INTRODUCCIÓN
José María de la Blanca Finat y Escrivá de Romaní, conocido como el conde de Mayalde, fue una figura destacada en la vida política y administrativa de la España del siglo XX. Aristócrata, abogado y militar, su trayectoria estuvo estrechamente ligada al régimen franquista, en el que desempeñó importantes cargos tanto en el ámbito de la seguridad como en la diplomacia y la gestión municipal.
Su papel en instituciones clave del Estado y su posterior etapa como alcalde de Madrid lo sitúan como un personaje relevante para comprender la evolución política y urbana de la capital durante el franquismo.
José María de la Blanca Finat y Escrivá de Romaní (Madrid; 11 de febrero de 1904 – Ibídem; 9 de junio de 1995), también conocido como el «conde de Mayalde», fue un aristócrata, abogado, militar y político español que ejerció como alcalde de Madrid entre 1952 y 1965. Hombre de confianza de Francisco Franco y Ramón Serrano Suñer, durante el régimen franquista ocupó diversos cargos políticos y administrativos: director general de Seguridad (1939-1941), gobernador civil de la provincia de Madrid (1939-1940), embajador de España en la Alemania nazi (1941-1942), y posteriormente alcalde de Madrid, entre 1952 y 1965. Conocido militante pronazi, durante su etapa al frente de la Dirección General de Seguridad estrechó la cooperación policial con la Alemania nazi y emprendió una dura represión contra la oposición política, llegando a colaborar con la Gestapo. Durante el régimen también fue procurador en las Cortes franquistas y miembro del Consejo Nacional del Movimiento. Ostentó los títulos nobiliarios de xvii conde de Mayalde, y xv conde de Villaflor.
CONCLUSIÓN
La figura del conde de Mayalde refleja la complejidad del aparato político del régimen franquista y la influencia de determinadas élites en la administración del Estado. Su paso por cargos de gran responsabilidad, desde la Dirección General de Seguridad hasta la alcaldía de Madrid, evidencia una carrera marcada por el ejercicio del poder en distintos ámbitos.
Su legado se inscribe dentro de la historia política contemporánea de España, siendo una figura clave para analizar tanto la estructura del régimen como la evolución institucional de Madrid en el siglo XX.
