El 10 de marzo de 1938 el ejército franquista inició la denominada Ofensiva de Aragón, una de las campañas militares más decisivas de la Guerra Civil Española. La operación comenzó apenas unas semanas después de la reconquista de Teruel y tenía como objetivo aprovechar el desgaste sufrido por el Ejército Popular de la República tras aquella larga y costosa batalla.
La ofensiva fue lanzada a lo largo de un amplio frente que se extendía desde el sur de Zaragoza hasta la provincia de Teruel. Las tropas nacionales contaban con una notable superioridad en efectivos, artillería y apoyo aéreo, además de disponer del respaldo de la Legión Cóndor alemana y de la Aviación Legionaria italiana.
Uno de los primeros éxitos de la operación fue la recuperación de Belchite, localidad aragonesa que había adquirido un enorme valor simbólico desde el verano de 1937. Durante la ofensiva republicana sobre Zaragoza, desarrollada entre agosto y septiembre de aquel año, Belchite había sido escenario de intensos combates urbanos que dejaron la población prácticamente destruida.
La reconquista de la localidad por las tropas franquistas el 10 de marzo de 1938 supuso la recuperación de una posición estratégica en el eje central del frente aragonés y tuvo además un importante impacto propagandístico para el bando nacional. Las ruinas del viejo Belchite se convertirían posteriormente en uno de los símbolos más reconocibles de la devastación causada por la guerra.
El avance franquista durante las semanas siguientes fue rápido y contundente. Las defensas republicanas, debilitadas tras la batalla de Teruel y afectadas por problemas de coordinación y abastecimiento, fueron incapaces de contener el empuje de las fuerzas atacantes.
La ofensiva permitió a las tropas nacionales recuperar amplias zonas de Aragón y avanzar hacia el este con gran rapidez. Ciudades como Alcañiz, Caspe, Fraga y Lérida fueron cayendo sucesivamente en manos franquistas, mientras el frente republicano se desmoronaba en numerosos sectores.
El momento culminante de la campaña se produjo el 15 de abril de 1938, cuando las tropas nacionales alcanzaron la localidad castellonense de Vinaroz y llegaron al mar Mediterráneo. Este avance dividió en dos el territorio controlado por la República, separando Cataluña del resto de la zona republicana y alterando definitivamente el equilibrio estratégico del conflicto.
La Ofensiva de Aragón marcó el inicio de la fase final de la Guerra Civil Española y consolidó la iniciativa militar del bando franquista, que ya no abandonaría hasta el final de la contienda.
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