International Institute for Social History
El 26 de abril de 1937 tuvo lugar el bombardeo de Guernica, uno de los episodios más conocidos y trascendentales de la Guerra Civil Española. La villa vizcaína, situada en el corazón del País Vasco y considerada un símbolo histórico de las libertades vascas, fue atacada desde el aire durante la ofensiva franquista sobre el frente norte.
La operación fue llevada a cabo principalmente por aviones de la Legión Cóndor alemana y de la Aviación Legionaria italiana, que actuaban en apoyo de las fuerzas sublevadas dirigidas por el general Francisco Franco. Durante varias horas, bombarderos y cazas descargaron explosivos e incendiarias sobre la localidad, provocando una destrucción masiva en el casco urbano y sembrando el pánico entre la población civil.
El ataque se produjo en una jornada de mercado, cuando numerosas personas procedentes de pueblos cercanos se encontraban en Guernica, lo que contribuyó a aumentar el número de víctimas. La cifra exacta de fallecidos continúa siendo objeto de debate historiográfico, aunque existe consenso en que el bombardeo causó centenares de muertos y heridos, además de destruir buena parte de la población.
Desde el punto de vista militar, el bombardeo se enmarcaba dentro de la ofensiva sobre Vizcaya y buscaba dificultar las comunicaciones y la resistencia republicana en la zona. Sin embargo, el impacto psicológico y propagandístico del ataque superó ampliamente cualquier objetivo estrictamente militar. Las crónicas de periodistas extranjeros difundieron rápidamente las imágenes de la destrucción y generaron una intensa reacción internacional.
El bombardeo de Guernica se convirtió en uno de los primeros ejemplos contemporáneos de ataque aéreo masivo contra una población civil indefensa y pasó a simbolizar los horrores de la guerra moderna. Su recuerdo quedó inmortalizado gracias al célebre cuadro «Guernica», realizado por el pintor malagueño Pablo Picasso para el pabellón español de la Exposición Internacional de París de 1937.
Con el paso del tiempo, Guernica ha pasado a representar no solo una tragedia de la Guerra Civil Española, sino también un símbolo universal de la paz y de la denuncia de la violencia contra la población civil en los conflictos armados.
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