INTRODUCCIÓN
Fernando Suárez González fue uno de los juristas más destacados del tardofranquismo y una figura singular en el tránsito político hacia la democracia. Intelectual riguroso, catedrático de Derecho del Trabajo y ministro en los últimos gobiernos del régimen, su trayectoria combina formación académica de alto nivel, experiencia institucional y una participación directa en los procesos legales que marcaron el final del franquismo y la apertura política posterior.
Suárez González, Fernando. León, 10.VIII.1933 – Madrid, 29.IV.2024. Político y catedrático universitario.
Hijo de José María Suárez y de Carmen González, nació en una familia de clase media y cursó estudios primarios y secundarios en los Hermanos Maristas de León. Durante sus años universitarios en Oviedo —en los que fue discípulo, entre otros, de Ramón Prieto Bances, Torcuato Fernández-Miranda y Valentín Silva Melero—, fue elegido delegado de curso y, suavizadas las exigencias de militancia política, fue designado jefe del Sindicato Español Universitario (SEU) en aquel distrito universitario. Realizó los períodos de instrucción de la Milicia Universitaria durante los veranos de 1954 y 1955 en el campamento de Monte la Reina (Zamora). Licenciado en Derecho con premio extraordinario el 30 de junio de 1955, fue nombrado subdirector del colegio mayor Valdés Salas, a la vez que realizaba las prácticas de alférez de complemento en el Regimiento de Infantería Milán n.º 3. Durante el curso 1956-1957 dirigió el madrileño colegio mayor Santa María de Europa, del SEU. Obtenida la correspondiente beca, durante los años 1958 y 1959 fue colegial del Real Colegio de España o de San Clemente de los Españoles en Bolonia (Italia), en cuya Universidad obtuvo el doctorado en Derecho con la tesis L’eccesiva onerositá sopravvenuta della prestazione del datore di lavoro, dirigida por Tito Carnacini, por la que obtuvo el premio Libero Bodaró.
Concluidos los estudios de doctorado se incorporó como profesor ayudante a la Cátedra de Derecho del Trabajo de su maestro Gaspar Bayón Chacón.
En 1960 se hizo cargo de la Dirección del Colegio Mayor “Diego de Covarrubias”, de la Universidad de Madrid que ejerció durante diez años y fue nombrado jefe central de Enseñanzas en la Delegación Nacional de Juventudes, de la mano del entonces titular Jesús López Cancio, con quien colaboró en la reforma de la “Formación del Espíritu Nacional” que supuso una gran renovación de los programas y de los textos que estaban en vigor desde el final de la Guerra Civil. En el curso 1962-1963 dirigió el recién creado Instituto de la Juventud. En 1961 contrajo matrimonio, del que nacieron sus dos hijos, Fernando y Marta.
En las primeras elecciones de Procuradores en Cortes de representación familiar fue elegido por la provincia de León y entre 1967 y 1971 perteneció al sector más activo y aperturista de aquella Cámara, en la que defendió la libertad de asociación sindical y emitió el único voto en contra que recibió la Ley General de Educación de 1970. Por su actuación en las Cortes recibió el título de Leonés del año 1971. En 1969 obtuvo por oposición la Cátedra de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Oviedo, en cuya Facultad de Derecho fue elegido decano.
En junio de 1973 fue nombrado director general del Instituto Español de Emigración. En octubre de 1974 pasó a la Secretaría General Técnica de la Presidencia del Gobierno y el 5 de marzo de 1975 fue designado ministro de Trabajo y vicepresidente tercero del Gobierno de Arias Navarro. A él se debe el Decreto-Ley de 9 de mayo de 1975 que legalizó la huelga. Fue cesado de su cartera ministerial el 12 de diciembre de 1975, tras la muerte de Franco, incorporándose a su cátedra, ahora en la Universidad Nacional de Educación a Distancia.
Entre las facultades del fallecido jefe del Estado estaba la de designar veinticinco de los quinientos cincuenta y seis procuradores en Cortes y el rey Juan Carlos I hizo uso de esa facultad nombrando a Fernando Suárez González para cubrir una de las tres vacantes que entonces existían. Ello permitió a su antiguo profesor Torcuato Fernández-Miranda, presidente de las Cortes, nombrarle miembro de la ponencia que defendió la Ley para la Reforma Política, que abrió el camino de la democracia y de la Constitución de 1978. Disconforme con la fractura entre Unión de Centro Democrático (UCD) y Alianza Popular (AP), no concurrió a las elecciones de 1977, en las que fue requerido por ambas formaciones, pero en 1979 optó por Alianza Popular y se presentó, sin éxito, por la provincia de León. En 1982 resultó elegido diputado por la provincia de Madrid, en la misma lista de Alianza Popular. Durante esa legislatura se produjo el insólito acontecimiento parlamentario de que el líder de la UGT Nicolás Redondo, diputado de la mayoría, votara a favor de la enmienda a la totalidad de la Ley de reforma de las pensiones que defendió Fernando Suárez en nombre del grupo mayoritario de la oposición.
En 1986 se incorporó al Parlamento Europeo en representación de su grupo y allí permaneció, por decisión de Fraga Iribarne que le excluyó de las listas electorales nacionales, hasta 1994 en que José María Aznar le excluyó también de las listas europeas. En el Parlamento Europeo, entre otras actuaciones, ostentó la presidencia de la Delegación para las relaciones con América Central, Cuba y México y, como resultado de su gestión, fue condecorado con las Grandes Cruces José Matías Delgado de El Salvador, de la Orden del Quetzal de Guatemala y Francisco Morazán del Parlamento Centroamericano. Jubilado de su Cátedra de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la UNED en 2003, fue nombrado profesor emérito.
Aunque alejado de todo compromiso político expreso, su nombre figuró, en 1999, como uno de los promotores de la Plataforma 2003, creada para la conmemoración del centenario de nacimiento de José Antonio Primo de Rivera.
Estaba también en posesión de las Grandes Cruces de la Orden de Cisneros, del Mérito Civil, de Carlos III y del Mérito Judicial de Brasil y es Presidente de Honor de la Academia Iberoamericana de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social. El 8 de mayo de 2007 ingresó como académico de número en la Real Academia de Ciencia Morales y Políticas —tras haber sido presentado por Juan Velarde Fuertes, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón y Sabino Fernández Campo— con un discurso titulado La huelga: Un debate secular que fue contestado por Herrero y Rodríguez de Miñón.
CONCLUSIÓN
La figura de Fernando Suárez González representa el perfil del jurista reformista surgido desde el propio entramado institucional del régimen, capaz de impulsar cambios significativos desde dentro. Su defensa de la legalización de la huelga, su participación en la Ley para la Reforma Política y su posterior papel parlamentario y europeo lo sitúan como un actor relevante en la evolución jurídica y política de España en el último tercio del siglo XX, manteniendo siempre un fuerte vínculo con la docencia y el pensamiento jurídico.
