INTRODUCCIÓN
Diego Ventaja Millán fue una de las figuras más destacadas de la Iglesia católica en Almería durante los años previos a la Guerra Civil española. Nacido en Ohanes, en las Alpujarras almerienses, en 1880, desarrolló una brillante trayectoria académica y pastoral que lo llevó a ocupar el cargo de obispo de Almería en 1935. Su formación en Roma y su posterior labor educativa y eclesial en Granada lo situaron entre los clérigos más preparados de su generación.
Su episcopado coincidió con uno de los periodos más convulsos de la historia contemporánea española. Tras el estallido de la Guerra Civil en julio de 1936, la situación política y social en la provincia de Almería se deterioró rápidamente. En este contexto, Ventaja Millán fue detenido y posteriormente asesinado junto a otros religiosos y laicos. Décadas después, la Iglesia católica reconocería su testimonio religioso con su beatificación en 1993.
Ventaja Millán, Diego. Ohanes (Almería), 22.VI.1880 – Vícar (Almería), 30.VIII.1936. Obispo, beato.
Recibió el sacramento del bautismo en la parroquia de la Inmaculada Concepción de Ohanes, pueblo de las Alpujarras almerienses, el 24 de junio de 1880.
Sus padres se trasladaron a Granada para que cursara allí estudios. En el Sacro Monte estudió cuatro cursos de Latín y Humanidades y uno de Filosofía. Con catorce años fue enviado en 1894 a Roma, al nuevo Colegio Español, dirigido por los operarios diocesanos, para cursar los estudios eclesiásticos en la Universidad Gregoriana.
En Roma estuvo hasta finales de 1902. Durante estos ocho años obtuvo los doctorados en Filosofía, Teología y Derecho Canónico. El 2 de diciembre de 1902 el futuro cardenal Rafael Merry del Val lo ordenó sacerdote. A su regreso, un amplio campo de trabajo le presentaba el Sacro Monte de Granada: la Colegiata, el Colegio- Seminario y las Escuelas del Ave María.
En julio de 1917, tras las oposiciones requeridas, fue agraciado con una canonjía del Sacro Monte; fue abad o presidente de su Cabildo; profesor de varias materias en el Colegio-Seminario y rector del mismo de 1918 a 1924; y vicedirector de las Escuelas del Ave María, donde dio a conocer sus excelentes cualidades de pedagogo y catequista.
El papa Pío XI lo nombró el 4 de mayo de 1935 obispo de Almería. El 29 de junio inmediato, recibió la ordenación episcopal, que le confirió Agustín Parrado y García, arzobispo de Granada. El 16 de julio siguiente hizo su entrada en la capital de su diócesis.
Con este motivo, publicó una carta pastoral que consta de catorce apartados. Presenta como uno de los objetivos prioritarios de su pontificado predicar el Evangelio. Toda ella está basada y cimentada en las fuentes evangélicas, en la doctrina paulina y en los santos padres de la Iglesia, sobre todo, en san Agustín.
Es una reflexión sobre su presente, pero también tiene una proyección hacia el futuro próximo.
Procuró atender las necesidades que se le presentaban en la diócesis y empezó la visita pastoral, que no pudo concluir al estallar la Guerra Civil en julio de 1936.
Al quedar Almería, tras el 18 de julio de 1936, bajo dominio republicano, fue expulsado de la residencia episcopal. Tuvo oportunidades para poder abandonar la diócesis, a lo que se negó, incluso rechazó la invitación de unos oficiales ingleses que le brindaban ponerlo a salvo en su barco.
Encarcelado el 12 de agosto de 1936, el día 30 del mismo mes, junto con el obispo de Guadix-Baza, Manuel Medina Olmos y un grupo de sacerdotes y seglares, fue asesinado en el barranco del Chisme entre Vícar y Félix, en el kilómetro 93 de la carretera de Motril a Málaga.
Fue beatificado solemnemente por el papa Juan Pablo II el 10 de octubre de 1993.
CONCLUSIÓN
La figura de Diego Ventaja Millán forma parte del amplio conjunto de religiosos que perdieron la vida durante los episodios de violencia anticlerical ocurridos en España durante la Guerra Civil. Su trayectoria como sacerdote, educador y obispo estuvo marcada por una sólida formación intelectual y una intensa dedicación pastoral, especialmente durante su etapa en Granada y posteriormente al frente de la diócesis de Almería.
Su asesinato en agosto de 1936, junto a otros miembros del clero y fieles laicos, fue interpretado por la Iglesia como un testimonio de fidelidad religiosa en circunstancias extremas. Por este motivo, fue beatificado por el papa Juan Pablo II en 1993, incorporándose al grupo de mártires del siglo XX reconocidos por la Iglesia católica. Su memoria continúa siendo recordada en la diócesis de Almería y en la historia religiosa española contemporánea.
