Entre el 14 de enero y el 8 de febrero de 1937 tuvo lugar la Batalla de Málaga, una de las operaciones militares más importantes de los primeros meses de la Guerra Civil Española. La ofensiva, desarrollada en la provincia malagueña, concluyó con la ocupación de la capital por las fuerzas sublevadas y supuso un importante avance estratégico para el bando franquista en el sur de la península.
Desde el inicio de la guerra, la provincia de Málaga había permanecido mayoritariamente bajo control republicano, aunque se encontraba relativamente aislada del resto del territorio leal al Gobierno. Esta situación dificultaba el abastecimiento y la coordinación militar, lo que convirtió la zona en un objetivo prioritario para las fuerzas sublevadas.
La ofensiva comenzó a mediados de enero de 1937 con ataques progresivos sobre las posiciones republicanas situadas en el interior de la provincia. En la operación participaron unidades del ejército sublevado, fuerzas italianas del Corpo Truppe Volontarie enviadas por el régimen de Benito Mussolini y contingentes marroquíes integrados en el Ejército de África. La superioridad en armamento, aviación y artillería resultó decisiva para el desarrollo de la campaña.
La resistencia republicana se vio dificultada por la escasez de medios, la limitada coordinación entre las distintas unidades y la ausencia de fortificaciones comparables a las existentes en otros frentes. Conforme las tropas franquistas avanzaban hacia la capital, miles de civiles comenzaron a abandonar la ciudad ante el temor a los combates y a las represalias posteriores a la ocupación.
El 8 de febrero de 1937 las tropas sublevadas entraron en Málaga prácticamente sin encontrar resistencia organizada. La caída de la ciudad fue seguida por el éxodo masivo de decenas de miles de personas que emprendieron la huida por la carretera costera en dirección a Almería. Durante esta retirada, conocida popularmente como «La Desbandá», la columna de refugiados fue atacada desde el mar y desde el aire, causando un elevado número de víctimas civiles.
La conquista de Málaga proporcionó al bando franquista el control de un importante puerto mediterráneo y reforzó su posición en Andalucía oriental. Al mismo tiempo, la tragedia humanitaria asociada a la evacuación de la población civil convirtió aquellos acontecimientos en uno de los episodios más dramáticos de toda la Guerra Civil Española.
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