En la provincia de León, pese a haber mantenido un férreo frente de guerra hasta el otoño de 1937, no existen monumentos conmemorativos de tales hazañas bélicas. Ahora bien, la contribución del pueblo leonés al triunfo del Ejército Nacional fue importante, combatiendo sus hombres en los duros combates de Guadarrama Teruel o El Ebro, participando en las batallas de la contienda miles de voluntarios (enrolados en varias banderas de Falange, en un tercio de requetés, en la Legión y en otras unidades de primera línea). Esa es la razón por la que solo en algunas localidades han existido monumentos a los caídos, conociendo el autor de este prontuario los levantados en las principales localidades (Astorga, La Bañeza, Ponferrada o León). En la actualidad, solamente quedan en pie los ubicados en los cementerios, como el existente en el camposanto de La Bañeza, comarca que contó con centenares de voluntarios desde los primeros instantes de la contienda. El existente en la ciudad de Ponferrada se hallaba ubicado en la calle Ancha, si bien años ha le retiraron de la cruz de piedra (aun en pie) el yugo y las flechas[1] y cualquier referencia a los caídos en combate. En lo que respecta al monumento de Astorga, hemos de decir que era un bonito monumento realizado todo él en granito, rodeado de un pequeño jardín con altivos árboles. Esta edificación monumental era más moderna que otras de su especie y era visitado por los muchachos de la OJE en fechas concretas. En dicho lugar, se hizo un homenaje popular al general Franco, con ocasión de su fallecimiento; y, en noviembre de 1977, se efectuó otro homenaje en recuerdo de aquel Jefe del Estado y José Antonio Primo de Rivera[2]. A partir de aquella fecha, el monumento quedó en silencio, aunque en muy buen estado de conservación, hasta que las autoridades decidieron retirarlo, con ocasión del mejoramiento de la plaza en el año 2000, lugar donde se ubican el Palacio Episcopal, la estatua del poeta local Leopoldo Panero, la iglesia de San Marta y hasta la magnífica catedral asturicense. El monumento bélico, por ende, no desentonaba en absoluto, en tal conjunto monumental; y, si se pensó lo contrario, bien podía haberse llevado a otro sitio, como al cementerio, cosa que así se hizo en la ciudad vecina de La Bañeza[3], demostrando que, en esta materia, las autoridades bañezanas mostraron mayor delicadeza y sabiduría que las astorganas.
Con todo, alguna localidad menor aún conserva su propio monumento a los caídos, como en Castrocontrigo, lindando con la provincia de Zamora, el cual se halla erigido en el centro del pueblo y está en buen estado; por cierto, es el único hito artístico de dicho municipio.
Cuestión distinta son las placas y lápidas, pues hasta pocos años atrás abundaban por la geografía provincial. En cualquier caso, han sido varias desmanteladas, como los bonitos azulejos de las casas sociales existentes en la barriada de San Mamés-Ventas de León, levantadas por el régimen del 18 de Julio. Lamentablemente, estos recuerdos históricos (la mayoría dedicada a los soldados caídos en combate) abundaban por los templos y atrios, pero han sido sometidas a una coacción incomprensible por pandillas de fanáticos y sectarios, que es de suponer ni siquiera sean leoneses[4]. Así, en 1979, se atentaba contra la placa dedicada a José Antonio Primo de Rivera, que se hallaba en una plaza céntrica de la capital, recibiendo la ofensa un acto de desagravio multitudinario[5]. Hace unos quince años, se atacaba y destruía el escudo nacional de piedra tallada, existente en el colegio González Álvarez de Astorga, originando tal irregularidad la apertura de diligencias penales. Por tales fechas, fue destruida también la sencilla lápida en recuerdo de los soldados asesinados en Pola de Somiedo (Asturias), pero que fueron capturado en el otoño de 1936 en el frente leonés, siendo fusilados y cremados; y que se hallaba situada al borde de la carretera de montaña que desciende de la provincia leonesa[6].
Y, aún en el año 2019, unos desconocidos retiraron de la Nacional VI la placa metálica conmemorativa de la inauguración de la nueva variante del Puerto del Manzanal del año 1973, donde únicamente se aludía al ministro del ramo (González de la Mora) y al Jefe del Estado, sin ningún signo político en la inscripción sustraída.
En la actualidad, la estrategia de estos grupos de sectarios -de otra forma no pueden calificarse, pues tales placas son, mayormente, en recuerdo de soldados muertos y parece que se olvida que los militares son apolíticos…- es el conseguir que se retiren todas las lápidas de calles, plazas y edificios, que aún existen en las ciudades y pueblos de la provincia, basándose en la discutible y discutida Ley de Memoria Democrática, que, desde una perspectiva cultural, nos aproxima más al continente africano que al europeo. No es baladí lo anteriormente expuesto, cuando en la Europa occidental cuidan muchísimo los monumentos y memoriales de los muertos en combate, como he comprobado en el Reino Unido, Francia, Alemania y Portugal.
[1] Olvidan los escritores e iconoclastas de la Memoria Histórica que el yugo y las fechas se convirtió, a partir de 1937, en el emblema del Movimiento Nacional; institución de la que fueron ministros-secretarios Torcuato Fernández-Miranda y Adolfo Suárez, los artífices del cambio político de 1976.
[2] Testimonios personales y comprobación in situ.
[3] Comunicación del antiguo Procurador de los Tribunales Eugenio Santos Isla.
[4] Digo esto porque en mi tierra natal, en el municipio de Moraña (Pontevedra), unos desconocidos han borrado un yugo y las flechas esculpido en una fuente de piedra, al lado de mi casa paterna, sin conocer los vecinos del lugar quién o quiénes han cometido tal fechoría.
[5] Fuerza Nueva, (09.06.1979), Madrid, p. 41.
[6] Comunicación de la familia del asesinado José Fernández-Marvá.
