El 4 de diciembre de 1941, el capitán Enrique de Sotomayor falleció durante los combates de Possad, en el frente ruso, mientras servía como oficial de la División Azul. Su muerte tuvo lugar en una de las operaciones más duras que afrontó esta unidad española durante los primeros meses de su participación en la campaña contra la Unión Soviética, en el marco de la Segunda Guerra Mundial.
La División Azul (250.ª División de Infantería de la Wehrmacht) había sido creada en el verano de 1941 tras el inicio de la Operación Barbarroja, la invasión alemana de la Unión Soviética. Aunque España mantenía oficialmente la condición de país no beligerante, el régimen de Francisco Franco autorizó el envío de una unidad de voluntarios para combatir exclusivamente contra el Ejército Rojo, presentando la campaña como una continuación de la lucha contra el comunismo.
Enrique de Sotomayor formaba parte del grupo de oficiales profesionales que asumieron el mando de las distintas unidades de la División Azul. Tras completar su instrucción en Alemania, la división fue destinada al frente de Leningrado, donde comenzó a participar en operaciones ofensivas y defensivas durante el otoño de 1941.
Los combates de Possad, desarrollados entre noviembre y diciembre de ese año, fueron especialmente intensos. La localidad, situada al sur del lago Ilmen, tenía un notable valor estratégico por su posición en el dispositivo alemán. Las tropas españolas se enfrentaron a continuos ataques soviéticos en condiciones extremadamente difíciles, marcadas por el frío intenso, las nevadas, la escasez de suministros y un terreno embarrado que complicaba cualquier movimiento.
Fue en el transcurso de estos enfrentamientos cuando el capitán Enrique de Sotomayor perdió la vida al frente de sus hombres. Su actuación fue destacada por sus compañeros y superiores como ejemplo de liderazgo y cumplimiento del deber en circunstancias especialmente adversas. Su fallecimiento constituyó una de las primeras pérdidas significativas entre los mandos de la División Azul durante la campaña de Rusia.
La batalla de Possad dejó numerosas bajas entre los voluntarios españoles y evidenció la dureza del frente oriental, muy distinta de las expectativas iniciales con las que muchos combatientes habían partido hacia Alemania meses antes. Las bajas sufridas en esta operación anticipaban los sacrificios que la unidad tendría que afrontar posteriormente en escenarios como Krasny Bor, donde alcanzaría su mayor protagonismo militar.
La muerte de Enrique de Sotomayor fue recordada durante años por los veteranos de la División Azul y por las asociaciones vinculadas a sus antiguos combatientes. Su figura representa a los numerosos oficiales y soldados españoles que perdieron la vida en el frente ruso durante la Segunda Guerra Mundial, en un episodio que continúa siendo objeto de estudio dentro de la historia militar española del siglo XX.
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