«Su objetivo inmediato: elevar el nivel económico-social y cultural de la mujer rural».
(Delegación Nacional de la Sección Femenina del Movimiento, 1970, p. 3).
Con este objetivo pone en marcha la Sección Femenina de FET y de las JONS, las Cátedras Ambulantes Francisco Franco (CAFF), conocidas también como Cátedras Nacionales Motorizadas. También existieron desde 1964 las Cátedras Fijas o Cátedras José Antonio, impulsadas desde el Instituto Nacional de la Vivienda (INV) y con la colaboración de la Sección Femenina para actuar en los suburbios de las grandes ciudades. Si existe durante el franquismo una organización que combine asistencia social con servicios médicos esa es sin ninguna duda la de las CAFF.
Las CAFF cumplirán una labor similar pero encaminada a aldeas y pueblos de menos de cinco mil habitantes dispersos por la geografía española donde a menudo no existía formación de ningún tipo ni llegaban muchos de los servicios básicos para la mujer y la familia. Consisten en un grupo móvil formado habitualmente por cuatro camiones y cuatro remolques que se instalan en una zona por un periodo de entre uno y tres meses formando una especie de campamento o asentamiento provisional que alberga un coche vivienda con aseo, ducha y pequeña biblioteca para el alojamiento de las cinco, seis o siete muchachas de la SSFF que normalmente componen el equipo[1], un coche comedor que es también Escuela de Hogar, un coche clínica –que podía transformarse en quirófano- equipado con Rayos X y un coche laboratorio para las enseñanzas prácticas. En cuanto a los remolques, uno es cocina, otro lleva un grupo electrógeno, y los otros dos pueden unirse formando un aula amplia para impartir conferencias y que permite la proyección de películas de recreo o educativas. A menudo se utilizan las producciones del Servicio de Extensión Agraria, de la Dirección General de Coordinación, Crédito y Capacitación Agraria o del Departamento de Cinematografía del Ministerio de Agricultura.
Los conductores duermen en el pueblo y se encargan además del mantenimiento de los equipos, el cuidado y limpieza de las instalaciones, y el montaje y desmontaje de todo lo necesario. Algunas clases y actividades permiten, a partir de 1950, la participación de los hombres del pueblo, y también se aprovechan instalaciones locales como instalaciones deportivas, locales parroquiales o escuelas. Desde 1955, las CAFF colaboran con la Comisaría de Extensión Cultural, dependiente del ministerio de Educación Nacional[2].
«En principio la Cátedra se concibió dedicada exclusivamente a las mujeres. Sin embargo, muy pronto los hombres empezaron también a interesarse en una serie de enseñanzas tales como, por ejemplo, el curtido y aprovechamiento de pieles, las posibilidades de explotación de los animales domésticos, la técnica de elaboración de determinados productos, etc. De este modo se fue ampliando progresivamente el primitivo radio de acción y complementándose con una serie de charlas nocturnas dedicadas a los hombres sobre temas de formación cultural y humana, mejora de la explotación familiar agropecuaria, legislación social y agraria, información sobre posibilidades de ayuda técnica y económica para los campesinos, manipulación y elaboración de los productos naturales, cooperativismo, temas de higiene, de política, municipales, etc. Además de lo cual los mozos se empezaron a incorporar a la labor de rescate de los Coros y Danzas.
Y como no era cosa de dejar a los niños sin nada, también a los niños se extendió la labor de la Cátedra. Siempre fuera del horario escolar, y organizados por la Instructora de Juventudes, se empezaron a programar para ellos juegos dirigidos, deportes, gimnasia, bailes y canciones regionales y charlas de formación».[3]
Se dan clases de cocina, higiene, costura, sanidad, agricultura, economía doméstica o alfabetización, y se imparten los cursos del Servicio Social de la Mujer para muchachas que durante algunos años fueron obligatorios para las mujeres que querían acceder a un empleo por cuenta ajena; también en estos cursos se hacen las populares canastillas que eran entregadas a las madres cuando daban a luz. Se intenta despertar en la mujer el interés por otras cuestiones más allá de sus tareas cotidianas en el campo y en el hogar, como charlas relacionadas con la historia, la filosofía o la política. Se realizan sesiones de gimnasia femenina, toda una innovación para la época. Con el paso del tiempo se modernizan y actualizan algunos contenidos, y por ejemplo se dan clases básicas de mecánica del automóvil a unas mujeres que comienzan también a motorizarse y a ampliar sus intereses y necesidades. También se celebran actos en común con todos los habitantes de la aldea como juegos, concursos, fuegos de campamento o misas de campaña. Funcionaron en total unas noventa CAFF entre 1946 y 1977.
