INTRODUCCIÓN
La retirada de símbolos históricos vinculados a la Guerra Civil y al franquismo continúa generando debate en distintos puntos de España. En la localidad de Barrado, en Cáceres, la eliminación de una cruz erigida en homenaje a los caídos ha reavivado la controversia tras las últimas elecciones municipales. La decisión, adoptada en aplicación de la Ley de Memoria Democrática, ha dividido a los vecinos y ha puesto de manifiesto las distintas sensibilidades existentes en torno a la memoria histórica, los símbolos religiosos y el significado del pasado reciente.
Así ha sido en la localidad de Barrado (Cáceres) donde perdió la alcaldía en las últimas elecciones municipales a favor del PP. La localidad cacereña era conocida en toda España por ser el pueblo donde se decidía la alcaldía a la suerte de una moneda, a cara o cruz. Y esta vez ha tocado cruz porque el ex alcalde Jaime Díaz decidió quitarla del municipio «en cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática». La cruz fue erigida en tiempos de Franco en homenaje a los caídos en la Guerra Civil Española.
Hoy Barrado ya no es el pueblo simpático que conocíamos a través de los medios de comunicación, donde se ha instalado un guerracivilismo que la izquierda ha inyectado entre sus habitantes. Los vecinos están divididos. «Yo lo veía como un símbolo fascista como la cruz gamada», dicen unos y otros piden respeto a la cruz: «Todo lo que huela a Cristiandad no se respeta». Una vecina reclama: «¡Este monumento no lo quitan por mis huevos!».
La Fundación Española de Abogados Cristianos, una entidad sin ánimo de lucro que tiene como objetivo «la defensa jurídica de la libertad religiosa, de la vida, la familia, etc», han señalado que estudiarán «acciones legales».
CONCLUSIÓN
El caso de Barrado refleja cómo la aplicación de la Ley de Memoria Democrática sigue generando tensiones en el ámbito local, donde los símbolos adquieren un fuerte componente emocional y social. La retirada de la cruz no solo supone una actuación administrativa, sino también un elemento de debate sobre identidad, memoria y convivencia. La diversidad de opiniones entre los vecinos evidencia la complejidad de abordar el pasado reciente en el espacio público, un proceso que continúa marcando la actualidad política y social en España.
