Este proceso de ruptura del cordón umbilical ha producido curiosos comportamientos, no exentos de amnesia, con respecto a las biografías familiares de quienes han llegado al poder en sus diversos estadios en estos cincuenta años. Traigamos aquí algunos ejemplos clarificadores de ello.
Hace unas semanas, Ana Barceló, exconsejera de Sanidad de la Generalitat valenciana y actualmente portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Alicante, espetaba a los concejales de VOX, «eso es lo que hacen ustedes, que son hijos de la dictadura, son hijos del franquismo y son hijos de un dictador». Las redes le recordaron que ella era hija de Luis Barceló Verdú, alcalde de Sax y probablemente Jefe Local del Movimiento, por designación, entre 1950-1958; también lo fue su tío Joaquín entre 1966 y 1970. El padre terminaba un escrito por la celebración de las fiestas locales así: «Pidamos todos a San Blas su protección para el nuevo año para que, ayer como hoy, podamos gritar VIVA SAX, VIVA FRANCO, ARRIBA ESPAÑA».
Sería muy prolijo hacer un listado de casos similares: anotemos, por ejemplo, el singular caso del obispo de Gerona, Francesc Pardo, que se manifestó en contra de que Franco pudiera ser enterrado en la cripta de la Almudena, pero su padre Emilio Pardo Sanahuja fue alcalde de Franco en Torrellas de Foix desde 1960 a 1987 (anotemos que para las primeras elecciones municipales 219 ediles franquistas se presentaron en las candidaturas de la recién formada Convergencia Democrática de Cataluña).
Recordemos, también, que el expresidente socialista de la junta de Andalucía, Manuel Chaves, era hijo de un coronel condecorado por Franco y de la responsable de la Sección Femenina en Ceuta.
Fernando Galindo Elola-Olaso, letrado de las Cortes que avaló la amnistía presentada por Pedro Sánchez, era hijo de José Antonio Elola-Olaso, delegado nacional del Frente de Juventudes, asistente al Congreso de Juventudes Europeas celebrado en Viena en 1942, procurador en las Cortes de Franco y Consejero Nacional del Movimiento (además fue Delegado Nacional de Educación Física y Deportes, presidente del Comité Olímpico Español, y autor de la Ley Elola-Olaso de 1961 por la que se consideraba, por vez primera, «la Educación Física y Deportiva como necesidad pública que el Estado reconoce y garantiza como derecho de todos los españoles», asumiendo el propósito de hacerla realidad —en la actual Constitución no aparece explícitamente como derecho, aunque esté en el capítulo III referido a derechos y deberes fundamentales, sino como el deber de «fomentar» esta por los poderes públicos—).
El abuelo del actual ministro de Cultura por SUMAR, Ernest Urtasun, combatió como falangista contra la II República.
El afamado cantautor antifranquista Lluís Llach procede de una familia carlista y su padre, combatiente Requeté en la guerra civil, fue alcalde y jefe local del movimiento de la localidad de Verges entre 1950 y 1963…
Los ejemplos, insistimos, se podrían multiplicar exponencialmente y hace que no pocos se planteen la veracidad de lo mal que debieron vivir sus familias durante el «franquismo» (a buen seguro que en las encuestas habrían marcado la respuesta de impacto negativo).