La primera de ellas, compuesta por cuatro camiones y cuatro remolques, es donada por el propio general Franco[4] y comienza su andadura en el año 1946, recorriendo las provincias de Guadalajara, Ávila y Teruel; las dos siguientes, en 1954, son donadas por el Ministerio de la Gobernación y en el mismo año se suman otras dos donadas por el Ministerio de Educación Nacional. Con el tiempo, los lentos, antiguos y pesados camiones dan paso a vehículos Land Rover Santana más modernos y eficientes, así mismo los remolques son sustituidos por modernas caravanas o roulottes.
En 1958, todas las provincias españolas exceptuando las del continente africano contaban con cátedras ambulantes, aspecto que cambia a partir de 1959, en que la SSFF desarrolla su labor en las poblaciones saharauis de Daora, La Güera y Bu-Craa. Entre 1964 y 1975, muchas jóvenes del Sahara Español son enviadas a la península para cursar estudios superiores.
«Solamente unas palabras para saludaros, desearos mil felicidades y agradecer a la Sección Femenina y a la Delegada Nacional, Pilar Primo de Rivera, todo el entusiasmo, el esfuerzo, la abnegación y el sacrificio que venís poniendo en la resolución de los problemas sociales de la mujer española. Gracias a Dios habéis cambiado el ambiente español, el ambiente de la beneficencia, para hacerlo alegre, generoso y cariñoso. Habéis cambiado también el panorama de la mortalidad infantil, llevando el cuidado de la mujer a los problemas graves nacionales, cambiando la fisonomía entera de España con vuestro esfuerzo, con vuestros sacrificios y con ese concepto especial y avanzado que ha despertado tanta alegría en el ambiente español».[5]
En el mes de julio de 1965, seis CAFF llegan a la provincia africana de Río Muni y permanecen allí por un espacio de tres meses, visitando entre otras poblaciones Sevilla de Niefang[6] y Valladolid de los Bimbiles[7]. La Sección Femenina establece en Guinea Ecuatorial dos centros fijos de formación, en Río Muni y en Fernando Poo, y dispone además de escuelas para niñas en Bata y Santa Isabel. Cuarenta y cuatro jóvenes guineanas cursan y obtienen educación superior en la península gracias a la SSFF y las CAFF.
Para dotarse del personal necesario se crea el cuerpo de Instructoras Rurales Diplomadas, que actuaron en las CAFF, las Granjas Escuela y los Hogares Rurales, y que recibían su formación en la Escuela Nacional Onésimo Redondo de Aranjuez y posteriormente en la Escuela Castilla situada en Palencia. Se establecen cinco especialidades: economía doméstica; cunicultura, avicultura, apicultura y sericultura; floricultura, horticultura y conservería; porcinocultura y chacinería; industrias lácteas.
Antes existió la red de Divulgadoras Sanitario-Rurales, creada por la SSFF para relevar y dar continuidad a las muchachas que habían servido como voluntarias en los hospitales, los frentes de guerra y el Auxilio Social durante la Guerra Civil. Las divulgadoras recibieron formación como auxiliares de puericultura en tres centros, la Escuela José María de Pereda en Cantabria, la Escuela Castillo de Olite en Castellón y la Escuela Alto de los Leones en Segovia.
La actividad de las CAFF, de las que llegaron a funcionar ochenta ambulantes y once fijas, coincide en el tiempo con la Campaña Nacional de Alfabetización y Promoción Cultural de Adultos, cuestiones que también son abordadas en las visitas a los pueblos. La acción sanitaria se coordina, de haberlo, con el médico de la localidad. Visitas a enfermos, consultas médicas, puericultura, entrega de medicamentos, realización de radiografías, información sobre prevención de enfermedades infecciosas. También se administran vacunas contra la difteria, viruela, poliomielitis, o brucelosis, y se tramitan subsidios de orfandad, ancianidad o incapacidad. La Sección Femenina de FET y de las JONS resultó una pieza clave en la campaña de vacunación contra la difteria llevada a cabo entre 1941 y 1943 y que logró vacunar a 943.410 niños y niñas del campo español. También colaboraron de manera decisiva en la campaña contra los trastornos nutritivos llevada a cabo desde la Dirección General de Sanidad entre 1941 y 1946.
