La presentación del libro Franco para millennials, centennials y alfas, celebrada en el espacio Ardemans de Madrid y recogida por el diario El Mundo, ha reabierto el debate sobre la pervivencia del franquismo en el discurso político actual y su intento de conexión con las generaciones más jóvenes. Bajo un formato provocador y un lenguaje abiertamente reivindicativo, los autores del volumen defienden una relectura positiva del régimen de Francisco Franco, cuestionando de forma frontal el consenso historiográfico dominante.
El acto, que congregó a cientos de asistentes mayoritariamente de edad madura, se articuló como un alegato ideológico contra la democracia actual, los partidos del bipartidismo y, de forma especialmente llamativa, contra la propia Iglesia católica. Todo ello envuelto en una narrativa de confrontación cultural que los promotores del libro definen como una “guerra civilizatoria”. Asi lo cuenta El Mundo:
«¡Vaya que si Franco está de moda!», arrancó, micrófono en mano, ante un público de cientos de personas, el periodista Javier García Isaac durante la presentación del libro Franco para millenials, centennials y alfas. Un trabajo coral, presentado la tarde del jueves en el espacio Ardemans, en el barrio de Salamanca, que se erige como una producción literaria exprés —elaborada desde el 20 de noviembre de 2025— con vocación de constituirse en pilar de «una guerra civilizatoria en defensa de la verdad», porque, a juicio de García Isaac, «al franquismo no hay que condenarle, hay que reivindicarle».
Un alegato de exaltación franquista dirigido a los más jóvenes, cuya portada muestra un fotomontaje del dictador haciéndose un selfie, coordinado por Martín de Ynestrillas —falangista confeso desde la infancia, hijo de un comandante del Ejército asesinado por ETA y detenido en 2023 durante el entierro de José Antonio Primo de Rivera por saltarse el perímetro policial—, que ha reunido a un plantel de más de 20 autores que reivindican sin ambages la figura del dictador y buscan convertirla en referente atractivo para quienes nacieron entre 1990 y 2010.
Una maniobra política que podría parecer descabellada, pero que se ha ejecutado aprovechando un atípico poso social revelado en el barómetro del CIS de noviembre del año pasado, que puso en evidencia cómo uno de cada cinco jóvenes entre 18 y 24 años considera que las cuatro décadas de dictadura militar fueron años «buenos» o «muy buenos».
Sin embargo, pese a que el título de la obra apela a generaciones jóvenes, estos fueron los grandes ausentes del evento en el espacio Ardemans, cuyo público —con una media de edad por encima de los 50 años— bien podrían ser sus padres o abuelos.
El libro parte de la premisa de que el consenso de la historiografía oficial estaría compuesto por «informaciones falsas y terribles», según el propio Ynestrillas, quien sostiene que los problemas de vivienda, legislación, salud o el estado de las carreteras son aspectos en los que «la comparación punto por punto le sale bien» al dictador.
Una de las constantes durante el evento fue el manifiesto y explícito desprecio a los dos grandes sostenes del bipartidismo español, PP y PSOE, sobre los que abundaron los descalificativos. Por ejemplo, en su papel de maestro de ceremonias, García Isaac se refirió al Gobierno como «estos mierdas que han asesinado a 45 personas», como ejemplo de «la degeneración a la que hemos llegado» como sistema político. Una figura de desprecio que contrasta con los hiperbólicos apoyos al dictador: «En los últimos 2.000 años, Franco ha sido el mejor Jefe de Estado que ha tenido este país», espetó entre los aplausos de un público entregado.
Otro de los intervinientes en el libro es el abogado de la familia Franco, Luis Felipe Utrera Molina. «Estamos ganando la batalla 50 años después», dijo en referencia a las cada vez más habituales y abiertas simpatías hacia el régimen. Además, calificó al dictador como un hombre «prudente y providencial» que «hizo todo lo que pudo para levantar España y que los españoles tuvieran dinero en los bolsillos».
«Muchos jóvenes se adhieren a la idea del franquismo por oposición a la cochambre. Por oposición a esta mierda«, señaló el también autor Rafa Nieto, quien aseguró que en la época del dictador era posible salir por la noche a tomar copas y que «una mujer podía volver sola a las cuatro de la mañana», pero que «hoy a ver quién deja volver a su hija sola», en clara referencia al incremento de delitos sexuales registrados en el balance trimestral de criminalidad, que el Gobierno achaca a un aumento en la concienciación de las mujeres.
Durante la conferencia se llegó incluso a calificar, de forma no irónica, a la España de Franco como «la gallina de los huevos de oro», frente a una democracia que habría dejado «medio esquilada» a dicha «gallina» y «a dos pasos del Tercer Mundo».
Sin embargo, el autor más aclamado fue Eduardo García Serrano, que reivindicó la España franquista como una suerte de potencia cultural, queriendo contraponer a escritores como «Miguel Mihura o Rafael García Serrano [su padre] con Sarah Santalolla», la tertuliana de Mediaset y Televisión Española que, en las últimas semanas, ha denunciado una ola de amenazas virtuales por parte de «ultraderechistas».
En su intervención, García Serrano elogió el sistema educativo del franquismo, asegurando que «incluso el rojerío de la Wikipedia reconoce que la educación era muy dura y exigente, con unos niveles de calidad altísimos», en los que «exigían una media de 7 para tener una beca», a diferencia de hoy, donde, en su opinión, las ayudas a la educación se basarían en un sistema de «tómbolas» en el que «dan becas a moritos que no hablan ni español».
García Serrano también aprovechó para atribuir a Franco —y no a Umbral— la invención del término «derechona», con el que el dictador se referiría «a lo que hoy es el PP», entendido como «un conglomerado fofo y repugnante de liberales, conservadores y demócratas cristianos».
Uno de los aspectos más sorprendentes de la presentación fue que los autores vertieron críticas más violentas contra la Iglesia católica y los partidos de derechas que contra las izquierdas, cuya existencia, según García Serrano, se basa en que «solo saben matar y robar» y a los que «Franco había derrotado en la guerra y en la paz». Señaló como verdadero culpable de la Transición y del sistema político actual a la «derechona», que habría realizado concesiones a dicha izquierda.
Finalmente, entre aplausos y vítores del público, la Iglesia católica recibió las críticas más intensas y virulentas, reconfigurando el tradicional nacionalcatolicismo franquista por unas reivindicaciones de carácter más «nacional» y «social», donde los vicarios de Roma han pasado a jugar el papel de chivo expiatorio en un reducidísimo espacio de autocrítica.
De hecho, la censura —que fue el único vector de crítica al franquismo durante la conferencia— fue atribuida al papel de los sacerdotes, a quienes acusaron de impedir la publicación de obras por cuestiones mínimas como «un escote, un liguero o un beso». Más adelante, se acusó a la Santa Sede de haber llevado a cabo «la traición que más le dolió al Caudillo», considerando que esa Iglesia «hoy se echa en manos de los que les asesinaban para atacar a aquellos que le salvaron».
CONCLUSIÓN
La presentación de Franco para millennials, centennials y alfas pone de manifiesto cómo determinados sectores siguen intentando resignificar el franquismo como una alternativa simbólica frente al sistema democrático vigente. Más allá del libro en sí, el evento refleja una estrategia política y cultural basada en el revisionismo histórico que encuentra eco en determinados nichos sociales pero que también reactiva el debate público sobre memoria, historia y los límites del discurso político en la España contemporánea.


