreas de actuación de ambas serán habituales durante toda la existencia del organismo.
«El panorama de triunfal renacimiento religioso no impidió que la Iglesia observase con inquietud la creciente importancia que iba adquiriendo Auxilio. La expansión de la influencia falangista en el Nuevo Estado provocó recelos en la jerarquía episcopal. Estaba preocupada por la aparición de una nueva forma de beneficencia de origen no religioso que, influida por el nazismo, se ponía al servicio de la justicia social y no de la caridad cristiana; temían que a los niños se les inculcasen ideas falangistas laicas antes que principios católicos». (Martínez Pereda, 2017, p. 170).
También se mira con recelo a Auxilio Social desde los sectores falangistas más conservadores y desde la propia Sección Femenina de FET y de las JONS, que discrepan acerca del papel de la mujer en la sociedad que vendrá después de la guerra, además de considerar que Auxilio Social asume algunas competencias de la organización que agrupa a las mujeres falangistas. Mercedes Sanz-Bachiller plantea por ejemplo la creación de una red de guarderías públicas que permitan a las madres incorporarse al mundo laboral, lo que choca claramente con la visión más tradicional de Pilar Primo de Rivera acerca de las mujeres como esposas, madres y amas de casa.
Aunque hubo algunas variaciones durante su larga trayectoria, esta fue la organización más habitual de Auxilio Social en cuanto a los niños y niñas:
| Edades | Centro |
| 0-3 | Hogares Cuna |
| 3-7 | Hogares Infantiles |
| 7-10 (según aptitudes) | Hogares Escolares de Primer Grado |
| 7-14 (según aptitudes) | Hogares Escolares de Segundo Grado |
| 10-14 (según aptitudes) | Hogares de Estudios Medios y Superiores |
| 14-17 | Hogares de Aprendizaje Agrícola |
| 14-17 | Hogares de Aprendizaje Industrial |
| 14-17 | Instituto Laboral Agrícola Ganadero |
| 14-17 | Hogares Profesionales Femeninos de Iniciación |
| 17-21 | Hogares Profesionales Femeninos |
«El origen jonsista de los fundadores y principales dirigentes de Auxilio tampoco ayudaba mucho a disipar los miedos de la Iglesia. Las autoridades eclesiásticas estaban incómodas teniendo como compañeros de viaje a una corriente falangista de ‘dudosa ortodoxia’. La JONS desde sus orígenes se había manifestado a favor de evitar la confusión entre catolicismo y patriotismo, evidenciando claramente el papel secundario que le atribuían a la Iglesia en un futuro estado fascista». (Martínez Pereda, 2017, p. 171).
El 9 de mayo de 1940 se cesa a la cúpula dirigente del organismo y es nombrado delegado Nacional de Auxilio Social como sustituto de Mercedes Sanz-Bachiller el abogado y director general de Beneficencia y Asuntos Sociales Manuel Martínez de Tena (Vedado, 1896-Madrid, 1970), que era asesor jurídico del organismo desde 1937, director general de Beneficencia y Asuntos Sociales (1939-1957), delegado Nacional de Auxilio Social (1940-1957), procurador en Cortes (1943-1957) y presidente y delegado del Gobierno en Cruz Roja Española. Como secretaria general y durante el mismo periodo (1940-1957) se nombra a la periodista, novelista y dirigente de Cruz Roja Española María del Carmen de Icaza y de León (Madrid, 1899-1979), a la que se atribuyen las frases «Ni un hogar sin lumbre, ni un español sin pan» y «En nuestros hogares no hay ni rojos ni azules, solamente niños de España». Para algunos autores, los ceses de Sanz-Bachiller y Martínez de Bedoya constituyen la derrota definitiva del sector hedillista de la Falange.
Con la recuperación económica del país una vez superada la posguerra, algunos comedores de Auxilio Social se transforman en lugares de reunión para ancianos.
«Vista la cada vez mayor presencia de personas mayores, ideó una especie de centros sociales en los que se ofrecía comida a un precio asequible. Estos clubs se convirtieron en poco tiempo en centros de reunión, con el bar como único y principal atractivo. Fueron frecuentados fundamentalmente por hombres, ya que la ideología de la época no concebía la presencia de mujeres en este tipo de espacios». (Martos Contreras, 2019, p. 467).
Hacia 1964, Auxilio Social cuenta con todos estos departamentos, centros y organismos: Hogares Cuna, Hogares Infantiles, Hogares Escolares, Hogares de Recuperación para Subnormales, Hogares de Aprendizaje, Hogares de Iniciación Profesional, Residencias de Estudios, Residencias de Obreros Jóvenes, Residencias de Ancianos, Instituto Laboral, Casas de la Madre, Guarderías y Jardines de Infancia, Centros de Alimentación Infantil, Albergues Escolares Profesionales, Comedores para Madres Gestantes y Lactantes, Centros de Maternología, Centros de Orientación Diagnóstica, Dispensarios, Comedores Infantiles, Cocinas de Hermandad, Comedores Escolares, Comedores Especiales, Comedores y Cocinas, Auxilios Especiales.
