INTRODUCCIÓN
El 30 de abril de 1961, Francisco Franco visitó la localidad de Huércal-Overa, en la provincia de Almería, donde dirigió unas palabras a los campesinos de la comarca. En su discurso destacó los esfuerzos del régimen por impulsar el desarrollo agrícola en zonas tradicionalmente pobres o olvidadas por la administración anterior, subrayando especialmente la importancia de los regadíos, el aprovechamiento del agua y la aplicación de la técnica al campo.
Durante su intervención, Franco hizo referencia a las dificultades históricas de estas tierras del sureste español, marcadas por la escasez de recursos hídricos y las limitaciones productivas. Presentó la política del régimen como un proyecto destinado a transformar la agricultura, elevar el nivel de vida rural y evitar la emigración, insistiendo en que el agua y las infraestructuras hidráulicas eran la clave para el progreso de la región.
Huercal-Overa, Almería, el 30 de abril de 1961.
Almerienses:
He querido en esta visita a vuestra tierra acercarme a esta comarca, la más apartada de la capital, Almería, para comprobar por mí mismo los frutos alcanzados en el resurgimiento nacional, que, si enfocado a todo el panorama español, está más especialmente dedicado a aquellas comarcas o lugares donde la Naturaleza no ha sido pródiga en sus concesiones, y cuando lo ha sido faltó la Administración de la Nación en atenderlas y emplear todos los recursos posibles para mejorar su suerte.
El Movimiento Nacional establece un hito trascendente en la vida de vuestra provincia. Detrás de él queda la vieja política, la del dejar hacer, que era la de no hacer nada; el Movimiento representa la política contraria: la de hacer al servicio de la Nación y de los españoles, el perseverar en el empeño de resolver todos los problemas, el trabajar para lograr una vida mejor para todos los españoles.
Esta obra que aquí veis se repite en otros muchos lugares de la superficie de España, pobres como la vuestra, que han estado también esperando muchos años para que las enseñanzas de la técnica se aplicasen a la mejora agrícola, al alumbramiento de las aguas, a los regadíos, que están surgiendo hoy por toda la geografía española y que constituyen el medio más eficaz para lograr la mejora del nivel de vida y evitar que los hombres tengan que emigrar de. nuestra Nación para buscar bajo otros ciclos lo que ella no supo darles. Esta satisfacción que hoy disfrutamos al hacer la conjunción del sol y el agua se traducirá muy pronto en cuantiosos frutos que enriquecerán estos valles.
El grito anhelante del agua lo encontré en todo mi recorrido, lo escuché al paso de los pueblos, lo leí en múltiples pasquines; todo en estas tierras pide ¡agua, agua y agua!
Para que haya agua es, sin embargo, necesario que concurran varias cosas: lo primero, la voluntad y firme decisión de buscarla; lo segundo, que las características geológicas permitan que haya corrientes o depósitos utilizables, y tercero, contar con los créditos necesarios para la aplicación científica de los medios modernos para que el agua salga a la superficie y pueda regar vuestros campos.
Y en este último aspecto los medios de la Nación son limitados, y, por tanto, tiene que establecerse un orden de urgencia, en el cual los de Huércal-Overa han sido en esta hora favorecidos, mientras otros tienen que esperar, aunque el agua llegará a todas partes mientras la haya en la tierra y las posibilidades de la Nación así lo permitan.
Mil gracias por vuestro entusiasmo, por esas aclamaciones, que yo quisiera me cambiaseis por una firme voluntad de servicio y de mantenimiento de una política, de una política que entraña el porvenir vuestro, de vuestros descendientes y de España entera.
¡Arriba España!
CONCLUSIÓN
El discurso de Franco en Huércal-Overa refleja una de las ideas centrales del desarrollo económico del franquismo en el medio rural: la búsqueda de agua, la expansión del regadío y la modernización agrícola como instrumentos para mejorar las condiciones de vida en zonas desfavorecidas. La referencia constante al agua, repetida como una demanda esencial de los pueblos del levante almeriense, simboliza tanto la realidad climática de la región como las aspiraciones de transformación económica del periodo.
La visita de 1961 se inscribe así dentro de una etapa en la que el régimen impulsó diversas actuaciones hidráulicas y agrícolas en España, presentándolas como parte de un proyecto de progreso nacional orientado a fijar población en el campo y aumentar la productividad de la tierra.
