INTRODUCCIÓN
La historia de Rafael Panadero Martínez se enmarca en uno de los periodos más convulsos de la historia reciente de España. En los meses previos al estallido de la Guerra Civil, la violencia política formaba parte de la vida cotidiana en muchas ciudades. Este relato reconstruye los últimos momentos de este herrero sevillano, militante de Falange Española, asesinado en junio de 1936 en un contexto de enfrentamiento ideológico creciente.
Rafael era un falangista de 43 años, un modesto herrero de profesión y de los primeros en alistarse a la Falange.
El 5 de junio de 1936, antes de la medianoche, Rafael cruzaba el Puente del Canal que unía las barriadas de Ciudad Jardín donde vivía, con Amate.
En la oscuridad, un grupo de más de seis izquierdistas le esperaban escondidos, le habían seguido en días anteriores y sabían que prácticamente todas las noches pasaba por el puente para esperar a su mujer y volver juntos a su casa que se encontraba muy próxima al puente, en la calle La Siete.
Rafael aquella noche iba más contento que de costumbre, cuando de pronto de la oscuridad salieron unas sombras que le acribillaron a bocajarro.
Luego se descubrió que los agresores eran comunistas y que después de dispararle se fugaron cada uno por un lado.
El cuerpo de Rafael cayó prácticamente muerto al instante, tenía seis impactos de bala en el pecho y otros seis en el cuello, lo que demuestra que le dispararon con varias pistolas y desde muy cerca.
La mujer de Rafael, al oír los disparos, asustada, salió corriendo a buscarle, en la calle se enteró de que el herido era su esposo, por lo que fue a la casa de socorro de El Prado, donde habían trasladado el cuerpo de Rafael.
Al estruendo de las detonaciones, rápidamente se acercaron unos guardias civiles del puesto de San Bernardo, habian recibido antes un aviso telefónico, y fueron ellos los que llevaron el ya cadáver de Rafael a la casa de socorro, donde fue atendido por el Doctor Leal, que no pudo hacer nada por salvar su vida, solo certificar su defunción, Rafael ya había ingresado cadáver.
Parece ser que Rafael tenía un defecto físico que le dificultaba extraordinariamente caminar, ya que padecía una cojera, que seguramente le impidió intentar zafarse de sus agresores.
Como en muchos otros casos de la historia de los falangistas, desgraciadamente existen varias versiones sobre la fecha de la muerte de Rafael Panadero, incluso del propio nombre del camarada y de su oficio, unos dicen que se llamaba Manuel, otros que era camarero, que murió el día 4, fecha que constaba en la placa conmemorativa instalada en el lugar donde se produjo el atentado en la calle Canal, sobre la fachada de un bar, donde se encontraba el puente ( Foto que publicamos)
Lo indudable es que dejó viuda y siete hijos, absolutamente sumidos en la mas profunda miseria, víctimas del odio izquierdista contra la Falange.
Rafael fue enterrado el domingo 7 de junio a las 12:00 de la mañana, y su cadáver fue velado la noche antes por camaradas de la Falange en el Departamento Anatómico, y luego transportado a hombros de los suyos hasta el cementerio.
Mucho después, su cadáver se exhumó y volvió a ser enterrado en la tumba colectiva de los «Caídos de la Falange de Sevilla», donde hoy reposa en paz junto con los que vertieron su sangre por su Falange y por España.
(Biografía de Juan Manuel Cepeda)
CONCLUSIÓN
El caso de Rafael Panadero Martínez refleja la dureza y complejidad de una etapa marcada por la polarización y la violencia política. Más allá de las distintas versiones y matices históricos, su historia pone de relieve el impacto humano de aquellos acontecimientos, recordando a las víctimas de un periodo que desembocaría en la Guerra Civil española. Conocer estos episodios contribuye a comprender mejor la dimensión personal y social de aquel conflicto.
