INTRODUCCIÓN
La entrada del ejército Nacional en Barcelona el 26 de enero de 1939 marcó uno de los episodios decisivos del desenlace de la Guerra Civil Española. Tras casi tres años de conflicto, la caída de la capital catalana simbolizó el colapso definitivo de la España republicana y el hundimiento de su estructura política, militar y social.
Según relata el libro Franco sin adjetivos, pese a que las defensas de Cataluña habían sido organizadas con antelación y contaban con un elevado número de efectivos y armamento moderno, el avance del ejército comandado por Francisco Franco se produjo con sorprendente rapidez y con una resistencia prácticamente inexistente en su fase final.
Vean cómo cayó Barcelona en manos del ejército Nacional, sin esfuerzo alguno. Lo relata así el libro “Franco sin adjetivos”[1]
“Las líneas de defensa de Cataluña estaban preparadas desde abril de 1938. El general Rojo contaba con 220.000 hombres, además de con nuevo y poderoso armamento soviético[2]. Todo parecía preparado para un fuerte combate, pero éste apenas se produjo. A pesar de un ataque de distracción en Extremadura[3], ejecutado por el general Miaja, el ejército nacional desarrolló una ofensiva que, tras veinticuatro días, llegó a tomar Tarragona el 15 de enero de 1939. A partir de entonces, el avance de las tropas de Franco fue más rápido, al punto de que el 26 de enero, Barcelona fue tomada sin disparar un tiro.[4]”
[1] https://www.sndeditores.com/libro/francisco-franco-sin-adjetivos_158908/
[2] Que había llegado a Cataluña a través de la frontera francesa, totalmente abierta al respecto.
[3] La ofensiva de Valsequillo, el 5 de enero de 1939, fracasó.
[4] Los políticos habían huido anteriormente hacia la frontera. Las deserciones eran sistemáticas. La desmoralización cundía en el ejército frentepopulista. Las palabras del general Rojo fueron precisas: “Barcelona cae en poder del enemigo. El temido suceso se ha producido como fenómeno natural. La resistencia ha sido escasa, por no decir nula”. Con carácter más amplio, remachó luego: ”Pocos pueblos han vivido un derrumbamiento tan completo de su organización social como la España republicana, que tenía su sede en Cataluña: un Estado se deshace y se pulveriza en pocos días, víctima de su desintegración orgánica y moral”.
CONCLUSIÓN
La caída de Barcelona no fue el resultado de una gran batalla urbana, sino la consecuencia directa de la descomposición interna del bando republicano en Cataluña. La huida de los dirigentes políticos, las deserciones masivas y la desmoralización del ejército frentepopulista precipitaron un desenlace que incluso sus propios mandos reconocieron como inevitable.
Tal como reflejan las palabras del general Vicente Rojo, el hundimiento de la organización republicana fue tan profundo que la toma de Barcelona se produjo “como un fenómeno natural”. Este episodio ilustra con claridad cómo el final de la Guerra Civil no se decidió únicamente en los frentes de combate, sino también en la quiebra moral, política y social de uno de los bandos contendientes.