No resulta extraño que Auxilio Social provocara a lo largo de su existencia frecuentes episodios de envidias y conflictos con otras entidades del régimen. En enero de 1970, la Delegación Nacional de Auxilio Social se convierte en el Servicio Nacional de Auxilio Social, y aunque su labor era ya muy modesta y discreta, el 17 de agosto de 1973, Auxilio Social cambia su nombre por el de Instituto Nacional de Auxilio Social, integrándose en la Dirección General de Política Interior y Asistencia Social del Ministerio de la Gobernación[22].
«Con esta finalidad Auxilio Social, fundación genuina del Movimiento bajo el protectorado del Estado para atender necesidades acuciantes de los núcleos de población más afectados a consecuencia de la guerra de Liberación, y clasificado por el Decreto mil trescientos cuarenta y ocho/mil novecientos sesenta y dos, de catorce de junio, como una Entidad estatal autónoma del grupo B, encuadrada en el Ministerio de la Gobernación, se transforma en Instituto Nacional de Auxilio Social, con una estructura orgánica y funcional actualizada para desarrollar, de acuerdo con las exigencias sociales del país en el momento actual, la función benéfico-social que tiene encomendada por el Movimiento Nacional. De este modo, Auxilio Social se adapta a la realidad española para continuar su tradición de servicio en el contexto de la política social como instrumento promotor del cambio social respecto de las personas en situación de necesidad».[23]
El 15 de abril de 1977, la nueva Dirección General de Asistencia y Servicios Sociales del Ministerio de Trabajo asume las competencias que sobre asistencia social y servicios sociales se hallaban repartidas entre los ministerios de la Gobernación y de Trabajo. El Real Decreto 530/1985, de 8 de abril, por el que se determina la estructura orgánica básica del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y se suprimen determinados organismos autónomos del departamento[24] provoca el inicio de la separación de algunas competencias sobre asistencia social entre la Dirección General de Acción Social y las diferentes Comunidades Autónomas.
En el año 2018, Falange Española de las JONS recupera Auxilio Social como organismo de ayuda a las familias sin recursos:
«Auxilio Social es una iniciativa de FALANGE ESPAÑOLA de las JONS que trata de llevar a la práctica los anhelos de Justicia Social de nuestro ideario, conforme a nuestro lema “Por la Patria, el Pan y la Justicia”.
Dada la grave crisis económica que atraviesa nuestra Patria, consideramos una obligación moral acudir en socorro de cuantos españoles lo estén pasando mal. Los falangistas no podemos ni debemos mirar para otro lado ante el estado de necesidad de muchos de nuestros compatriotas. Queremos paliar parte del daño ocasionado a las familias por las políticas nefastas del Régimen del 78. Tratamos de llegar con nuestra ayuda directa donde las instituciones públicas no llegan.
Procuramos acompañar a las familias en cuanto nos es posible, cubriendo necesidades básicas de ropa, alimentación o medicinas; facilitando información y asesoramiento jurídico; mediante talleres informáticos enfocados a la búsqueda de empleo: con refuerzos psicológicos y, en general, procurando prestar toda ayuda material y espiritual que podamos. Siempre desde el respeto a la intimidad personal y familiar y desde la ética y el estilo que nos caracterizan».
El Socorro Rojo Internacional
«Hemos de atender, en fin, a esos pequeñuelos abandonados, a esos huerfanitos por los que el Partido ha de ser su segundo padre. En manera alguna pueden quedar en medio de la calle sin nadie que de ellos se cuide ni les atienda. Que los bravos luchadores del frente que tengan hijitos, sepan que, aunque ellos faltaran, sus pequeñuelos no van a quedar en manera alguna desamparados».
(Valls, 1936, p. 1).
La Internacional Comunista funda el 17 de diciembre de 1922 la Organización Internacional para la Ayuda a los Revolucionarios, conocida entre nosotros como el Socorro Rojo Internacional, como continuidad de algunos organismos previos que funcionaban en cada país de manera independiente con distintos nombres y con la intención de crear un organismo similar a la Cruz Roja bajo la influencia directa del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) y que sirviese de ayuda material y humanitaria a los prisioneros o perseguidos comunistas de todo el mundo, siendo sus principales dirigentes Clara Zetkin (Wiederau, 1857-Moscú, 1933), Elena Stásova (San Petersburgo, 1873-Moscú, 1966) y Tina Modotti (Udine, 1896-México DF, 1942). Su intención no es la de actuar como una entidad benéfica o filantrópica sino como un elemento más que ayude a la liberación del movimiento proletario mundial.
El Socorro Rojo Internacional se da a conocer en España hacia 1923 aunque todavía de un modo muy discreto y dedicado prácticamente en exclusiva a la recaudación de fondos, aumentando significativamente su nivel de actuación durante la Revolución de Asturias de 1934 aunque es durante la Guerra Civil cuando despliega una mayor actividad en nuestro país, presidido por el escritor Joaquín Arderius y Sánchez-Fortún (Lorca, 1885-México DF, 1969), exiliado tras la guerra en Francia y México, desarrollando múltiples actividades en la zona republicana como asistencia social a huérfanos y desamparados, comedores infantiles, hospitales de campaña, ambulancias, personal sanitario o bibliotecas para los soldados del frente.
