Siempre se ha dicho que el régimen de Franco ha tenido tentaciones o comportamientos fascistas en sus primeros años, aunque esa tendencia no se confirmó.
Fussi dice de Franco que «no era ni doctrinario, ni ideológico, ni político vocacional… ni fascista» y Javier Tusell lo califica de «semifascista».
El propio Franco tampoco se consideraba fascista, según le confesó a su primo en marzo de 1965 y ha publicado en su libro «Mis conversaciones privadas con Franco» y según él, Franco le dijo:
«Yo, tú lo sabes bien, nunca he sido fascista ni hemos luchado nunca por el triunfo de ese ideal. Fui amigo de Mussolini y de Hitler, porque nos ayudaron a combatir el comunismo, pero nunca me sometí a ellos ni a su política, ni fui partidario de sus procedimientos de mando, sobre todo en el caso de los nazis. Les pedí ayuda por haberse enfrentado a nuestro alzamiento como se la pedí a los demás pueblos que formaban en las filas de los aliados. Si ellos nos hubiesen ayudado, yo hubiera estado con ellos, pero no solo no nos prestaron su apoyo, sino que favorecieron a los rojos».

Franco por su experiencia con los políticos hizo todo lo posible por no definirse en ninguna ideología. Su ideología fue sacar a España adelante después de una guerra Civil que la dejó destrozada. Tenía demasiado que hacer para reconstruir lo que por culpa de los políticos se había destruido.
Franco por su experiencia con los políticos hizo todo lo posible por no definirse en ninguna ideología. Su ideología fue sacar a España adelante después de una guerra Civil que la dejó destrozada. Tenía demasiado que hacer para reconstruir lo que por culpa de los políticos se había destruido.