El 24 de julio de 1936, pocos días después del inicio de la Guerra Civil Española, falleció Onésimo Redondo Ortega, uno de los principales impulsores del nacionalsindicalismo en España y figura destacada en los orígenes de Falange Española de las JONS. Su muerte se produjo en las proximidades de la localidad segoviana de Labajos, durante un enfrentamiento con fuerzas leales a la República, cuando contaba con 31 años de edad.
Nacido en Quintanilla de Abajo (actual Quintanilla de Onésimo, Valladolid) el 16 de febrero de 1905, Onésimo Redondo cursó estudios de Derecho y desde muy joven mostró un notable interés por la actividad política. Durante la Segunda República impulsó diversas iniciativas de carácter nacionalista y sindicalista, entre ellas el semanario Libertad, desde el que difundió sus ideas políticas.
En 1931 fundó las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica, organización que poco después se integró con las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS), dirigidas por Ramiro Ledesma Ramos. En 1934, las JONS se fusionaron con Falange Española, fundada por José Antonio Primo de Rivera, dando lugar a Falange Española de las JONS, una de las principales organizaciones políticas de la derecha radical durante la Segunda República.
Tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, la actividad de Falange fue suspendida y numerosos de sus dirigentes fueron detenidos. Onésimo Redondo permaneció oculto durante varios meses hasta el estallido del levantamiento militar del 18 de julio de 1936, momento en el que se incorporó a las fuerzas sublevadas en Castilla.
El 24 de julio, mientras regresaba hacia la zona de Valladolid tras participar en diversas operaciones militares, el vehículo en el que viajaba se encontró con una columna de milicianos republicanos en las cercanías de Labajos. En el intercambio de disparos que siguió al encuentro, Onésimo Redondo perdió la vida junto a varios de sus acompañantes.
Su fallecimiento tuvo una inmediata repercusión entre los partidarios del bando sublevado. Durante la Guerra Civil y posteriormente bajo el régimen franquista, su figura fue incorporada al grupo de los llamados «caídos» del movimiento falangista, junto a dirigentes como José Antonio Primo de Rivera. Numerosas calles, plazas, monumentos y centros públicos llevaron su nombre durante décadas, y su localidad natal pasó a denominarse oficialmente Quintanilla de Onésimo en su memoria.
Desde el punto de vista histórico, Onésimo Redondo es considerado uno de los principales ideólogos del nacionalsindicalismo español. Su pensamiento y su actividad política han sido objeto de numerosos estudios que analizan tanto su influencia en la formación de Falange Española como su papel en el complejo panorama político de la Segunda República y los primeros días de la Guerra Civil.
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