También contó en España con una emisora de radio y algunos medios de prensa escrita como ¡Ayuda!, Mundo Gráfico y Libertad. La fotógrafo italiana Tina Modotti reside en España durante la Guerra Civil trabajando en la sección española del Socorro Rojo Internacional, encargándose entre otras cuestiones de la evacuación de niños y niñas desde la zona republicana a países como la URSS, México, Bélgica, el Reino Unido o Francia.
De manera oficial, el Socorro Rojo Internacional desarrolla su labor en España apenas durante cinco años, entre 1934 y 1939, aunque tras la derrota republicana en la Guerra Civil intenta continuar con su labor desde la clandestinidad, ayudando a los maquis y a cualquier movimiento de lucha antifranquista así como a los perseguidos que intentan huir al extranjero para escapar de la represión.
El Decreto 108 declarando fuera de la ley a los partidos o agrupaciones políticas que desde la convocatoria de las elecciones celebradas el 16 de febrero último han integrado el llamado Frente Popular, señalándose las medidas y sanciones que habrán de adoptarse tanto sobre aquéllas como sobre los funcionarios públicos y los de empresas subvencionadas por el Estado[25] de la Junta de Defensa Nacional de España declara ilegal al Socorro Rojo Internacional, ya que afirma en su artículo Primero que «Se declaran fuera de la Ley todos los partidos y agrupaciones políticas o sociales que, desde la convocatoria de las elecciones celebradas en fecha 16 de febrero del corriente año han integrado el llamado Frente Popular, así como cuantas organizaciones han tomado parte en la oposición hecha a las fuerzas que cooperan al movimiento nacional».[26] El Socorro Rojo Internacional fue finalmente disuelto en 1947.
Como escenificación práctica de los conflictos políticos existentes entre las diversas corrientes del comunismo que se dieron en la España de la época y más concretamente durante la Guerra Civil, de forma paralela y en oposición al Socorro Rojo Internacional funcionó en algunas zonas del territorio republicano el Socorro Rojo, organismo similar organizado por el POUM, un partido de inspiración trotskista afiliado a la IV Internacional Comunista fundado en Barcelona el 29 de septiembre de 1935 por la fusión de los partidos Bloc Obrer i Camperol e Izquierda Comunista de España .
[1] El Pirineo, núm. 10, 27 de abril de 1939, p. 4.
[2] Martínez de Bedoya es director general de Beneficencia entre el 17 de febrero de 1938 y el 25 de agosto de 1939.
[3] Fallido intento de golpe de Estado dirigido por el general Sanjurjo el 10 de agosto de 1932.
[4] Onésimo Redondo Sanz-Bachiller fallece de leucemia a la edad de 13 años.
[5] Maza Zorrilla, 1987, p. 25.
[6] Auxilio Social y el problema demográfico español (1939-1950). FET y de las JONS. Auxilio Social. Madrid, 1951, p. 10.
[7] BOE núm. 150 de 29 de mayo de 1940.
[8] BOE núm. 150 de 29 de mayo de 1940, pp. 3634-3635.
[9] BOE núm. 356 de 11 de octubre de 1937.
[10] Desde 1970, la edad de realización del SSM se establece entre 17 y 30 años, quedando reducida su duración a tres meses.
[11] El conocido como doctor Arapiles introdujo en España nuevas técnicas en el cuidado de las mujeres embarazadas y de los recién nacidos. Rechazó tres cargos oficiales, la Dirección General de Beneficencia y el Gobierno Civil de Teruel y Almería, lo que le causó la enemistad del régimen.
[12] BOE núm. 363 de 29 de diciembre de 1939.
[13] BOE núm. 150 de 29 de mayo de 1940.
[14] BOE núm. 158 de 6 de junio de 1940.
[15] BOE núm. 356 de 11 de octubre de 1937, p. 3.786.
[16] BOE núm. 54 de 23 de febrero de 1944.
[17] BOE núm. 192 de 12 de agosto de 1978.
[18] Real Decreto Ley 23/1977, de 1 de abril, sobre reestructuración de los órganos dependientes del Consejo Nacional y nuevo régimen jurídico de las Asociaciones, funcionarios y patrimonio del Movimiento. BOE núm. 83 de 7 de abril de 1977.
[19] Afrodisio Aguado. Madrid, 1943.
[20] Palabras del Jefe del Estado a los asesores morales de Auxilio Social, 16 de junio de 1945.
[21] Obispo de Barbastro (1952-1953) y Huelva (1953-1964), arzobispo de Zaragoza (1964-1977), Procurador en Cortes (1967-1977), Consejero del Reino (1969-1977), miembro del Consejo de Regencia (1975).
[22] BOE núm. 225 de 19 de septiembre de 1973.
[23] BOE núm. 225 de 19 de septiembre de 1973, p. 18.217.
[24] BOE núm. 98 de 24 de abril de 1985.
[25] Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional de España (BOJDNE) núm. 22 de 16 de septiembre de 1936.
[26] BOJDNE núm. 22 de 16 de septiembre de 1936, pp. 1-2.
