INTRODUCCIÓN
El encarcelamiento de José Antonio Primo de Rivera en marzo de 1936 marcó un punto de inflexión decisivo tanto en su trayectoria personal como en el devenir de la Falange Española. Privado de libertad en un contexto de creciente violencia política, su figura quedó atrapada en una encrucijada histórica donde se entrelazaban conspiraciones, tensiones ideológicas y decisiones estratégicas de enorme trascendencia.
Desde la cárcel —primero en Madrid y después en Alicante— José Antonio asistió impotente a la aceleración de los acontecimientos que desembocarían en la Guerra Civil. Sin control directo sobre su organización y con información fragmentaria, trató de influir mediante circulares, mensajes y contactos indirectos, oscilando entre la prudencia estratégica y la urgencia de una acción decisiva.
Su proceso judicial, las circunstancias de su traslado y, finalmente, su ejecución en noviembre de 1936 han sido objeto de análisis, debate e interpretación histórica durante décadas. Este episodio no solo simboliza el final de una vida, sino también el inicio de una transformación política cuyo alcance marcaría profundamente la historia de España.
JOSÉ-ANTONIO PRIMO DE RIVERA, al ingresar en la cárcel, el 15 de marzo de 1936, tiene licencia de uso de armas, expedida por la dirección General de Seguridad en 8 de enero de 1936, o sea que estaba en situación legal para tener armas cortas de fuego, ya que al dar el Gobierno un plazo para la entrega de las mismas reconocía el derecho e los ciudadanos de hacer dicha entrega aunque fuera el último día, siempre que estuviera dentro de dicho plazo de quince días.
Vuelve a actuar la Dirección General de Seguridad al servicio del Frente Popular, y el día 27 de abril de 1936 —JOSÉ-ANTONIO continúa en la cárcel desde el repetido 15 de marzo anterior— el Jefe Superior de Policía de Madrid ordena se haga un registro en el domicilio de JOSÉ-ANTONIO, calle de Serrano, número 86, piso primero, derecha. Desde que JOSÉ-ANTONIO estaba en la cárcel, dicho piso había sido frecuentado por la Policía y por multitud de personas afiliadas a Falange y clientes de JOSÉ-ANTONIO, que ejercía la carrera de Abogado en Madrid.
Además, según declaración del que entonces era Comisario General de Investigación Social, prestada ante esta Causa General, el jefe superior de Policía tenía en el domicilio de JOSÉ-ANTONIO un confidente, el cual el día 27 de abril estaba en el domicilio de JOSÉ-ANTONIO antes de ir la Policía al registro y durante éste, y permanece en dicho domicilio sin huir del mismo, como pudo hacerlo y lo hicieron los efectivos que allí se encontraban, por no haber puesto la vigilancia en la puerta de servicio del domicilio citado.
Personada la Policía en el domicilio de JOSÉ-ANTONIO, se distribuyeron los agentes por las habitaciones, entrando en el despacho de-JOSÉ-ANTONIO el agente Cristóbal Pinazo, único de aquellos policías que sirve con plena identificación espiritual al Frente Popular, después del 18 de julio toma parte activa en la defensa del Gobierno rojo. El registro comienza a las doce de la mañana, terminando sobre las seis de la tarde; pero nada más comenzar el registro, el agente Cristóbal Pinazo, estando solo en el despacho de JOSÉ-ANTONIO, en una librería abierta, situada en el ángulo de la habitación, y junto a la puerta, en un entrepaño de la misma, al notar, según declaración prestada por el mismo Cristóbal Pinazo ante el juez de Instrucción, el día 30 de abril de 1936, «… al tacto una pistola, le advirtió a doña María tía de JOSÉ-ANTONIO—que estuviese atenta de lo que iba a sacar y, efectivamente, sacó dos pistolas…»
Se firma el acta, comparecen los policías ante el referido Comisario general de Investigación, y se envía todo al juzgado de Instrucción, en unión de algunos papeles encontrados en el despacho de JOSÉ-ANTONIO. Y por auto de fecha 30 de abril de 1936, se le procesa como autor de un delito de tenencia de armas sin licencia que—aparte de lo expuesto anteriormente—de ningún modo ha podido cometer, puesto que, ausente de su domicilio, por estar en la cárcel, y frecuentada la casa por tantas personas durante esos cuarenta días que lleva privado de libertad, en conciencia, no se le podía imputar tal delito.
