El 6 de marzo de 1938 tuvo lugar la batalla del cabo de Palos, considerada el enfrentamiento naval más importante de la Guerra Civil Española. Durante la madrugada, el crucero Baleares, buque insignia de la Armada del bando sublevado, fue alcanzado por varios torpedos lanzados por destructores de la Marina de la República, provocando su hundimiento frente a las costas de Cartagena.
La acción se desarrolló cuando dos escuadras navales se encontraron de forma inesperada en el Mediterráneo. La flota sublevada estaba formada por los cruceros Baleares, Canarias y Almirante Cervera, acompañados por varios destructores. Frente a ellos navegaba una fuerza republicana integrada por los cruceros Libertad y Méndez Núñez, escoltados por los destructores Lepanto, Sánchez Barcáiztegui y Almirante Antequera.
En el transcurso del combate nocturno, los destructores republicanos lanzaron una salva de torpedos. Al menos dos de ellos impactaron sobre el Baleares, alcanzando la zona de los pañoles de munición de proa. La explosión fue devastadora y provocó un incendio de enormes proporciones que destruyó gran parte del buque. Aunque permaneció a flote durante algunas horas, finalmente se hundió en las primeras horas de la mañana.
La tragedia tuvo un elevado coste humano. De una dotación superior a los mil hombres, fallecieron más de 760 marinos, entre ellos el comandante del buque, el contralmirante Manuel Vierna Belando. Los supervivientes fueron rescatados en gran parte por los destructores británicos HMS Boreas y HMS Kempenfelt, pertenecientes a la patrulla internacional de no intervención que vigilaba las aguas españolas. Poco después llegaron también unidades de la escuadra sublevada para colaborar en las tareas de rescate.
Desde el punto de vista militar, el hundimiento del Baleares supuso el mayor éxito naval obtenido por la Marina republicana durante toda la Guerra Civil. Sin embargo, la superioridad estratégica de la Armada sublevada apenas se vio alterada, ya que el crucero Canarias continuó desempeñando un papel fundamental en el control del Mediterráneo y de las rutas marítimas.
Tras la guerra, el Baleares fue recordado por el régimen franquista como símbolo del sacrificio de la Armada nacional, levantándose diversos monumentos en memoria de los marinos fallecidos. Por su parte, la batalla del cabo de Palos ha sido objeto de numerosos estudios históricos por su importancia táctica y por representar uno de los escasos enfrentamientos navales decisivos del conflicto.
El 6 de marzo de 1938 permanece como una fecha destacada en la historia de la Guerra Civil Española, al recordar el hundimiento del Baleares, una acción que marcó el mayor revés sufrido por la Armada del bando sublevado durante la contienda.
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