Los historiadores José María Caparrós y Magí Crusells cuentan en « Las películas que vio Franco (y que no todos pudieron disfrutar)» (Cátedra, 2018) la curiosa historia de la relación personal del Jefe del Estado con el séptimo arte , no pudiendo por menos de concluir la extraordinaria cinefilia de Franco.
Merece la pena un paréntesis en la Biografía del cine español para referir, aunque sea brevemente esta gran afición.
En una película de Francisco Gómez de Hidalgo: «La malcasada» (1926). Franco hacía de si mismo como un destacado militar que, vestido de civil, regresaba de la guerra de Marruecos acompañado de un amigo que no es otro que, José Millán Astray, el fundador de la Legión. Una película además repleta de cameos de personajes célebres de la época como el pintor Julio Romero de Torres, los escritores Pedro Muñoz Seca y Valle-Inclán y el director de ABC, Torcuato Luca de Tena.
Franco fue un cinéfilo extraordinario. Tal y como se recoge en el libro mencionado en El Pardo se organizaban semanalmente sesiones de cine . Unas sesiones que, por lo general, eran a las 17.00 horas. Caparrós y Crusells aseguran en su libro que, entre 1946 y 1975, Franco vio 1.979 películas en esa sala. A lo que hay que añadir naturalmente las muchas que debió ver en TV a partir de la segunda mitad de los años sesenta. Franco hizo convertir en sala de cine un teatro doméstico construido por Carlos III y remodelado por Carlos IV.
Conocí a Jose María Caparros, buen crítico de cine, hombre honesto y cabal – miembro del Opus Dei – y autor de un buen puñado de libros. El trabajo sobre el cine que vio Franco aporta una documentación interesantísima . Tal vez por lo primero quiero achacar a Crusells los desafortunados comentarios que a veces pululan por el texto como si quisieran rebatir la documentación que ellos mismos aportan. El que bordea el ridículo es el que hace referencia a la rutina de las sesiones de cine (¿??¡¡¡) , como intentando desvalorizar el hecho incontrovertible de la cinefilia de Franco y de la cantidad de obras maestras que se hacía proyectar. Los actores con mas películas vistas por Franco fueron John Wayne, Charlton Heston, Gregory Peck , Tyrone Power o James Stewart. Y entre los directores todos los más grandes : Ford, Hawks, Hitchcock, Mann, McCarey, De Mille, Walsh, Lang, Vidor, Wilder, Wyler, Capra, King , Hathaway… aparecen las películas de Bond y los clásicos de la aventura, y Los Diez Mandamientos, Lo que el viento se llevo, Doctor Zhivago , El Cid , Espartaco o Ben Hur.
Pero es que también encontramos pero títulos de cineastas como «Las Noches de Cabiria», de Federico Fellini; «El manantial de la doncella», de Ingmar Bergman, «Rashomon» de Akira Kurosawa, , El gatopardo de Visconti o películas de Francois Truffaut y Roberto Rossellini . Y aparte de la luego prohibida Viridiana de de Luis Buñuel, sobre la que Franco no encontró nada grave pudo disfrutar de la excelente Tristana del mismo Buñuel .
Hay además mucho cine español. Rafael Gil ( con muchas de sus películas ), Saenz de Heredia, Neville, Vajda, JA Nieves Conde, Lazaga , Orduña…y también por supuesto Berlanga, Bardem o Saura. Tampoco faltan las que hizo Mario Camus con Raphael .
En lugar de reconocer la formidable cantidad de películas magistrales que completan las proyecciones, Crusells a veces – menos mal que pocas – fantasea sobre cosas extrañas o se inventa que le disgustó una escena de beso en El Cid. Se trata de una leyenda urbana. El Cid , la mítica producción Bronston dirigida por Anthony Mann y protagonizada por Charlton Heston y Sofia Loren es la única película que se proyecta dos veces en El Pardo ( con varios años de diferencia ). Franco tenía previsto acudir al estreno en Madrid pero su accidente con la escopeta de caza en diciembre 1961 lo impidió .
Aparte de que esta probado el talante de Franco sobre ese asunto mucho mas abierto que el de censores y algunos colaboradores ( ahí están las memorias de Gonzalo Fernández de la Mora – Rio Arriba– y Jose Antonio Giron de Velasco – Si la memoria no me falla ) difícilmente va a comentar un beso en esta película después de haber disfrutado en sesiones anteriores de obras maestras del cine romántico como Duelo al sol o La colina del adiós. El chascarrillo del libro se ha sacado del informe de censura sobre El Cid en el que Franco no tuvo nada que ver . Pero lo más gracioso es que en el propio libro ( tal vez aquí haya intervenido Caparros ) se reconoce que no hay la menor prueba de que Franco haya comentado algo sobre el famoso beso de Jimena y Rodrigo.
La última proyección que Franco organizó en El Pardo tuvo lugar el 12 de octubre de 1975, un mes antes de morir. Vieron «Operación Crossbow», una película británica dirigida por Michael Anderson en 1965, y protagonizada por Sophia Loren y George Peppard. Ya en el inicio de su ultima enfermedad se difundió que vio en la TV , Objetivo Birmania, de Raoul Walsh, con Errol Flynn.