Por eso, el Gobierno de la República, ante el firme valor y abnegación de los falangistas, entiende que Madrid es sitio inseguro para guardar a JOSÉ-ANTONIO, y en las sombras de la noche, el 5 de junio de 1936 lo lleva inesperadamente a la cárcel de Alicante, estimando aquel lugar como un reducto inexpugnable del Frente Popular; y allí, dentro de aquellos muros, le sorprende a JOSÉ-ANTONIO el Alzamiento Nacional el día 18 de julio de 1936.
A poco de ingresar en la cárcel de Alicante JOSÉ-ANTONIO el Director de la misma, D. Teodorico Serna, es removido del cargo y trasladado, debido a su conducta humana y correcta para con JOSÉ-ANTONIO, siendo después encarcelado en Madrid y asesinado cuando posteriormente al 18 de julio debía declarar en el juicio seguido contra JOSÉ-ANTONIO.
Son milicianos de la C. N. T. los que, una vez iniciado el Alzamiento, se encargan en la cárcel de la custodia de JOSÉ-ANTONIO, y al mando de ellos figura Guillermo Toscano Rodríguez, que en Huelva había sido Secretario general de Sindicatos y además representante de la C. N. T. en el Congreso de Zaragoza de mayo de 1936, siendo después este mismo individuo el que toma parte en el asesinato de JOSÉ-ANTONIO.
Hay que obedecer: las órdenes del Gobierno del Frente Popular son terminantes y JOSÉ-ANTONIO es condenado a muerte; apagando así la fuerza del odio y de la perversidad la lucecita de justicia que empezaba a iluminar la conciencia del Jurado. En telegrama de 18 de noviembre de 1.936, el Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de la Guerra, Largo Caballero comunica el enterado de la sentencia, que es el trámite para su ejecución –hechos también comprobados en la Causa General.
JOSÉ-ANTONIO logra realizar su última confesión con un sacerdote, -D. José Planelles Marco- que comparte con él las amarguras de la prisión, y al que los rojos más tarde asesinaron.
En las primeras horas del día 20 de noviembre de 1.936 JOSÉ-ANTONIO sale de su celda para ir a la muerte; va a amanecer un nuevo día y va a morir una vida gloriosa.
JOSÉ-ANTONIO es asesinado en compañía de otros cuatro mártires llamados Ezequiel Mira Miesta, Luis Segura Baus, Vicente Muñoz Navarro y Luis López López. Y según frases textuales de Guillermo Toscano Rodríguez, que fue el que le dio el tiro de gracia: “JOSÉ-ANTONIO murió con gran entereza, y una vez colocado ante sus ejecutores dio los gritos habituales de la Falange, ¡Arriba España!, con voz fuerte y llena, siendo secundado por las otras víctimas, que también dijeron ¡Arriba España!, cayendo en seguida atravesado por las balas.
De gran importancia política es la carta de despedida que escribe la víspera de su fusilamiento a Raimundo Fernández Cuesta y Ramón Serrano Suñer :
No es éste el momento de ponderar mi amistad. Las amistades como la vuestra se han acreditado en toda una vida y no aumentan ni disminuyen con la muerte. Os uno en la misma carta, a pesar de que no seáis uno con otro viejos amigos, porque juntos me he permitido nombramos albaceas de un Testamento ológrafo que redacté ayer y que espero hagan llegar a tiempo a vuestras manos. Mil gracias por el trabajo que el albaceazgo os dé y por el afecto con que habéis contribuido, como pocos, a dar apoyos sólidos a mi vida. Dios os dé, como a vuestras mujeres y a vuestros hijos, lo mejor que podáis desear, y que perdonéis los muchos defectos de vuestro amigo que quizá por última vez os abraza.
Siempre se ha imaginado – política e historia ficción – qué hubiera sucedido si José Antonio hubiera sido rescatado y entrado en la zona nacional , por ejemplo en el final de 1937 o inicio de 1938. No podemos adivinar el futuro posterior, pero el encuentro inicial con Franco tendría un escenario poderoso y positivo para él : Sus dos mejores amigos y albaceas testamentarios, Serrano y Raimundo eran las dos cabezas civiles más poderosas del nuevo Estado aún en guerra . Pilar dirigía la Sección Femenina y Ridruejo la propaganda. A lo que se añadiría en contraposición las terribles noticias del fusilamiento de Fernando Primo de Rivera y de Julio Ruiz de Alda.
Qué hubiera sucedido ¿ . Sin duda excede de los límites de la historia.
Zabala ( Las últimas horas de Jose Antonio ) y sobre todo Torres en el imprescindible El ultimo Jose Antonio, son las fuentes ineludibles para este capítulo.
