El 3 de junio de 1937, el general Emilio Mola Vidal murió en un accidente aéreo ocurrido en las proximidades de Alcocero de Mola, en la provincia de Burgos. Su fallecimiento supuso un importante acontecimiento en el desarrollo de la Guerra Civil Española, ya que Mola era considerado uno de los principales dirigentes militares del bando sublevado y uno de los principales artífices de la conspiración que desembocó en el levantamiento de julio de 1936.
Conocido durante la preparación del golpe de Estado como «el Director», Mola había coordinado buena parte de los contactos entre los militares comprometidos con la sublevación y desempeñado un papel esencial en la organización del movimiento que pretendía derrocar al Gobierno de la Segunda República. Desde su destino en Pamplona, logró asegurar el apoyo de importantes sectores militares y civiles, especialmente en Navarra, donde el respaldo de los requetés carlistas resultó decisivo para el éxito inicial del levantamiento en la región.
Durante la guerra, Mola asumió el mando del Ejército del Norte y dirigió diversas operaciones militares en el frente septentrional. Bajo su dirección se desarrollaron campañas destinadas a consolidar el control del territorio sublevado en el norte de España y a avanzar sobre posiciones republicanas estratégicas.
El accidente se produjo cuando el avión en el que viajaba, un Airspeed Envoy, despegó de Vitoria con destino a Valladolid y se vio sorprendido por unas condiciones meteorológicas adversas, especialmente la niebla y la baja visibilidad existentes en la zona montañosa burgalesa. La aeronave se estrelló sin dejar supervivientes entre sus ocupantes.
La desaparición de Mola se produjo menos de un año después de la muerte del general José Sanjurjo, fallecido también en un accidente aéreo pocos días después del inicio de la sublevación. La pérdida consecutiva de ambos generales dejó a Francisco Franco como la figura militar indiscutible dentro del bando nacional y contribuyó a reforzar su liderazgo político y militar durante el resto de la contienda.
La muerte del general Mola sigue siendo recordada como uno de los episodios más significativos y decisivos en la evolución del mando sublevado durante la Guerra Civil Española, debido a las importantes consecuencias políticas y estratégicas que tuvo para el desarrollo posterior del conflicto.
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