«Durante el franquismo, la asistencia médica en las zonas rurales la ejercieron principalmente los médicos titulares de Asistencia Pública Domiciliaria. Sin embargo, esta medicina rural no pudo afrontar las profundas modificaciones tecnológicas de la práctica clínica ni los cambios derivados de la aparición de nuevos significados en torno a la propia imagen del médico general o especialista, de los hospitales y de la misma experiencia de enfermar». (Barceló Prats, 2021, p. 28).
La Jefa de Cátedra gestionaba también la solución de cuestiones morales como niños sin bautizar, adultos que no han recibido la Primera Comunión o situaciones irregulares de pareja o convivencia. A menudo se recogían también consultas, quejas o pequeñas denuncias por parte de personas que se sentían desamparadas ante las autoridades locales o que no sabían muy bien a quién o dónde dirigirse.
Las CAFF salían a recorrer los caminos de la España rural durante seis meses y su estancia concreta en los diferentes pueblos –siempre de menos de cinco mil habitantes- era de alrededor de diez días, dedicando entre uno y tres meses a la zona o comarca. El primer y último día de estancia en el pueblo se celebraba una Misa por parte del párroco local. El último día tenía lugar una fiesta con la participación de todos los habitantes y del personal de la CAFF, aprovechando para transcribir, grabar y conservar elementos del folclore local. También se exponían labores decorativas o de otro tipo realizadas por las campesinas durante las jornadas de formación. A menudo se formaba a una mujer del pueblo para que continuase con algunas de las enseñanzas tras la marcha de la caravana.
Las CAFF no fueron siempre bien recibidas allí donde llegaban. El hecho de venir de la ciudad generaba a menudo desconfianza en el mundo rural, que tampoco entendía a priori qué podían enseñarles a gentes acostumbradas a una vida tan dura un grupo de muchachas tan jóvenes. La labor de las Cátedras se extendió hasta el año 1977.
«La Cátedra “Francisco Franco” dará también un ciclo de conferencias de Religión y Nacionalsindicalismo, conforme al plan de formación establecido por la Delegación Nacional de la Sección Femenina.
El profesorado que constituye esta Cátedra está dotado de un magnífico y ejemplar espíritu misionero. Por espacio de medio año las camaradas de la expedición se separan de sus familias, se alejan de su hogar, renuncian a los lujos que les puede ofrecer la vida de la ciudad y se dirigen por los caminos de nuestra rosa geográfica para verter la semilla de sus enseñanzas en el terruño de los campos de España para elevar el nivel hogareño de la mujer campesina».
Las CAFF suponen una cierta continuidad del programa de Misiones Pedagógicas (1931-1937) llevado a cabo durante la Segunda República, si bien éste se centraba más en labores estrictamente culturales dirigidas por igual a hombres y mujeres. Bibliotecas ambulantes, conferencias y recitales de poesía entre otras actividades. El Patronato de Misiones Pedagógicas se convierte el 19 de junio de 1939[8] en el Patronato de Cultura Popular. Entre 1936 y 1938 funcionaron en el lado republicano las Bibliotecas de Cultura Popular, también itinerantes pero dirigidas por partidos políticos y sindicatos, centradas más en la formación y entretenimiento de los soldados republicanos destacados en los diferentes frentes de batalla.
[1] El equipo más habitual es el formado por seis muchachas; Jefa de Cátedra, Divulgadora social, Instructora rural, Instructora de juventudes, profesora de Corte y Confección y profesora de Labores y Trabajos Manuales. Con frecuencia se añadían una doctora en Medicina o una enfermera si no existía personal sanitario en la zona a visitar.
[2] Denominación del organismo entre 1938 y 1966. Desde entonces y hasta 1979, Ministerio de Educación y Ciencia.
[3] Delegación Nacional de la Sección Femenina del Movimiento, 1970, p. 6.
[4] Francisco Franco Bahamonde (Ferrol, 1892-Madrid, 1975). Caudillo de España (1936-1975).
[5] Palabras del Jefe del Estado a la Sección Femenina de FET y de las JONS en el albergue de Gandario, La Coruña, 13 de agosto de 1966.
[6] Actualmente, Niefang.
[7] Actualmente, Añisok.
[8] BOE núm. 184 de 3 de julio de 1939.