En alguna ocasión se llegó a especular con la autenticidad del testamento de José Antonio ya que el nombramiento como albaceas de Serrano y Fernández Cuesta venía a avalar – precisamente – la situación de la España nacional en 1938 con ambos en la cúpula del poder civil. Dionisio Ridruejo, siempre rebelde e inconformista confiesa como investigó discretamente los documentos No había duda . José Antonio realmente había investido con esos poderes casi sucesorios a sus dos entrañables amigos de toda la vida.
Falange y el 18 de julio
https://www.youtube.com/watch?v=r9PwTjzFKK8
Falange . 18 de julio . J.M.Cepeda
http://www.larazondelaproa.es/articulo/memoria/jose-antonio-18-julio-1936/20210718002650005518.html
Hoja clandestina escrita por José Antonio en la Cárcel Modelo de Madrid el día 4 de mayo de 1936
Habrá todavía entre vosotros –soldados, oficiales españoles de tierra, mar y aire– quien proclame la indiferencia de los militares por la política? Esto pudo y debió decirse cuando la política se desarrollaba entre partidos. No era la espada militar la llamada a decidir sus pugnas, por otra parte harto mediocres. Pero hoy no nos hallamos en presencia de una pugna interior. Está en litigio la existencia misma de España como entidad y como unidad. El riesgo de ahora es exactamente equiparable al de una invasión extranjera. Y esto no es una figura retórica; la extranjería del movimiento que pone cerco a España se denuncia por sus consignas, por sus gritos, por sus propósitos, por su sentido.
Las consignas vienen de fuera, de Moscú
José Antonio encarcelado y angustiado comprobaba como día a día los hechos se sucedían sin que el pudiera tener el control desde su celda y con su organización descabezada En la primera circular del 24 de junio de 1936, José Antonio ordena que bajo ningún concepto se llegue a ningún pacto -salvo previa autorización de mando falangista – ni con el Ejército ni con fuerzas derechistas para que la Falange apoye el alzamiento . Alude al peligro cierto de la «total desaparición de la Falange aún en el caso de triunfo. José Antonio seguía considerando que la Falange no debía actuar «formando parte como comparsa en un movimiento que no va a conducir a la implantación del Estado nacionalsindicalista… sino a reinstaurar una mediocridad conservadora y burguesa orlada para mayor escarnio con el acompañamiento coreográfico de nuestras camisas azules».
En cambio, sólo cinco días después, el 29 de junio concreta claramente las formas y requisitos para que las Jefaturas Territoriales y Provinciales se levanten en armas contra el régimen de la Segunda República, apoyando el movimiento militar. Las órdenes son claras y precisas, los jefes provinciales o territoriales deberán entenderse exclusivamente con el jefe superior del «movimiento militar«, «la Falange intervendrá formando sus unidades propias con sus mandos naturales y su distintivos de siempre» (camisas azules y banderas de Falange).
Según Gil-Robles, este cambio pudo estar relacionado con el viaje del carlista Rodezno a Alicante o deberse a una conversación de su hermano Fernando (su enlace con los conspiradores) con el general Mola, donde, este último, se mostró enfadado por el tono de la anterior circular del día 24 .
Shellagh Ellwood (Historia de la Falange ) señala que tras la misiva Jose Antonio continua presionando a Mola para que ponga una fecha para la acción prevista . El 9 de julio el jefe de Falange prolonga la validez de su última circular, unos días antes había sido detenido José Sainz, jefe de la Falange de Toledo y enlace con el exterior . La desesperación hace mella en José Antonio que sabe que su salida de la cárcel – y seguramente su propia vida – dependen del éxito de una acción rápida. El 14 de julio envía a Garceran, su pasante y hombre de confianza en el despacho, a Pamplona con un último mensaje para Mola : si no inicia lo previsto, será la propia Falange la que se lance a la calle . El 15 de julio, uno de los enlaces secretos de Mola, Elena Medina hace llegar a Raimundo Fernández Cuesta en la cárcel Modelo las ultimas novedades que ya prevén una inmediata actuación en Marruecos . Al día siguiente José Antonio estará al tanto de esta postrer noticia.
La angustia de un hombre encerrado en la cárcel, atrapado en una vorágine violenta que amenazaba con engullir a toda la nación ( y en la que Falange, pese a su sacrificio humano terrible, tenía solo una parte de participación acorde con su influencia real , muy inferior hasta esa fecha de la protagonizada por Gil Robles, Calvo Sotelo, Azaña, Alcala Zamora, Portela , Lerroux, Prieto o Largo Caballero) fue sin duda trágica .
https://www.vestigiumforum.com/l/%C2%BFen-que-medida-influyo-la-falange-espanola-de-las-jons-en-la-caida-de-la-ii-republica-espanola/ José Miguel Alcolea Utrera
Desde el 29 de junio hasta el 18 de julio, José Antonio estuvo sumido en un mar de dudas, las mismas por cierto que Franco. Y después cuando ya era demasiado tarde intentó en vano – y sin información real sobre lo que estaba sucediendo –detenerla:
Los Guardianes de la Memoria Azul estamos convencidos de las «dudas» de José Antonio en apoyar la Insurrección armada contra el funesto régimen del Frente Popular, pero es totalmente cierto que el 99% de la militancia falangista y casi la totalidad de sus jefes, apoyaron el alzamiento militar con sumo agrado.
