El 20 de diciembre de 1973 el presidente del Gobierno español, el almirante Luis Carrero Blanco, falleció en Madrid como consecuencia de un atentado perpetrado por la organización terrorista ETA. El ataque se convirtió en uno de los episodios más relevantes y de mayor impacto político de la historia reciente de España y alteró profundamente el escenario político de los últimos años del régimen franquista.
Carrero Blanco había sido nombrado presidente del Gobierno apenas seis meses antes, el 9 de junio de 1973, tras la decisión de Francisco Franco de separar por primera vez desde 1938 las funciones de jefe del Estado y jefe del Gobierno. Considerado uno de los colaboradores más próximos al jefe del Estado y uno de los principales defensores de la continuidad institucional del régimen, su figura era vista como una pieza fundamental en el futuro político previsto por el franquismo.
La acción terrorista fue cuidadosamente planificada durante varios meses por un comando de ETA. Los miembros de la organización alquilaron un local situado en la calle Claudio Coello de Madrid y excavaron un túnel bajo la calzada para colocar una importante carga explosiva en el recorrido habitual del vehículo oficial del presidente del Gobierno.
A primera hora de la mañana del 20 de diciembre, tras asistir a misa en la iglesia de San Francisco de Borja, el automóvil oficial de Carrero Blanco pasó sobre el lugar donde habían sido colocados los explosivos. La detonación lanzó el vehículo varios metros por encima de los edificios cercanos y provocó la muerte inmediata del presidente del Gobierno, así como de su conductor y de su escolta.
El atentado tuvo una enorme repercusión nacional e internacional. Además del impacto humano y político, supuso un importante cambio en las previsiones sobre la continuidad del régimen tras la desaparición de Franco. Numerosos historiadores consideran que la muerte de Carrero Blanco alteró significativamente la evolución política de los años posteriores y modificó el equilibrio entre las distintas corrientes existentes dentro del franquismo.
Tras el atentado, Carlos Arias Navarro fue nombrado nuevo presidente del Gobierno y asumió la responsabilidad de dirigir el Ejecutivo durante la etapa final del régimen y los primeros momentos de la Transición política.
El asesinato de Carrero Blanco constituye uno de los acontecimientos más significativos de la historia contemporánea española y continúa siendo objeto de estudio por su influencia en la evolución política del país durante la década de 1970.
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