“1000 días que devolvieron a España la vida” es una extensa composición poética de tono épico, histórico y simbólico que recorre algunos de los episodios, figuras y sentimientos asociados al conflicto de la Guerra Civil Española. A través de versos cargados de referencias históricas, religiosas y políticas, el poema presenta una visión trascendente del enfrentamiento, interpretándolo como una lucha existencial por el alma de España.
La obra enlaza acontecimientos bélicos, nombres propios y escenarios emblemáticos con una narrativa profundamente ideológica, donde se mezclan sacrificio, martirio, heroísmo y memoria. Desde el Alcázar de Toledo hasta el Jarama, pasando por Oviedo, Teruel o Paracuellos, el texto construye una panorámica emocional y combativa de aquellos “mil días” que marcaron el devenir del país.
El poema destaca también por su lenguaje solemne y simbólico, en el que aparecen continuamente elementos espirituales, referencias providencialistas y evocaciones a la tradición hispánica. Todo ello convierte la composición en una pieza de fuerte intensidad literaria y testimonial, concebida no solo como evocación histórica, sino también como afirmación identitaria y cultural.
“1000 días que devolvieron a España la vida” se erige como una poesía de gran carga ideológica, histórica y emocional, donde la memoria del conflicto español es reinterpretada desde una óptica épica y espiritual. Sus versos combinan referencias militares, religiosas y políticas para construir una visión dramática y trascendente de la Guerra Civil, entendida como una confrontación decisiva para el destino nacional.
La composición no busca únicamente narrar hechos o recordar nombres, sino transmitir una idea de continuidad histórica, sacrificio colectivo y resistencia cultural. A través de un lenguaje intenso y simbólico, el poema convierte la memoria de aquellos acontecimientos en un relato de identidad y permanencia.
Más allá de las distintas interpretaciones que pueda suscitar, la obra destaca por su fuerza expresiva, su riqueza referencial y su voluntad de situar la poesía como vehículo de memoria histórica, reflexión política y afirmación espiritual dentro de la tradición literaria española.
Cerca de tierra extremeña
Crisol de dioses terrenos
Desde donde un día surgieron
Leyes santas como enseñas,
Allí, recio más que peña,
Un legionario hecho trizas,
Al poco de entrar en liza
Se hizo aliado de la Muerte
Aunque ahora desconcierte,
Esa coalición mestiza.
El intelecto indecente,
Adicto a luchar sin roce,
Quiso hacer de aquel día doce
De octubre un supuesto frente
Entre el alma inteligente
Y las armas falangistas,
Como si el protagonista
Y forja del Alzamiento,
No hubiera sido el encuentro
Propicio de ambas aristas.
Las mismas que habitan dentro
De España, y la han elevado
A los destinos sagrados
Que el Providencial aliento
Insufló en nuestros ancestros;
Las que oran, labran, militan;
Las de seso y poca guita;
Las que enfrentan al Demonio
Que dirige el contubernio,
Que anhela una España extinta.
«El sanguinario condumio
De generales y carcas,
Invoca a la letal Parca,
Como rumbo del connubio
De su 18 de julio»,
Mentía la hez proxeneta
Que del Ritz hizo su meta,
Llenando Madrid de putas
Y de aún más fildeputas:
Miguel Hernández decreta.
Ya finando la disputa,
El poeta fue aún más «franco»:
《Cae el soldado y «esa» al fresco,
Y Alberti y su chorba en ruta.
¡Cuánto astuto y cuánta astuta!》
(«Esa» fue la Pasionaria,
Que huía rauda a Tartaria,
Artífice del invento
Del franquismo oscuro y cruento
Sin médula proletaria).
Decían qué no había talento,
En aquellas multitudes,
Que de todas latitudes
Grosaron el Movimiento:
Desde el Golfo de Tarento,
Con su Truppe Volontarie
A los que ante la barbarie
De las checas y sus sacas
En sus «Pavas» o en Stukas,
Se alinearon desde el aire.
Irlandeses de la ACA.
Viriatos, nuestros hermanos.
Guardias de hierro rumanos.
De Cabo de Gata a Estaca,
Se vieron lemas, casacas,
De ustachas y de rexistas,
Y Franco pasó revista
A moros como a cristianos:
Tarbushs alzaron sus manos
Junto a chapiris fascistas.
El Alcázar toledano,
Y el Convoy de la Victoria,
Atestiguaron la historia,
Que condujo al pueblo alano,
Desde el Rif norsahariano,
(Al que arrojó desde Emérita
La conquista visigótica),
A la yihad musulmana
Y al final a Guadarrama
Con su batalla dramática.
La herencia hispanorromana,
De rifeños y Leones
De Castilla, hizo de borne
Que conectó las lozanas
Barbillas junto a las canas,
Y que como el Baleares
Son ejemplos singulares,
De que la republicana
Adversaria, fue diana
De Quien Se da en Sus Altares.
Y ante El fue toda vana
La trama de los «tovarish»:
Fue como el batallón «gudari»
En su fuga barragana.
Luego en tierra mejicana
Vendieron mucho su «hazaña»
(Y el oro robado a España),
Mas no en euskera, que inflama:
Hablaron en sus soflamas
La lengua de Malasaña.
Brillaron canela en rama,
Tantos héroes y martirios:
En Oviedo y el Santuario;
En Málaga, en el Jarama
En Badajoz, la Montaña;
En Teruel; en el Maestrazgo;
Hombro con hombro lucharon
Falange y el requeté.
Vieron la gloria, el revés,
obreros, curas, hidalgos:
Yagüe, Morato, Cortés
Moscardó, Mizzian, Barrón.
Aznar, Sperrle, Girón.
Muñoz Grandes, Saliquet.
Vigón, Vega, Plá y Deniel.
Mil días bajo la estopa
Vieron pasar nuestras tropas,
Alboreando mil soles
En la cruz de sus penoles
Para esperanza de Europa.
Y los campos españoles
Que ganó nuestro Caudillo
(A falta de oro, con brillo),
Fueron regados con sangre:
Ledesma, Onésimo, el Jefe,
Maeztu, Fanjul, Ruiz de Alda,
Goded, Ochoa, Albiñana.
Tocas, Monjes, Alzacuellos,
Tetuán, Cabra y Paracuellos,
Muerte ayer: Vida mañana.
«Seis» o «siete» leguleyos;
«Dos» o «tres» chicoslaprensa,
Buscan barrer esa inmensa
Cruzada de mil destellos.
Mas solo abrirán el sello
Que aprisiona nuestro eterno
Trascendente, que aún interno,
Flamea en todo español,
Y que al despuntar el sol
Le mueve a Dios o al Infierno.
Tiempos de Gog y Magog,
Que a los hijos de la Virgen,
Santos esfuerzos exigen.
Como a Alféreces bisoños,
-Aún entrados ya en otoño-
El vuelo de la avutarda
Nos valdrá ante la bastarda
Redada de esa otra Muerte,
Que no responde ¡Presente!
A Tu Segunda Llegada.