Pero no es menos cierto que con anterioridad a las dos circulares que publicamos, José Antonio pidió consejo a los miembros de la Junta Política de la Falange, que se encontraban presos en la Cárcel Modelo de Madrid, y una parte de la Junta (curiosamente encabezados por Julio Ruiz de Alda) le aconsejó no apoyar el alzamiento militar y en cambio otros miembros, siguiendo el criterio de Manolo Valdés le dijeron que la Falange si debía apoyar el alzamiento, tal como nos cuenta el propio Valdés Larrañaga en sus memorias.
También es verdad que José Antonio tuvo contacto directo con militares en Alicante para que la Falange se sumará al alzamiento, e incluso les llegó a decir que «para ello, si fuera necesario, pegaran un tiro al general García Aldave», militar que al final se rajó y por ello no triunfó el alzamiento en Alicante.
Muy significativo es el mensaje que hizo llegar al general Mola en julio de 1936 : En lugar de Alberola, que está . retrasado, conduce este mensaje Pepe Finat. Tiene el carácter de apelación suprema. Estoy convencido de que cada minuto de inacción se traduce en una apreciable ventaja para el Gobierno. Siempre oí decir a mi padre que si retrasa una hora su golpe de Estado hubiese fracasado…
Fragmento del mensaje urgentísimo que José Antonio escribió a Mola, «El Director», y que fue cursado por intermedio de José Finat, conde de Mayalde, el 15 de julio de 1936, desde la Prisión Provincial de Alicante. («Vida de José Antonio», de Enrique Pavón Pereyra, página 168.)
Igualmente el mensaje al segundo pasante de su despacho, Manuel Sarrion ( 15 julio 1936 ) : Entonces (cuando se haya sublevado el cuartel de la Montaña) la Falange luchará unida a él; pero ello ha de ser en ese momento, sin adelantarse a las fuerzas militares, no interviniendo, así, ni un minuto antes ni un minuto después.»
Interesante documento: Los escritos de José María Iribarren, secretario de Mola en 1936 Vicente Cacho
file:///D:/Perfiles/fab1894/Downloads/ecob,+CHMC8484110241A.PDF.pdf
El resumen de su posición lo traza de forma admirable Marco Penella al recordar la impresión vivida por Dionisio Ridruejo en los últimos días de Febrero de 1936.
Ridruejo recuerda una reunión en casa de Marichu de la Mora, Jose Antonio y Dionisio llegan esquivando una manifestación violenta de militantes de extrema izquierda. . José Antonio muy excitado le mira y le dice: Esto se solucionaba con un par de buenos tiradores. Y añade: Ya que nosotros ponemos las narices al menos que ellos ( las derechas ) pongan el dinero .
Penella interpreta a Ridruejo que desgranaba : En frío Jose Antonio era capaz de mantener distancias con el bloque de la derecha en estos escenarios complicados, pero en caliente y de forma irreversible se unía a ellos, aunque con la quimérica ilusión de encabezarlos “
CONCLUSIÓN
La muerte de José Antonio Primo de Rivera en la prisión de Alicante cerró una etapa marcada por la incertidumbre, la presión política y la imposibilidad de actuar en un momento crítico para España. Su figura, desde entonces, quedó envuelta en una dimensión simbólica que trascendió su papel real en los acontecimientos de 1936.
El periodo de su encarcelamiento revela a un líder dividido entre la fidelidad a su proyecto político y la conciencia de los riesgos que implicaba la vía insurreccional. Sus dudas, sus cambios de postura y sus últimos mensajes reflejan la complejidad de una situación en la que las decisiones individuales quedaban subordinadas a una dinámica histórica imparable.
Más allá de interpretaciones posteriores o escenarios hipotéticos, lo cierto es que su desaparición temprana impidió conocer cuál habría sido su papel en el desarrollo del nuevo régimen surgido de la guerra. Su legado, por tanto, quedó definido tanto por su pensamiento como por las circunstancias trágicas de su final, convirtiéndose en una de las figuras más controvertidas y debatidas de la historia contemporánea española.
