El 21 de marzo de 1937 el general Emilio Mola inició la gran ofensiva sobre el norte de España, una de las campañas militares más importantes de la Guerra Civil Española. El objetivo principal de la operación era conquistar los territorios republicanos aislados del resto de la zona gubernamental, especialmente el País Vasco, Cantabria y Asturias, que constituían uno de los principales centros industriales y mineros del país.
Tras los fracasos sufridos por las fuerzas sublevadas en sus intentos de tomar Madrid mediante las ofensivas del Jarama y Guadalajara, el mando franquista decidió concentrar sus esfuerzos en el frente norte. La estrategia consistía en derrotar sucesivamente a las fuerzas republicanas de cada territorio aprovechando su aislamiento geográfico y la dificultad para recibir refuerzos y suministros desde la zona central controlada por la República.
El encargado de dirigir las operaciones fue el general Emilio Mola, uno de los principales organizadores del levantamiento militar de julio de 1936 y máximo responsable del frente septentrional. La ofensiva comenzó con ataques sobre las posiciones republicanas situadas en el País Vasco, especialmente en la provincia de Vizcaya, donde las defensas se preparaban para resistir el avance de las tropas franquistas.
La campaña se caracterizó por el uso intensivo de la aviación y de la artillería, así como por la colaboración de unidades italianas y de la Legión Cóndor alemana, cuya participación tendría una gran relevancia en el desarrollo de las operaciones militares en el norte peninsular. El conflicto adquirió así una dimensión internacional cada vez más evidente.
Uno de los episodios más conocidos de la ofensiva fue el bombardeo de Guernica el 26 de abril de 1937, convertido posteriormente en símbolo universal de los ataques contra la población civil durante las guerras contemporáneas. La caída de Bilbao en junio de 1937 marcó un importante punto de inflexión y fue seguida por la conquista de Santander y Asturias en los meses posteriores.
La desaparición del frente norte supuso una grave pérdida para la República, que quedó privada de importantes recursos industriales, mineros y humanos necesarios para sostener el esfuerzo bélico. Además, permitió a las fuerzas franquistas concentrar posteriormente sus tropas en otros escenarios del conflicto.
La ofensiva iniciada por Mola el 21 de marzo de 1937 representó, por tanto, uno de los momentos decisivos de la Guerra Civil Española y contribuyó de manera significativa al desenlace final de la contienda.
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